lunes, 1 de agosto de 2011

De coles a nabos

Antes que nada, debo disculparme con mi blog, ya que el tema político ha estado vetado de este espacio por razones personales, pero esta joya de texto, auspiciada por un diario pertenciente a aquel-que-no-debe-ser-nombrado (y nos es Voldemort) merece ser analizada. Dicho esto, vamos al grano. Digo al texto.

La mañana del día de hoy fue publicada en la columna de opinión del portal de diario “El Telégrafo” una nota que por título se denominaba “La doble moral del neoliberalismo” escrito por la Sra. Ketty Romoleroux G.

El escrito (que lo pueden encontrar directamente en la dirección http://www.eltelegrafo.com.ec/index.php?option=com_zoo&task=item&item_id=11387&Itemid=29 ) sostiene, mediante el ejemplo del video divulgado por internet de las chicas del 28 de mayo, que el neoliberalismo como modelo socio-económico, impone valores culturales para la decadencia.

No, no estoy desvariando. Claramente es una tesis insostenible debido a la incoherencia de características a contrastar.

Luego mediante una muy bien lograda habilidad de redacción (mas no de ideas), mete en el sancocho verbal, al FMI, la juventud, el perreo, el banco mundial, el neoliberalismo, la moral, el consumo, los maestros, el cambio social y el humanismo. Servidos.

Textos, o discursos similares se pueden encontrar en personas con desvariaciones de carácter, asambleístas y borrachos comunes (véase el FUA).

¿Como podemos decir que los valores se están perdiendo debido al neoliberalismo? Sería como decir que los jugadores de pelota nacional están desapareciendo debido a las políticas de la FEF. No hay una coherencia de ideas.

Ketty (perdón, la señora Romoleroux), dice que el perreo es un baile inmoral. No opina. Lo dice. Por ahí Daddy Yankee podría demandar a la señora por injuriar a su música (terrible por cierto) y tomarla como una perversión de actualidad. Un nuevo Alembert surgirá, y por el trámite se ganará buenas chauchas. En todo caso, la Sra. Romo habla de que el perreo tiene letras inmorales, y que provoca movimientos eróticos.

No soy coreógrafo, ni músico. Mucho menos productor, ni admirador de tal género. Solo una simple víctima más de la evolución de la música. Pero al parecer Doña Ketty, es todas aquellas para saber lo que es y no es el perreo. ¿Sabía usted que existe el perreo cristiano? Seguramente sí. ¿No lo sabía? Ok, es bueno leer un poco acerca del tema que vamos a escribir, antes de hacerlo. Solo un consejo.

¿Qué sostiene usted por movimientos eróticos? Hace 50 años lo eran los de Elvis Presley, seguramente algún contemporáneo suyo. Hace 20 lo eran aquellos de quienes bailaban la lambada, y hoy es una canción de fiestas infantiles. No le discuto lo de la letra, porque algunas sí tienen un mensaje ofensivo. Así como otras canciones de reggaeton tienen mensajes de amor, fidelidad y confianza. Al parecer a usted solo le han dedicado las primeras. No se preocupe, ya le llegaran las segundas algún día. Si gusta, le paso una memory flash con las que tengo.

Habla de la doble moral del neoliberalismo, pero no concreta. Se va por las ramas. ¿Quizás su punto a demostrar era la doble moralidad de una sociedad que exhalta y promociona la música y el baile de una cultura importada, pero que condena justamente por el uso de la misma? Le digo así como dato, que falló, pues eso nada tiene que ver con el capitalismo neoliberal. Alguien faltó a las clases de historia. Y de lógica, claramente.

Así que con su discurso de Iglesia de la Inquisición queriendo evangelizar personas de siglo XXI, solo logra demostrar el poco criterio y la limitada visión que tiene para formar parte de una columna de opinión. Ni siquiera de “El Telégrafo”.

Alejandro Castro N.

jueves, 28 de julio de 2011

Los Superheroes y los Servicios Celulares


Desde tiempos inmemorables (justamente debido a mi progresiva amnesia) la humanidad ha
creado las formas más diversas de generar riqueza mediante el uso de celulares. También desde hace algún tiempo, hemos creado superhéroes para tener a alguién a quien admirar ya que la gente y dios han perdido credibilidad. Y fans.

No tan recientemente se ha extendido y popularizado el negocio de los mensajes de

texto a números de 4 cifras para recibir cierto tipo de información (No importa si es verdadera o falsa) a cambio de un débito de saldo de nuestros apreciados celulares. Todos han mandado un mensaje para bajar un ringtones, participar en un concurso, descargar una imagen, etc. Así que este post es para todos nosotros. Giles.


