viernes, 18 de junio de 2010

Corazones Solitarios

"Soy un hombre de buenos sentimientos, abierto, romántico, atractivo, económicamente estable, cariñoso, culto y educado. Busco a una dama con sentimientos afines para entablar una bonita amistad, y luego, de ser posible, una relac

ión seria. Enviar foto."

Esa es la forma en que muchos hombres, se publicitan a sí mismos, con la intención de conocer mujeres para, sino terminar, alternar su soledad con la compañía de una dama.

¿Por qué estoy en contra? A parte de que me parece un acto ridículo el hecho de considerarse uno mismo como "producto milagroso de TVentas" (que de milagro sobrevive sin ahogarse en

su vaso de miseria, vaso muy pequeño claro está), y totalmente innecesario debido al crecimiento de las redes sociales (adicción innecesaria también), el enviar tu "curriculum sentimentalum", para ser escogido como perro en petshop, no supone nada más que la extinción del valor en sí mismo.

De ser tales cualidades verdaderas, aquel hombre seria una mina de oro para muchísimas mujeres. Lo cual obviamente no es. En segundo lugar, dándole el beneficio de la duda (lo cual no le doy, pero para fines explicativos tendremos condolencia de tal ser humano) si tuviera todas esas cualidades, ¿Cuál es el punto de explicarlas? Sería similar a que un pavo real abriera sus coloridas y hermosas plumas, pero que aparte de eso, tuviera que explicar al resto de la bandada, que sus plumas son las mejores, más vistosas y por lo tanto, su descendencia será mejor que la de la compet

encia. Lo peor de todo es que conozco pavos así. Digo gente así.

¿Por qué hacerlo? No siempre es aceptable la respuesta "Porque puedo". No justifica poder hacer algo, el hacerlo. ¿Entonces donde está el punto de hacerlo? ¿Por miedo? ¿Por disparar perdigones a la bandada, a ver si cae alguna, o alguno (insisto en que ahora ya no se sabe)?

Si usted se encuentra dentro del club de los corazones

solitarios, le sugiero 2 c

osas. Primero pida de regreso sus huevos, que seguramente se los confiscaron en la casa de su ex, y segundo, salga de su casa, y conozca a aquella mujer que aun no ha llegado (el que busca, ...).

Si no tomo la sugerencia #1, ni intente aplicar la #2. Sera un desperdicio de tiempo, y me parece que a su edad, el tiempo ya dejo de ser un privilegio. De hecho, ahora el tiempo se vuelve el nuevo denominador de riqueza. Y le aseguro que usted no se

encuentra dentro del nuevo círculo económico-social, alto. En otras palabras, si no aprovecha el tiempo para conocer a quien nunca conocerá a través de tan prehistóricas secciones de revista, se va a quedar solo, viejo y viviendo con un gato (si tiene alergia a los felinos, esta mas jodido de lo que pensé).

Por cierto, cortejar a Manuela como signo de poderío machista y autosuficiencia no cuenta (en tal caso, contaría más el gato).

martes, 1 de junio de 2010

¿Culpa? Nunca más...

¿No puede dormir?

¿Siente un peso terrible en su espalda?

¿Ya no puede más con la culpa?

No se preocupe más. Llegó la solución a todos sus problemas. El revolucionario pack:

¡NO MÁS CULPA 3000!

Incluye:

Un alquiler de conciencia para aliviar el alma.

Una buena dosis de pastillas para el olvido.

Y un llavero con linterna.

Fue tanta la acogida que tuvo el producto y tantas las dudas del público, que se hizo un grupo de entrevistas con los principales compradores.

- ¿Cómo está señor? ¿Qué piensa del Producto?

- Bueno, es muy agradable poder dormir sin todas esas voces de judíos gritando en mi cabeza. La verdad es que nunca dormí mejor.

- Muchas gracias don Adolf. Aquí tenemos a otro comprador mayorista. Muy buenos días. ¿Qué opina acerca del NO MÁS CULPA 3000?

- Es un gran producto. Sucede que yo no escuchaba gritos como mi colega Adolf, pero el estallido de las bombas y los misiles era ensordecedor. Realmente lo recomiendo. ¡Y que viva América!

- Aquí tuvimos la humilde opinión del Sr. George W. ¡Qué gran sorpresa! Nos encontramos en este momento amigos televidentes, con un personaje muy querido por el público. ¿Cómo estás Joe?