“CLARO”, todas las condiciones de uso, incluyendo el costo final aparecen al final de los comerciales relacionados en letras sumamente pequeñas. Uno puede hacer el esfuerzo de vista increíble de superman, y podría leerlas acercando la cara a la televisión como voyerista en ventana de vecino (porque mientras “más cerca, más claro”), pero tampoco ayuda mucho la impresionante velocidad de flash con la que pasan dichas condiciones de uso y costo.

Pareciera tan sencillo el no mandar dicho mensaje para ahorrar capital, pero la fuerza publicitaria de la campaña del comercial, es como un “Estrellas de Brazil” vs. Deportivo “Sí se puede”. Simplemente gana el impacto visual y muchos se quedan colgados del servicio como el hombre araña de los rascacielos. Sino que aquí no hay rascacielos y lo máximo que llegamos es a rascahuevos.


Y si fuese información vital, el costo valdría la pena. Pero muchos usuarios, que terminan siendo ganado, lo utilizan para “descubrir los que los astros le tienen preparado”, “actualizarse con el chiste del día”, “recibir los consejos de belleza de la abuelita Esther (Será que en realidad resultó ser abuela de alguno de los del servicio, o solo les “sonó” a nombre de abuela?)”, etc. Pareciera la estrategia de algún malvado enemigo de la inteligencia, cual Rita Repulsa (ponga el rostro del enemigo a elección), pero talvéz solo sea un encargado del dpto. de ventas y comunicación con un iphone 4 y acné superviviente de la pubertad.

Pero “CLARO” todo comercial de “envía un mensaje al XXXX” va acompañado de modelos de Tommy Hilfiger y Victoria’s Secret. Una Mujer Maravilla de carne y hueso te intenta convencer de que al enviar tal mensaje, podrás conquistar a la mujer de tus sueños. No sean ingenuos, la verdadera Mujer Maravilla es la que después de una farra del putas, te trae encebollado, 2 aspirinas y una proposición indecente. En ese caso sí me “ALEGRO”.

Pd: no hay ninguna lusión a "MOVISTAR" porque no se me ocurrió nada. Ni para eso sirven. Simple.

lunes, 18 de julio de 2011

Mujeres

En mi corta experiencia me he topado con algunas mujeres. Cada una con sus diferencias que las hacen (que las hacían) divinamente elogiables en muchos puntos, e igualmente in-mamables en otros. Como todo ser humano. Pero observando detenidamente y en retrospectiva hay varios puntos que coinciden en muchas, por lo que en mi criterio podría decir que las similitudes nos podrían ayudar, sino a entender, por lo menos a cagarla menos.

Tome nota de las siguientes observaciones realizadas por este humilde servidor para que experimente en casa, y compruebe mis palabras a continuación.

1 - “A las mujeres no hay que entenderlas. Hay que quererlas”.

Mito

Hasta yo lo he dicho. “Mujer quien te entiende” refiriéndome a alguna ex, e inclusive a mi novia. Es más fácil usar una computadora que entender como funciona. Una mujer responde mucho más a estímulos emocionales que a estímulos físicos. Un hombre ve una mujer y se hace 1 pregunta: “¿Está rica?” con 2 opciones de respuesta “Opción A: Sí Opción B: No”. Y de ahí se deriva su comportamiento. Una mujer ve aun hombre y aparecen N preguntas en su cerebro, dentro de las cuales, las más comunes son “¿Tendrá novia? ¿Será un buen padre? ¿Me amará toda la vida? ¿Será bueno en la cama? ¿Tendremos química? ¿Me llevaré bien con su madre? ¿Ganará lo suficiente? ¿Tiene mis mismas creencias? ¿De qué conversaremos cuando seamos viejos? ¿Es emocionalmente abierto? ¿Es energéticamente accesible? ¿Les caerá bien a mis amigas?...”

Traducción: Lo que sienten, piensan y creen, es muchas veces más fuerte que la realidad.

Traducción de la traducción: Están locas.

Solución: ¡Habla con ella, idiota!


2 - “Mujer que no jode, es hombre"

Verdad

No te tenido la oportunidad de entablar una relación con una mujer con la cual no haya tenido una discusión, pelea o incompatibilidad de argumentos. Al ser diferentes ellas de nosotros, chocaremos en muchos aspectos. Por ende, la máxima expresada previamente, más que como conclusión, es advertencia. Si tiene una novia que no le ha causado problema alguno tiene 2 opciones. O le sube la falda y verifica al tanteo, con la correspondiente puteada y cacheteada, o le dice que Ricky Martin es feo. De su reacción, obtendrá la respuesta que necesitaba.