- Muy buenos días. La verdad me encuentro bastante bien. El producto es magnífico. Mi doctor me diagnosticó insomnio, y fue cuando vi el anuncio en el periódico y vine sin dudarlo.

- Cuéntanos Joe, ¿Qué sucedió con tu problema de insomnio? ¿Pudiste superarlo?

- Sí. Ya no escucho la tos de los viejos fumadores. Además el cáncer pulmonar de mis clientes es algo del pasado. Osea para mí, jajaja. Mi nueva paz espiritual, es algo del presente. ¡Gracias NO MÁS CULPA 3000!

- Y esas fueron las palabras del carismático, Joe Camel.

Al terminar la nota, el reportero se alejaba cuando vio un hombre bastante grande que se escondía entre los asistentes. Llevaba un abrigo largo, una gorra y anteojos negros. Pero el reportero vio escapar debajo del abrigo una túnica blanca, y en el rostro llevaba una poblada barba platinada junto a una melena del mismo color. Solo le escuchó decir “Hijo, yo no te abandoné. No te abandoné” mientras dejaba escapar una lágrima y se alejaba con la caja de productos por una escalera de luz, hasta que se perdió tras las nubes…


Concurso de relatos sobre anuncios clasificados de tablondeanuncios.com

lunes, 3 de mayo de 2010

Mi fé

¿Qué hace que la vida valga la pena? ¿La meta o el camino?

¿Qué hace que se justifique la existencia? ¿Alguien a quien amar? ¿Un propósito social? ¿Una realización profesional? ¿El éxito personal? ¿Un encuentro espiritual?

Esas preguntas surgen a lo largo de la vida de las personas. Pero aparecen 2 problemas junto a las posibles justificaciones. La primera va en el sentido de medición. ¿Cuánto es suficiente? ¿Cuando saber si se ha alcanzado lo que se quería?

La segunda es mas profunda y problemática. ¿Quien dijo que había que justificar la existencia? Por lo mencionado anteriormente no me refiero a que no haya propósito. Esta es una opción más dentro de un menú de opciones. Darle justificación a la vida es opcional. Pero aseguro sin miedo a equivocarme que es la mejor opción.

No se viene al mundo con un propósito previamente designado o elegido. Eso seria aceptar que se viene de otro lugar. Que nuestra existencia es previa a la gestación. Que el cuerpo es solo un medio de paso para el alma que perdura por siempre. Claramente esto no ha sido posible comprobar bajo ningún método racional. ¿Como entender que se da por aceptada la teoría del big bang pero se sigue adorando a un dios? ¿O a varios? Creamos seres superiores pues al hombre le da pereza y pesar caminar su camino. Hacer el camino al andar.

Liderar es un trabajo duro, y más aun liderarse uno mismo. ¿No es mas fácil seguir a alguien mas? Así pues, no hay que explorar caminos desconocidos, ni perderse en espesas selvas de dudas. Así no se tendrá que naufragar en la ignorancia y menos aun subir montañas para ver mas allá del propio engaño.

Es más fácil seguir el camino plano, con una sombrilla que proteja del sol y de la lluvia, dentro de un paraje tranquilo, para llegar donde muchos han llegado. Los que lo caminan creen que llegar donde sus similares han llegado es el sentido de sus vidas. Creen que la salvación es la meta. ¿Salvación de que pregunto yo? Según recuerde no he hecho algo por lo que deba pagar. No he cometido ningún crimen que no pueda ser redimido por la ley del hombre. Es más cómodo seguir a un dios común, superior a nosotros, que a nuestro propio dios. Prefiero ser yo mi dueño y mi sirviente. Yo mi pastor y mi rebaño. Yo mi propio dios.

Me han preguntado si soy ateo. Me preguntan si soy satánico. Me preguntan que sucede si estoy errado.

Primero, no soy ateo. Alguien o algo tuvo que haber creado todo este lío, pero eso no quiere decir que el “creador” ande por ahí responsabilizándose de su obra, de su creación. Pero cuando dudas de la existencia de un dios, o de la responsabilidad del mismo sobre su “rebaño”, por ser alguien que desea algo más que obedecer, es natural en la gente, el categorizar, pues es su forma de entender lo que no se entiende. Clásico comportamiento social para entender al ser, y no al individuo.

Tampoco soy satánico. Al negar la existencia del viejo de barba y túnicas blancas con voz ronca, esta sobreentendido que el flaco rojo de cuernos y cola tampoco existe. La dualidad ha sido algo que ha existido siempre, y se aplica desde términos luz-oscuridad, blanco-negro, bueno-malo, hasta diablo-dios. Aunque me parece que si existiera el cuernudo de trinche, sería seguramente un tipo de mejor humor, amplio conocimiento y gran ritmo. Un ser mas "cálido".

Ahora que sucede si estuviera equivocado. Es fácil. El momento del juicio final, supuestamente cuando bajen los ángeles y todo se destruya, todos aquellos quienes se arrepientan serán salvos. Pues solo será cuestión de arrepentirse de "toda una vida de pecado" y subir al cielo.

Yo les pregunto lo siguiente. Que sucede si ellos se encuentran errados. Una vida llena de obras dedicadas a dios. Bautizos, comuniones, confirmaciones y matrimonios. Todos bajo la iglesia. Diezmos. Misas. Cruces en oro, plata y diamantes. Curas con grandes extensiones de terreno. Sentimiento de culpa en todo el mundo. ¿No les parece un gran negocio? ¿Y si el momento de morir, descubren que no hay tal "salvación"? O peor aun, no descubren nada porque solo se cierra el telón, se apagan las luces y todo queda en mas absoluta oscuridad y profundo silencio. No tendrían conciencia de nada, porque no ha habido un más allá. Si algún creyente pudiera regresar de tal lugar, lo más seguro es que se cabree como nunca nadie en su vida. Algo más grave que el niño que le dicen que existe santa claus, y se topa con que todo es un invento. O pudiera optar por una segunda opción, menos efectiva, pero más lógica: se pega un tiro.


Una vida de hacer las cosas por y para nosotros con la posibilidad de una improbable salvación y consecuente arrepentimiento al final de nuestros días, o una vida de devoción al "señor" y los consecuentes ritos (no hay como ponerlo de otra forma), para ganarte paz espiritual, y un sillón en el reino de la nada. En eso consiste el libre albedrío.

Ahorraré el tiempo de rezar en hacer. El de la fé por algo que no veo, ni escucho, ni siento, ni entiendo, por creer en mi mismo. En eso consiste una vida proactiva. No vivir para nadie, ni por nadie. Solo por y para ti. Y en el proceso, vivir para mí prójimo, la gente que quiero, seres de carne y hueso. En eso consiste ser dueño y señor de tu camino. En eso consiste apropiarte de tu existencia. Caminante, el tiempo sigue corriendo...

martes, 27 de abril de 2010

Recopilatorio de confesiones prudentes y no políticamente correctas

Muchos de nosotros vivimos. Ya la embarre. Corrijo. Muchos de nosotros actuamos. Si, así queda mejor.

Actuamos por la necesidad que tenemos de esconder lo que somos. Por la vergüenza que supone mostrarnos al resto como realmente somos (Seamos sinceros. ¿Quien quisiera conocernos, o peor aun amarnos si de buenas a primeras nos mostráramos como somos?). Actuamos para encajar con el papel que tenemos que representar para que la obra no fracase. ¿Qué sucede cuando la obra fracasa por actuar? Bueno, no he querido adentrarme mucho en el tema existencial, porque aunque admire a kundera, estoy sintiéndome insoportablemente leve últimamente.

¿Entonces cuando dejamos de actuar? Fácil. Cuando nos morimos. Y cuando nos confesamos. Y no hablo de la confesión con el cura (Cosa que nunca he hecho en mi vida y me parece moral y lógicamente incorrecto. Osea hipócrita y estúpido). No. Hablo de esas confesiones que marcan tu día a día. Que son lo que tu eres, pero solo se muestran ante quien es como tu, o exactamente lo opuesto. ¿Qué es lo que acabo de decir?

Bueno para no alargar, por cortesía a quien este leyendo esto en apuros, aquí van mis confesiones (no todas, pues como dije, si nos mostráramos tal como somos...).

Confieso que estudie para ser chef, trabajé de mensajero express (fue porque me duro 1 semana el oficio), de dibujante barato, de profe de ingles express (la misma razón), de mesero, de cocinero, de vendedor de ropa (oficio que a la larga saca lo peor de cualquier persona) y de malabarista de semáforo (con lo que ganas mas que con cualquier otro trabajo).