Traducción: Que su novia lo joda, es garantía de que es novia y no novio.

Traducción de la traducción: Si le dice que Ricky Martin es feo, huya.

Solución: Si no quieres que te joda, cumple tus promesas, no entregues demasiado y aunque te duela… soporta a Arjona.

3 - “Mujer al volante: Peligro constante”

Verdad/Mito

A las mujeres al inicio de toda civilización se les han dado menos derechos que a los hombres. Es comprobado que los hombres tienen más accidentes automovilísticos relacionados al exceso de velocidad. Por otro lado las mujeres cometen más infracciones a velocidades menores. ¿Y donde encontramos ese tipo de velocidad menor? En las ciudades, por el hecho de los límites de la misma.

Traducción: Las mujeres en la ciudad, son más peligrosas que los hombres.

Traducción de la traducción: Ciudad=Hombre / Carretera=Mujer

Solución: O llevas tu ipad para en viaje largo, o una buena conversación.

4 - “Si tu no cuidas tu mujer, alguien más lo hará”

Verdad/Mito

Cuando tu mujer te jode (me refiero cuando ya has comprobado que SÍ es mujer) y tu no atiendes sus quejas, buscará quien le provea de los servicios a los cuales tú te has negado. Sencillo. Con esto no quiero decir que debes cumplir sus más ínfimos reclamos y caprichos. Justamente en el exceso también está la culpa. Un balance saludable de “tira y afloja” soluciona el problema. Así de fácil. He dado poco y me han dejado. He dado mucho y me han dejado. Ahora intento no irme a los extremos y, al parecer, mi novia no tiene quejas más allá de “hablar un poco más por teléfono” o “salir a bailar más”. O al menos eso creo.

Traducción: El balance en una relación no es importante. Es vital.

Traducción de la traducción: Bueno es culantro, pero no tanto.

Solución: Detalles – Oscar de León

5 - “La fuerza hidráulica más poderosa del universo es la lágrima de una mujer.”

Verdad

Puede que una razón no mueva tu decisión, pero una lágrima de mujer, moverá tu corazón.

Traducción: Si necesitas traducción, estás más perdido que camarón en yahuarlocro.

lunes, 11 de julio de 2011

Ensayo sobre "Veinte" la novela de Rafael Lugo

Veinte
- Rafael Lugo Naranjo-
“sólo en el momento en que las personas sienten igual, las palabras significan lo mismo”

Cuando la vida nos quita el derecho de hablarle a un amigo, de abrazar a tu padre, o de besar a tu novia (o exnovia), no nos quedan más que los recuerdos. Si acaso una conversación con un allegado que no entenderá lo que es besar esos labios hechos a la medida para ti, o sentir las arrugas del viejo que son lo más parecido a terciopelo para el alma. Menos aún 2 horas de conversación de absolutamente nada y por consiguiente deducción, perfectamente de todo, con tu amigo. Con tu hermano de otra madre.

Aquí es cuando entendemos, que el recuerdo no es lo único que nos dejaron los que se largaron. Entendemos que sí podemos hacer algo por los que no están. Por los que se fueron. Y eso es hacer algo por nosotros. Dejar un testimonio de que existieron. De que aun existimos. De eso trata “Veinte”. De la muerte de la vida. De la esperanza ausente. De la alegría efímera, secuestrada por la realidad permanente.

En la introducción hable de “nosotros”, pues términos como “nos” me acercan e identifican con los que quedamos. Encontrarnos en otras personas es algo extraño y no necesariamente placentero, pues de cierta manera sentimos que no somos los raros de la vida, pero al mismo tiempo tampoco los “especiales”.

Al leer “veinte” lo primero que se me vino a la mente fue “esta historia ya me la sé”. 1er error en una serie de errores. La novela la empecé a leer desde el final (como hago con todos los libros que leo). Es decir, desde la contraportada, la cual sin miedo a ser rechazada por vulgar al utilizar términos completamente aceptables y de uso diario (todos maldecimos por lo menos 15 veces al día), te dice que será un texto en el cual te identificarás, porque el borracho, el enamorado, el que conduce a lo que dé el motor, el que escucha música “a toda puta”, ese ser mencionado, lo hemos sido todos. Todos somos una parte de Claudio, y conocemos muchos más que lo son también.

El que se haya asomado a la televisión sin ver por lo menos un par de senos falsos, que me lance la primera piedra. Y esto va también para los que no tienen ojos ni televisión, porque hasta ellos o las tocaron, o se las comentaron. Y esto es el pilar del libro. No, las tetas no por supuesto, sino la realidad. La cruda realidad que nos vende un mundo mejor, nos hace creer que las farras están llenas de mujeres esculturales, que el trago nos volverá seductores infalibles. La vida, que es la realidad, nos susurra todos los días, que la vida es solo lanzar los dados abrazados de mujeres bien proporcionadas. Lo que no te dice la vida es que primero necesitas tener los dados. Tampoco te dice que los dados tienen más de 6 lados, y que la mayoría son posibilidades que te van a doler. La vida calla. Y eso lo sabe Iñaki.

Al escribir este ensayo, con el reloj en contra cabe decir, estoy viendo el concurso anual de “Miss Ecuador 2010”. Y me siento como Iñaki. Ahora las palabras significan lo mismo. Todas las concursantes mantienen una cara sonriente desde hace 50 minutos. Se puede saber, por experiencia como cuando te tomas una foto, que la mandíbula y los pómulos les debe estar doliendo como solo ellas sabrían explicar. ¿Nos venden una imagen de niñas bonitas, siempre positivas, abiertas a todo quien se aproxime? Lo hacen, efectivamente. La imagen. Pero resulta que para mí y para Iñaki, todo eso es una mentira. El maquillaje es la máscara aceptada, y las operaciones rematan el trabajo, pues borran el pasado “imperfecto” y devuelven un ser modificado. Iñaki está cansado de eso. Pero la mayoría no, y esos son los auspiciantes del país de las maravillas.

La novela, recorre de forma cronológica los acontecimientos que antecedieron a la muerte de Claudio. O lo intenta pues los flashes del pasado, recurren permanentemente a la memoria del locutor. Y aunque es una desgarradora confesión, como lo dice el libro, el humor no queda fuera, pues no seria real el mundo de Iñaki, en el que todo se vea con pesimismo, sin el sarcasmo y el humor crudo. La consecuente risa de lo absurdo, que en este caso resulta bastante cotidiano, hace que el locutor no decida dispararse.

Es que aunque el protagonista, muestre con claridad que, como dijo Jorge Manrique “cualquiera tiempo pasado fue mejor”, tiene una esperanza. La esperanza resulta ser el tan trillado amor. Y resulta irónica la respuesta, porque al acercarse al personaje, lo más recomendable para alguien que se emborracha con fantasmas, sería el olvido. Pero no es así. El amor se antepone al olvido, y aun en la novela donde la esperanza brilla por su ausencia, la justicia es repartida por los dioses de todos los días (los cuales tampoco podemos ver, pero aun así existen, y son más reales y tienen más poder que el flaco buena onda canoso y barbudo), y donde la solidaridad es una mentira disfrazada de discurso de reina de belleza, el amor, el amor sincero, el amor que da, que se entrega y que pide a cambio tan solo la salvación a través de una frase, una mirada, o un abrazo, el amor resulta ser la esperanza para quien no creía en ella. Y la esperanza es mujer. Por lo menos para Iñaki.

Antes mencioné al humor como parte fundamental del libro. Cagarse de risa, es algo muy ordinario dirían los intelectuales. Es algo vulgar dirían las señoras cuya moral, está dictada por la apariencia (porque ellas también se cagan de risa) Y talvez lo sea. Pero es también algo muy humano. Y más que humano, algo muy ecuatoriano, pues aunque la frase aluda a “defecar por acción de la expresión alegre del alma” no se acerca en significado. En partes como cuando el nieto del presidente recibe un “lírico puñetazo” de parte de Claudio, o cuando el narrador compara la expresión de la rubia de rulos por su confusión entre un tal Xavier e Iñaki, con haberle metido la taza de café hirviendo por el lugar menos apropiado, y en contravía, cabe mencionar, uno no puede hacer más que cagarse de risa. ¿Por qué? Pues porque entendemos. Porque podemos, y talvez también, porque alguna vez hemos pensado en metáforas similares. Y los más valientes (o cojudos, porque no faltan, sino que sobran), habrán intentado alguna hazaña similar.

Pero no solo existe el humor, sino que también Lugo, toca partes sensibles del lector. Juro que dos lagrimas amagaron con salirse de mis ojos, en el bus en el que estaba mientras leía la página 17 donde describe el retorno al pasado, con el ejemplo de abrazar al abuelo muerto. ¿Quién no ha querido regresar? No conozco una persona que no quiera volver a un momento determinado. Volver al beso que nos “ahuevamos” a dar. Regresar a aquel portero y bajo la lluvia poder decir las palabras que no salieron de nuestra boca, por ese nudo traidor, que aparece cuando es menos requerido, para que la mujer en cuestión (digo mujer, porque somos los hombres los que llegamos a los porteros mientras llueve, porque tenemos puntería para lo patético). Volver. El eterno retorno. Así lo aseguraba Friederich Nietzche. Así lo describía Milán Kundera. Así lo vive la humanidad. Y con esa idea vivirá Iñaki.