Confieso que me gusta la política aunque deteste a los políticos, y que escribo poesía aunque no me gusta leerla después.

Confieso que sonrio más de lo que quisiera, y amo más de lo que puedo. Y puedo más de lo que hago (sí, soy vago por naturaleza).

Confieso que ni los años de escuela, ni los de colegio, ni siquiera los de universidad fueron tiempos mozos. Lo que realmente quiero es vivir la vejez, época en la cual esté más cerca de la muerte, más lejos de las mujeres, menos preocupado por lo que me pongo, más gruñón de lo que se me permite y podré recuperar todas las horas de sueño que me ha robado la juventud. No tendré que sonreír a quien no quiera, viviré feliz entre tirantes y cachuchas, entre pastillas y nietos, entre la vida y la muerte.

Confieso que no puedo comer un huevo duro sin vomitar, y tampoco puedo amar a medias (todo o nada). Que duermo sin medias y que soy músico frustrado.

Confieso que no creo en ninguna religión ni en ningún dios. Pero por amor podría hasta hacerme fiel de la iglesia del diego (si no lo entendió, es que usted lee mucho y no ve mucha tele).

Confieso que no me lavo las manos a menudo, que nunca he visto a un muerto (ni al abuelo), y que las pelirrojas con churos me dan desconfianza (Gracias Ronald Mc. Donald!).

Confieso que amo la soledad, y que la gente me aburre (y me enoja). Por otro lado las personas me agradan.

Confieso que la estupidez excesiva me divierte, la normal me cabrea, y la común me hace reflexionar.

Confieso que soy adicto a la leche, que no soporto a las mascotas (ni perros, ni gatos, ni tamagochis), y que no se manejar.

Confieso también, que me deprimo una vez al año, pensando en que ya debería ser millonario por escribir huevadas como esta, y que si hay infierno, seguramente ya me tienen una buena suite.

Confieso que paseo no es paseo si es que no es a la playa, que me como al menos 1 hamburguesa al día y que nunca se me ha borrado el cassette (solo cuando conviene).

Confieso que las iglesias me dan frío, no me gustan los números decimales (algún recuerdo reprimido de la primaria), mi animo depende de mi peinado y que odio a deep mike (sentimiento totalmente justificado).

Confieso que los domingos me da ganas de comida china, que nunca quisiera vivir en un lugar tranquilo, que sigo viendo dragonball (¿Qué esperan de un niño que vio como un hombre con peinado extraño peleaba contra un tipo verde de antenas subido en una nube voladora con un bastón que crecía infinitamente?), y que se me esta cayendo el cabello.

Confieso que me compre una gafas Armani, y que me toco comer hamburguesa de a $1,00 por un mes.

Confieso que no acabo mi novela porque no me ha llegado la inspiración (y porque vivo metido en el facebook).

Confieso que deseo ser alguien grande, y no necesariamente “bueno”.

Y podría seguir confesando más y más cosas, pero ¿Cual es el punto de quedar desnudo de palabras, seco de secretos y escaso de historias?

Le recomiendo que se confiese. No con el amargado de sotana, sino con su amigo, con su esposa o el vecino.

¿De que nos sirve confesarnos? A lo mejor así descubrimos que esa espectacular chica también comparte tu afición por los videojuegos o que tu jefe también escucha vallenatos y reggaeton.

Nos podemos encontrar también con cosas no tan agradables, como que la espectacular chica no nació siendo chica y cosas por el estilo, pero al menos lo sabríamos...

De esta forma empezaremos a aceptarnos por quienes somos, y no por quienes deseamos que el resto vea en nosotros.

Pd: La última confesión, sí es en serio.

lunes, 29 de marzo de 2010

Los Cachudos

La depresión es algo muy normal para muchos. Para mí, resulta ser algo bastante anómalo. No es por dármelas de macho, pero solo carece de valor si no viene acompañada de una justificación racional y a la altura del nivel de la misma.

La depresión más conocida, es la causada por el demonio más grande, llamado “Amor”. Un enano gordo con pañal que por lo general, con puntería de cíclope miope y tuerto, lanza las flechas que en vez de unir a las personas, lo que hace es provocarles una herida que desencadena en llanto, decepción, gastritis, estrés, borracheras y a veces, suicidios.