Para finalizar, porque el lapso del concurso está por cerrarse, y por la manía que tengo de trabajar bajo presión (o de ser vago, pues confundo a veces los términos), creo pertinente mencionar que la novela no es totalmente ficción.
Primero, porque el escritor escribe sobre lo que conoce, y eso es algo que acompañará al ser humano, hasta el último de nosotros que plasme una palabra en un papel, lo hará refiriéndose a algo que vivió, que quiere vivir, o que jamás podrá vivirlo. Porque podemos conocer lo que no conocemos. Porque somos la prueba andante de la permanente contradicción de nuestras palabras. Peor aun, de nuestras acciones.
Y segundo, porque frases de Iñaki son frases de Lugo, fácilmente reconocibles en textos de su autoría. ¿Qué quiero probar con esto? Nada. Nada y todo, porque uno escribe para si mismo, y para dejar una prueba de existencia. ¿Iñaki es un alter ego acaso? ¿Es “Veinte” una recopilación de momentos vividos, tejidos por las hábiles manos del escritor? Solo una persona lo sabe.

Culminaré con una del libro, la cual es más cierta, real y verdadera, que las teclas de mi laptop, las sonrisas de las misses, los fantasmas que nos atormentan y los pecados perdonados (también los no confesados).

“No me imaginé que en esa curva se marcaría el tiempo que me tocó en suerte para existir. A partir de ese día, hay sitios que observo, como una cafetería, una esquina con una cabina telefónica, una playa o una vereda asada por el sol; las observo y pienso si mañana terminaré allí mi vida. Sitios aparentemente inocuos sonde el mundo podría empezar a girar para el otro lado”

Porque aunque girara para el otro lado, los que tengan que morir y los que no, morirán. No hay destino ni garantía de un infierno. Allí radica mi esperanza. Solo hasta allí, se atreven mis demonios a acompañarme. Y allí, con Claudio, la esperaré.

lunes, 27 de junio de 2011

Carta al hijo que no tengo

Hijo/a:

Al empezar esta carta, la única cosa que tengo clara es que no tengo nada claro. Quisiera hablarte de todas las cosas maravillosas que tiene el mundo para ofrecerte, pero hace un par de años renuncié a decir mentiras por amor. No sé si te conoceré cuando tenga 35 años y un empleo decente, o a los 24 años y siga siendo el tipo que se avergüenza de si mismo ante el espejo. No sé lo que es un empleo decente, eso te lo puedo asegurar.

No sé si serás un niño o una niña. No sé si nacerás con alguna enfermedad que las iglesias suelen disfrazar con la palabra “bendición”. No sé si serás. Ni siquiera yo sé si soy. Hay muchas veces en que suelo no ser. Más veces de las que soy.

No quisiera arruinar tu infancia, pues a mi me dieron la oportunidad de creer en mundos felices hasta los 14 años. Supongo que te permitiré esa misma felicidad que ya no me acompaña estos días.

Tus abuelos, sus padres y los padres de sus padres te heredaron un mundo que está literalmente en la mierda si no tienes dinero. No me culpes a mí, el mundo ya estaba así cuando yo llegué. Por mi parte, haré lo posible para que tengas lo que yo tuve, no lo que no tuve.

Espero que cuando llegues puedas jugar en las calles como yo lo hacía, sin miedo a secuestros, robos, violaciones y demás efectos secundarios del “progreso”. Espero que logres ensuciarte con lodo, que huelas la tierra luego de que la lluvia la ha bañado. Deseo que escribas tu nombre en el árbol que aún no planeo plantar, y juegues con los perros que no te he comprado.

Preferiría que no heredes ni mi nariz de loro, ni mi progresiva calvicie, ni mi mal genio. Y si lo haces, no heredes la preocupación por los mismos, ya que no sirve de nada.

Te encontrarás con mucha gente que forma parte del paisaje. Otros pocos a quienes llamarás amigos y que invitarás a la casa, para que los conozca y juzgue erróneamente si son una mala influencia para ti. Hallarás algunos que disfrutarán de tus caídas. Muchos que festejarán con tus logros si se encuentran beneficiados de ello. Ninguno que no te traicione sin antes traicionarse él mismo. Ni siquiera yo. En especial yo.

Le fallarás a mucha gente y aprenderás de ello no por ejemplo sino por experiencia. Lastimosamente el mundo no es como quisiera, pero yo tampoco soy como el mundo quiere, y eso ha sido un problema para ambos.

Harás felices a muchas personas, dentro de las cuales estarán tu madre, yo, el dueño de la fábrica de pañales y el pediatra. Seguramente jugaré contigo en algún parque, con algún juguete absurdamente caro y didácticamente aburrido, y tú preferirás perseguir a una abeja. Te caerás y tu madre me gritará. Te besaré y dejarás de llorar. La besaré a ella y me seguirá gritando. Son cosas del cargo.

Amarás y te partirán el corazón. Luego volverás a amar con más cautela y menos entrega, y le partirás el corazón a alguien más. Algunas veces sabrás cuando hiciste daño. La mayoría de veces no. Si eres una niña, seguramente interrogaré al pretendiente que tengas, haciéndolo sentir incómodo, disfrutando al fin, el estar del otro de la puerta. Lo siento, son de los pocos placeres políticamente incorrectos de la vida, que aun me son permitidos.

No sé si nacerás bajo un matrimonio. No sé si nacerás en un lugar distante, huérfano de padre. No sé si ya naciste y solo me resta el conocerte para que me odies por completo y no a medias. Las cosas hay que hacerlas bien o no hacerlas.

Te puede parecer dura esta carta, y posiblemente me la restriegues en el rostro cuando aprendas el significado de las palabras no por su concepto, sino porque las hayas vivido. Hasta entonces, esperaré pacientemente la bofetada (en sentido figurado) que me merezco, mientras disfruto del amor que me brindas, sin cobrarme por las sonrisas que me lanzarás.

Lo único que tengo listo para tu llegada es un nombre, una carta y un miedo que nunca había experimentado. Quiero que me disculpes por las vergüenzas (que las disfrutaré) que te haré pasar, por los errores que cometa contigo al momento de educarte y mal-educarte. Por los momentos que estaré ocupado de las cosas urgentes sin percatarme de las cosas importantes. Por los “Te amo” que callaré, los “lo siento” que no diré.

No sé cambiar un pañal, ni me interesa hacerlo. No sé a que edad caminan los niños, ni si un biberón está lo suficientemente tibio. No sé a que edad empezarás a caminar hacia mí, ni a que edad lo harás lejos de mí. No soy un sabio como muchos libros acerca de padres te mentirán. Tengo 23 años, pero poseo el alma de un viejo jubilado. No tengo nada nuevo que Wikipedia no te pueda enseñar, y agradezco que así sea, pues mi conocimiento, para cuando llegues, será obsoleto.

Como ves, te enfrentas a un mundo jodido, y a un viejo más jodido aún. Encontrarás Esperanzas sin esperanza. Conocerás Dolores sin dolores, y Alegrías sin alegría. Yo sigo intentando entender al mundo, no dejaré de hacerlo, pues tengo la ilusión de poder explicártelo, como tu abuelo sigue intentando explicármelo.

No me preocupa la carrera que decidas seguir, mientras sea algo que te haga feliz. No me preocupa la orientación sexual que tengas (aunque preferiría una hermosa pequeña lesbiana que nunca llegue con la noticia de un embarazo), mientras sea algo que te haga feliz. No me preocupa el lugar en el que vivas, el auto que tengas, ni la ropa que uses, mientras seas feliz.

Solo espero que cuando sea viejo de cuerpo, pues de alma ya lo soy, vengas a visitarme. No menos de 1 vez al mes. No más de 3. Y que me recuerdes quien eres, pues seguramente yo ni siquiera sabré quien soy.

Por último, disfruta de esos momentos hermosos de la vida en que una risa lo es todo. En que el orgasmo viene acompañado de algo que suelen decirle amor. Momentos en los que la vida parece algo digno de vivir. Son esos los momentos que recordarás, en el caminar solitario de una día cualquiera, al final de un almuerzo con amigos y familia, o al despertar con, no una persona, sino con esa persona. El resto es ruido. Llano y simple.

Disfruta el ruido, hasta que llegue el silencio.


Te ama, tu (aún no) viejo.



Pd: si te haces del "Quito" cagaste...

viernes, 24 de junio de 2011

Diccionario de Verbos Ecuatorianos

A continuación les dejo un estudio realizado por mí a lo largo de estos 23 años de ser ecuatoriano, el cual recoge los términos idiomáticos más representativos de nuestra lengua, y explica su significado para que no haya confusión alguna en la correcta utilización de los siguientes verbos encontrados en orden alfabético. Próximamente, una entrega de sustantivos.