Todo bien hasta ahí. Me refiero a que también he caído en depresión por tales motivos y lo único que deseas es meterle las flechas por donde la espalda pierde el nombre, y no es precisamente el cuello. Ahora, ¿qué sucede cuando la depresión es causada por tu país? Sí. ¿Qué sucede cuando Ecuador es el que te duele? La cosa cambia. Porque en el caso de la mujer amada, la cosa no va más allá de un par de borracheras, si acaso unas lágrimas (no meritorias) y largas charlas de desahogo con los amigos. Talvez un bacile de oportunidad o una noche de pasión por despecho (actividades bastantes improbables pues, son épocas en las que ni el perro te regresa a ver).

Pero cuando tu país es el que te deprime, ¿Qué hacer? Resulta bastante cómico y patético ir a la casa de tu amigo con una botella de whisky (o zhumir, según sea el caso y el presupuesto) a contarle que estás deprimido por tu nación. Pero traición es traición, y aquí nadie se salva de los cachos. Ni tú, ni yo.

Hay hombres que son botados de sus casas, pierden a sus hijos y la mitad de sus bienes por traicionar (cuando la mujer es lista). Hay hombres, que en un arranque de ira, matan a su conyugue (Sea este mujer u hombre. En estos tiempos ya no se sabe.), a los guaguas en común y hasta el perro lleva su merecido. Actos poco éticos, pero comunes. ¿Qué hacer cuando tu país te traiciona? Además de quemar una bandera, insultar a la madre patria, mearte en la plaza de la independencia y lanzarle dardos a una foto del presidente de turno, no se puede hacer nada más. De nada sirve (o me sirve) el Estado, si el mismo está corroído por gusanos, falsas promesas, y dioses de papel. No me acaba de convencer el letrerito de “Sonríe Ecuador, somos gente amable”, al lado del chofer del bus que al momento de bajarte, la mejor solución es hacerlo “al vuelo” para no enfurecer al profesional del volante. Tampoco veo que en el IESS te sonrían mucho. El que sí sonríe es otro.

No quiero que me confundan. Amo mi país. Como alguien puede amar a su mujer. Y como ella te puede poner los cuernos, también lo puede hacer la patria (que ya es de todos). Pero nada cambia el hecho de que al leer un diario, ver un noticiero o escuchar un informativo, no hayan más temas que la corrupción del gobierno, los negociados de los contratos estatales, los juicios a la libre opinión, los insultos de los bandos, la violencia en las calles, la inseguridad, la falta de empleo, el mal servicio, la falta de calidad de muchas empresas, y demás factores que de poco a poco me van llenando (o vaciando) la mente, y si en caso de existir, el alma también. Y cierto, para alegrarte el día, te mandan el fútbol al final (como una curita para una herida de bala).

No es mi intención venir con discursos de unir al país, de sí se puede, que solo suenan cuando juega la selección o corre Jefferson Pérez. No es mi intención venir con discursos. Pero al sacar esto de mí, se me vaya esta depresión. Por suerte, este tipo de situaciones solo aparecen un par de veces al año. Pero cuando asoman es algo grave, porque me joden la semana. Como consejo, no lean editoriales ni secciones de opinión en relación al país y a la vez escuchen a Armando Manzanero. Y si lo hacen, guarden la pistola con llave y tráguensela. Con suerte, al irse la llave por el retrete también se habrán ido las ganas de pegarse el tiro. Y si aun le quedaron las ganas de volarse la tapa de los sesos (lo cual hará bastante feliz al diario Extra), nos vemos en la paila # 7.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Microcuentos

Se desarrollo recientemente un concurso de microcuentos tomando como protagonista, lugar o parte de la historia a la ciudad de Quito. El requisito era de que tuvieran menos de 100 palabras. He aquí mis 4 opciones para el concurso. Se aceptan (requieren comentarios para mejorar)criticas y cualquier tipo de comentario. Hasta entonces...

Pasa la mano con 10

5 de diciembre desde 1809. Se reúnen los guerreros, aparece la sangría, van llegando los primeros, bajo el sol de mediodía.

Con mirada en su oponente, dan confianza al compañero, ambos bandos van de frente, soñando dejarlo “zapatero”.

Dan las 12 campanadas, y se sientan a la mesa, se reparten 5 cartas, se comienza a la derecha.

Va avanzando ya la lucha, y valiente como un potro, “¡2 por ronda!” ahí se escucha, “¡2 por shunsho!” grita otro.