Acolitar: acompañar a un tercero a realizar una actividad determinada.

Amagar: término futbolístico aplicado a la cotidianeidad que hace referencia al engaño producido por la sagacidad del sujeto.

Amarrar: 1. el balón (No pasar) 2. la chica (ascender a novio) 3. el contrato (lea "El Gran Hermano" de Juan Carlos Calderón)

Cachar: castellanización del verbo anglosajón "catch" que sirve para demostrar el entendimiento de un tema determinado.

Cagar: 1.- Acción de expulsar lo jamado por vía natural (véase "jamar") 2.- Encontrarse en apuros.

Camaronear: Bellísima expresión idiomática que denota una pobre habilidad en la conducción de un vehículo.

Camellar: actividad "legal" variada que resume la entrega del esfuerzo físico y/o mental de un sujeto a cambio de capital.

Chambear: Vease "camellar".

Changar: colocar una de las extremidades inferiores sobre la humanidad de un tercero con fines determinados.

Cholear: disminuir el prestigio social de una persona.

Chonguear: actividad popular, consistente en acudir a centros de diversión inmoral con propósitos recreativos.

Chorear: Véase "Patear".

Chumar: verbo nacido del sustantivo "chuma" que denota el alto estado alcohólico de quien ha consumido bebidas de moderación.

Chupar: 1.- Acción de libar. 2.- Succionar un cuerpo cualquiera. 3.- Succionar un cuerpo cavernoso (véase "mamar")

Culiar: también "Culear". Felación en contravía.

Descolar: acción de sacar del grupo de personas a quien no se lo tiene como sujeto grato.

Embalar: del sust. "Embale" q sugiere la aceleración de un sujeto, respecto a una actividad o persona natural determinada

Encamar: atribuirle acusaciones falsas y vergonzosas a un tercero con el ánimo de meterlo en problemas o burlarse de él.

Enlluchar: Acción consistente en despojar de su vestimenta a un sujeto determinado con fines varios.

Huevear: acción con premeditación y alevosía consistente en burlarse de un tercero, o tomarle el pelo.

Jalar: 1.- dedo (ser transportado gratuitamente por un desconocido) 2.- una línea (inhalar C17H21NO4 por la nariz)

Jamar: actividad consistente en el ingreso de alimentos al cuerpo mediante la vía oral, para satisfacer el apetito.

Lamparosear: engalantamiento del ego de un sujeto mediante la demostración superior de un talento o de un bien físico.

Mamar: succión temporal del órgano reproductivo masculino viril por un tercero.

Pajear: actividad sexual recreativa característica de solteros feos y sin plata.

Palmar: 1.- Fallecer. 2.- Respuesta que da un serrano cuando se le pregunta a dónde va de vacaciones.

Patear: sustracción de un bien ajeno mediante la amenaza, violencia o despiste de la víctima, realizada por un delincuente

Putear: Insultar a un tercero mediante la alución a las actividades sexuales, económicamente remuneradas de su madre.

Remar: Sustraer parte de un bien, generalmente comestible, de un tercero sin haber auspiciado la compra del producto.

Retaquear: acumular dinero en un ambiente urbano mediante la utilización de la palabra como arma de convencimiento.

Rucar: también "ruquiar, ruquear". Regenerar fuerzas mediante el descanso producido por pernoctar.

Serruchar: 1.- el piso a alguien (querer quitarle su camello) 2.- Tirar con ropa (véase tirar)

Talar: Acción que busca lastimar la humanidad de un jugador del equipo contrario mediante el fuerte contacto físico.

Tirar: Acción y efecto de una larga noche de embellecedores que puede o no terminar en la producción de un tercero.

Trompear: violentar con las extremidades superiores a un sujeto por medio de la agresión física.

Vacilar: Paso intermedio del cortejo sexual, que consiste en intercambio de fluidos bucales y reconocimiento corporal.

Vitrinear: Actividad realizada por individuos sin poder económico, que consiste en admirar tiendas de centros comerciales

viernes, 10 de junio de 2011

La vida antes y después de twitter

La vida, no debería dividirse en AC y DC (aunque ACDC es un grupaso, no puede separar la historia del mundo en dos) sino en AT y DT.

Recientemente estuve en el conversatorio de un libro y el lanzamiento de una revista.