Y después del gran barullo, “¡38 que no juega!”, con sonrisa y gran orgullo, “¡Caída, limpia y fuera!”


Crónica de Martes 2 x 1

Un día martes, 2 x 1, pedí una pizza a domicilio. “30 minutos o es gratis” dijeron, y mientras colgaba, escuche los gritos de la vecina.

Asaltaban la tienda. “¡Ladrón, ladrón!” decía la comadre Lucrecia, mientras con ágil destreza, llamaba a los uniformados.

Los malhechores sin pausa, pero sin prisa, tomaban la plata, se apoderaban de 2 de trópico, y se bebían 1.

A los 28 minutos llegó mi pedido, a los 32 huyeron los pillos. A los 36 llego el marido de la vecina y los 47 la ley.

“Quito. Donde la pizza llega más rápido que la policía”.


Serenata Interrumpida

Se acerca el chulla, a la ventana de su amada, llevando serenata y adelantos de resaca.

Con una flor en mano izquierda y su corazón en la derecha, da señas al trío, cual director de orquesta, mas en vez de batuta, lo que lleva es una botella.

El más gordo lleva el charango, y el pequeño el requinto. El tercero además de cantar, escucha el fútbol con cautela.

Terminada la cantata, se asoma al balcón, una figura femenina, dejando caer una nota.
El pretendiente, emocionado, la atrapa y lee en voz alta “Linda serenata, casa equivocada”.


Leyendas Actuales

- “¡Ring!”
- “Constructora Cantuña & Don Sata”
- “Buenas tardes, necesito hablar con el gerente”
- “El Ing. Lucio Fernández lo atenderá”
- “Sucede que el apartamento 1028 tiene una falla. Falta un bloque y un toro ha intentado entrar”
- “No se preocupe, le enviaremos enseguida una mazorca de cortesía y un ladrillo de oro”
- “¿Quién pondrá el ladrillo?”
- “El conserje Almeida se fue a volver. Irá el arquitecto, pero demorará pues ha sido atacado por un gallo metálico.”
- “¿Qué garantía dan?”
- “¡Listo hasta el alba, o le devolvemos su alma!”

domingo, 31 de enero de 2010

Instrucciones para armar a la mujer ideal

Cansado ya de escuchar los comentarios acerca de la carencia de una u otra cualidad de lo que silvestremente se conoce como mujer, decidí hacer un instructivo manual para armar una mujer excepcional, la cual sirva de base para muchos hombres, y que además estos puedan hacer los ajustes necesarios para cada caso.

En orden ascendente, nos encontramos con los pies, los cuales deben estar enfundados en un par de tacones de aguja versión 10 cm. Tobillos sutiles, pero con habilidad para jugar un partido de futbol (ajuste el deporte de su preferencia).

Largas piernas firmes y bronceadas. Capaces de hacer que el público masculino regrese su mirada para atesorar el recuerdo efímero pero impactante de aquel par de columnas sobre las que se asientan, las prominentes caderas, con voluptuoso derrier que no llega a volverse exagerado, sino totalmente aprobable. (Medidas proporcionales al antojo y modelo requerido).

Las extremidades inferiores, perfectamente alineadas, se encuentran envueltas en una minifalda, 12 dedos encima de la rodilla, 8 debajo del ombligo, 40 grados centígrados de temperatura en los circulantes aunque irónicamente los mismos quedan congelados. Con capacidad de baile a ritmo de salsa, merengue y bachata, y reggaeton en el caso de los más jóvenes, invitan a volar a la imaginación, levantan sospecha de extraños por su legitimidad, envidia de algunas, y admiración de muchos. O ¿envidia de muchas y admiración de todos?

Espalda baja arqueada, con sendero de ida y vuelta, como señalando 2 caminos que resultan siendo el mismo. Van de ida a la gloria y de vuelta a lo magnánimo. Abdomen suave, apenas sudoroso, como vasija hecha a mano. (La medida de circunferencia resulta ser el largo de su miembro... Conocido como brazo). Este se encuentra mutilado por una pequeña vara metálica que atraviesa el ombligo con el propósito de hipnotizar y señalar como brújula, un destino superior (Superior en sentido puramente metafísico, y no direccional).