Al primero, asistí después de ver en mi TL (time line) que el evento sería llevado a cabo tal día, de tal mes, a tal hora en tal lugar. Al llegar me encontré con tres de mis escritores favoritos. El primero, Rafael Lugo (@rafaellugon) con quien creo tener una amistad, me recibió por mi nickname (sobrenombre) de twitter. El segundo, Oscar Vela (@oscarvelad) después de estrechar mi mano, me dijo “te mandas buenas huevadas en el twitter”. El tercero no tiene cuenta allí, pero no importa porque al “Pájaro” se le perdona lo que sea después de uno de los mejores libros Ecuatorianos que he leído. Y la final, todos somos, no el que queremos, sino el que podemos. Cabe decir, que tenía una copia de su último libro a la mano, el cual quise que lo firmara, pero al terminar el conversatorio, hizo honor a su apodo y voló de la sala.

Al lanzamiento de la revista, que fue al día siguiente, asistí casi por casualidad. Después de un fondue de chocolate y un tráfico de mierda, me encontraba con mi novia en el lanzamiento de una nueva revista de literatura y cine. Había visto la invitación que mandó el gestor de la revista, Andrés Cárdenas (@andrescardenasm) por twitter. En la invitación virtual decía que Eduardo Varas (@eduardovarcar) leería un cuento, pues es uno de los colaboradores de la revista. Asistí por la promesa de un buen momento de cultura. También porque ofrecían vino. Al llegar, ví a Eduardo que vestía una chompa azul “converse” y cargaba un maletín café. Me presenté como Alejandro y le dije que admiraba su último libro. “Ah, que bueno” fue la respuesta. Supuse que mi avatar (imagen que te representa en twitter) no se parecía a mí (soy más feo en persona) así que me volví a presentar con mi nickname (ya les dije que era nickname antes, no jodan). “Así que vos eres castroalejo?!” Dijo, a la vez que intentaba recordar por qué me recordaba (si es que en algún momento lo hizo). “Te presento a Silvia (@sylviazul) una amiga igual de twitter” me dijo mientras una pequeña peliroja de brillantes ojos azules se dirigió hacia mi con un saludo. “Hola Eduardo, yo soy Calú (@calu)” Finalmente dijo un hombre de saco beige y sonrisa amplia que se acercó al pequeño grupo de anónimos.

Estábamos pues, tres personas (pues Silvia y Eduardo son amigos) que nunca en su vida se habían dirigido una palabra en persona, pero que por twitter compartían gustos, frases, ideas. Personas que habían escuchado los pensamientos de otro sin importarles como lucían, o el nivel económico. Ni siquiera importó los lazos sociales que unían al uno con otro. No fue necesario ser el amigo del primo, o ser el hermano del cuñado del vecino.

Después de encuentro fortuito, me puse a pensar que en un mundo sin Internet, jamás en la vida podría conocer a estas personas que admiro por sus inteligentes frases, sus interesantes links o sus divertidas palabras. Simplemente sería un espectador más. Y ahora, en el conversatorio y el lanzamiento, estaba hablando cara a cara con mis escritores favoritos, como si fueran amigos que ya conocía. ¿Por qué la familiaridad? Porque ya los conocía sin conocerlos.

Ahora tenemos a gente cercana mediante una pantalla, que entiende lo que pensamos. Ahora, podemos seguir a nuestro artista favorito, al deportista que admiramos, a la chica que nos gusta. Podemos leer lo que piensa en el instante en que lo piensa. Podemos escribirle con la esperanza latente de que conteste. Antes, jamás hubiera pasado esto. Y sin darnos cuenta, de repente hay gente que nos sigue en twitter. Personas extrañas que les interesa lo que pensamos. Inclusive , a veces sucede que, al abrir el mail, nos encontramos con “twitter te informa que (inserte nombre de su ídolo) te está siguiendo.

Ahora dejamos de ser anónimos, para ser @. Perder el nombre y apellido que tanto trabajo les costó a tus viejos ponerte, es un bajo precio para ser reconocido. No es más que un nuevo apodo, como el de tu infancia, pero elegido por ti (lo que resulta menos humillante). En el futuro seguramente nos reconoceremos por los nicknames. La gente de Manabí verá resuelto uno más de sus problemas.

Para no alargar el asunto, la noche del lanzamiento de la revista terminó así: Cruzamos un par de palabras finalmente con Eduardo respecto a su lectura, felicité a Andrés por su revista y me fui con una chica alta, de cabello oscuro y abundante sonrisa. “Yo te sigo en twitter. Que guapa que eres en persona.” Le dije esperando una señal de que me había reconocido. “Que chistoso Alejandro” Me respondió con un marcado sarcasmo robado de mi arsenal de fallas. Y bueno, a veces la majo (@majoeguiguren) no se aguanta mis bromas.