Para equilibrar el cuerpo, se debe colocar un contrapeso en la parte frontal superior del tórax, el cual deberá ser simétrico. Y homogéneo, pues el contrapeso se divide en 2. De textura suave al tacto, deberá ofrecer una pequeña resistencia al mismo, y una resistencia aun mayor a la gravedad. (Es recomendable elegir un modelo que se acople a su gusto y capacidad de manipulación, sin limitar la eficiencia general). Para su vestimenta elegiremos una blusa que se ajuste al contorno. Al contorno de la mente y de la muchacha, no necesariamente en ese orden.

Tenemos, a continuación pues, las extremidades superiores. Brazos con textura de pétalo de rosa, suaves al contacto, con poder de tomar en brazos un niño, abrazar en el momento indicado, realizar varias labores domésticas y profesionales. Aunque en estos tiempos las labores sean mayoritariamente profesionales (créanme, lo son). Manos no muy gruesas, con manicure francés, ternura maternal, firmeza aprobable, y cerveza fría. (Elegir el licor a su gusto).

Labio carnosos, protuberantes sin llegar a ser exagerados, de color rosado leve, disfrazados de rojo carmín, que invitan a pecar. Sonrisa, valga decirlo, de hornado. Dientes perfectamente alineados y blancos como su alma, capaces de hacer sonrojar a los tímidos, elevar el ego a los seguros, y cegar a la multitud.

Nariz recta, perfecta. Ojos que pueden ver tu alma, todo lo malo que tienes adentro y aun así apreciarte por quien eres. De color negro como el infierno, celestes como el cielo, verde natural, o cálido café. Enmarcados en pestañas paralelas, largas y negras, perfectamente trazadas por un delineador que contrasta con el tono de sus ojos, y por ende de su alma. Luego de recorrer las partes más voluptuosas y efímeras, por así decirlo, tenemos como destino final a la parte más valiosa, y usualmente subvalorada: Su acompañante. Y no me refiero a un hombre, sino a su acompañante de toda la vida, quien la alegra, la confunde, la hace salir adelante y por quien llega a ser quien es. Su cerebro.

Pero como cualquier otra pieza del rompecabezas, habrá que hacer un modelo estándar. Actitud y acción de autosuficiencia, sin llegar a ser arrogante. Conocimientos elevados, sin jactarse de ello. Conocimiento y aprovechamiento de su propia belleza dejando a narciso fuera de su mente. Que no juzgue al libro por la pasta (es que hay pastas regulares con gran contenido, y a veces solo lindas pastas con… Bueno, solo lindas pastas). Capacidad de diferenciar entre el bien y el mal. Risas y sonrisas, gran humor que no llegue a ser una continua cascada de irritabilidad. Apreciación de lo bello. Clase al vestir. Gusto al comer. Orgullo de si misma, por su contextura y por sus logros, y aprecio hacia los demás. Desenvolvimiento natural, elegancia al caminar. Cariño por el prójimo (Cambie la palabra “prójimo” por su nombre propio y/o apodo). Pasión en sus actividades diarias (Principalmente en ESA actividad que esperamos también sea diaria). Emprendimiento en asuntos importantes, rectitud en juicio, y besos oportunos. Detallista, sin caer en la exageración, y perfeccionista sin llegar a la neurosis. Lágrimas sinceras al sentir verdadera felicidad o tristeza.

Si tú, o usted piensa que esta mujer es solo formulada por pensamientos e ideas aleatorias, piense otra vez. A este ser se le puede encontrar en todos los lados. Al doblar la esquina, en la tienda del barrio, en los centros comerciales y parques. En discotecas y bares, en mercados y autos, en bicicletas y aulas de clase, en oficinas y heladerías.
Se encuentran en todas las edades. Desde las tempranas edades, donde apreciamos la inocencia y frescura, pasando por los veinti, treinti y cuarenta y tantos donde la fuerza y la dulzura se conjugan, para llegar finalmente a la edad donde podemos apreciar la inteligencia, y la elegancia.

Todos nosotros en algún momento de nuestra vida deseamos a alguien así (algunos siempre) por quienes seríamos al estar con un ser así. Y tenemos que ser equitativos y equilibrados por lo que para recibir tenemos que dar. Para dar con alguien mejor debemos ser mejores, pues en la reciprocidad se encuentra la relación más equitativa y justa.

Nada más alejado de la realidad, pero cabe al final la siguiente cuestión. Después de tanto pedir, requirir, inclusive demandar a la idoneidad hecha carne, nuestra conciencia nos obliga a preguntarnos: ¿Merecemos a alguien así?