jueves, 1 de diciembre de 2011

Te juro que…

- ¿Jura usted decir toda la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad?

- Sí. Siempre y cuando me convenga.

La mayoría de textos y escritos vienen dados por la inspiración de un momento de crucial valor para el escritor. Otros vienen por la investigación profunda de un tema que el autor quiere dar a conocer. Finalmente están aquellos que se sienten obligados a escribir sobre tal o cual tema por un sentido de convicción a cierta causa. Precisamente este texto, nada tiene que ver con las 3 causas anteriores.

Se inventa el juramento por la falta de credibilidad de una persona como garantía del cumplimiento de una promesa. Cualquier otra definición, les juro, que está mal.

A los largo de la vida nos encontraremos jurando. Unos juran fidelidad y otros, amor. Nosotros, los más giles juramos ambas, con lo que condenamos a nuestro mejor amigo (no al perro) a una vida de monogamia para complacer a la amante de turno. Otros más giles juran lo mismo pero hasta que la muerte o un juicio de divorcio, que al parecer son lo mismo, los separe.

Aquellos compadres de lo ajeno, juran inocencia al oficial, al juez, al abogado y a la reportera. A la víctima, en cambio, se la juran.

Tenemos a las damas le juran al noviecito que son vírgenes. Señoritas, no es pecado comer sin bendecir la mesa. Lo único que nos interesa que sea virgen, es el aceite de oliva.

Tenemos a las que juran que no se han acostado con otro tipo. Un gran ejemplo de eso fue María, que le puso los cachos al José con 2 tipos al tiempo. Bueno al menos ella se los puso con el Alfa y el Omega, no con el vecino. Al taita del Hércules le debió haber pasado lo mismo.

También están los que juran por “dios” que ese será el último monaguillo que se comen.

Tenemos aquellos que juran respetar la constitución, pero terminan usando sus páginas para limpiarse el trasero. Otro, peores aún, le “tunean” a su gusto. Unito juró con biblia en mano salvar a la patria, así que desde que los bancos “juraron” devolver los ahorros, muchos se la tienen jurada.

Recordemos al que juró “Pan, Techo y Empleo”. Enemigo jurado de otro que juró que regresaría con una camisa, un pantalón vaquero y una canción en un barco llamado libertad.

Están los que juran que saben, pero que a pesar de eso no rinden los exámenes. Hay los taitas que juran que sus hijas son lo más lindo que ha pisado la tierra. Dentro de ellos está el papito de la representante de los que no quieren dar los exámenes.

Uno juró morir antes que perder la vida, y seguimos esperando a que cumpla lo uno o lo otro. A otrito en cambio le dijeron que no le había jurado al presidente, es decir que lo in-juró. ¿Qué? ¡Ah! Perdón, ha sido que lo injurió. Falla técnica.

Muchos guaguas pasan repasando la jura de la bandera durante semanas de calcinante sol o lluvia, y justo en las horas de educación física. Esos repasos, les juro, que se deberían hacer en las horas de religión. Muchos papitos aplauden como focas amaestradas cuando el hijo se arrodilla a besar la tricolor mientras el inclinado jura largarse del país y no volver.

Están los luchadores, que juraron defender los colores de su equipo, pero que siguen sin que la patria los premie. Hay otros que en cambio, por defender los colores de su equipo, es la “patria” la que los demanda.

Y finalmente, el resto nos encontramos en el grupo de los “Te juro que no lo vuelvo a hacer”.

Así que cuando alguien les jure algo, pueden abofetearlo sin misericordia. Se los juro.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Elección de Reina de Quito: El concurso de belleza sin bellezas

Todos nos encantamos con las historias que publicaron los diarios el día de hoy. Que se vivió una fiesta de gala, que fue una noche mágica, que todas son bellas candidatas por dentro y fuera, que fue una pena la interrupción del grupo anti-taurino, etc.

Bueno, esa es su función, llenar de adornos y elogios al nuevo capítulo de la elección de reina de Quito. (Salud y aplausos).

Pero, veamos a donde llegamos tras este escrito que expresa lo que todos ustedes dijeron el día de ayer en la noche.

La elección Reina de Quito, no es para determinar cual candidata es la que mejor trabajará por la ciudad. Es un concurso de belleza, popularidad y seamos sinceros, de amarre. “¡Joven! ¿Cómo va a decir eso?” Espere un momento señora, déjeme explicárselo.

Creo firmemente que las candidatas al lanzarse al certamen de belleza, lo último que quieren es abrazar al niño mocoso del albergue, con el cual tendrán que posar para la foto del patronato. Si fuera así, se meterían al concurso “Monjitas de la Caridad 2012”. Pero no, se metieron a Reina de Quito. Es bastante conocido que mientras menos feo es uno, más oportunidades tiene en la vida. Por eso no me verán en Mr. Ecuador ni en Mr. Simpatía. Talvez en Mr. Alcohólico Anónimo, pero ese es otro tema.

La fundación efectivamente ayuda a muchos niños con síndrome de down, lo cual es un ejemplo de caridad y filantropía. Perfecto hasta ahí. Pero para hacer lo correcto, no necesito desfilar en traje de noche, en traje de baño, y en traje “de lo que se le ocurra este año a los diseñadores”. Para hacer algo por la ciudad, si es que ese es un motivo válido y gratificante (que dudo que lo sea) solo es necesario ayudar al prójimo. Así como dijo Jebús, ese man de la biblia.

Entonces nuestra elección se convierte en concurso de belleza, en el cual no siempre gana la más bella. Esperen un momento. Entonces ¿qué tipo de concurso es? Ahí es donde entra el muy respetado, antiquísimo y bastante conocido amarre. ¿Qué es el “amarre”? Pues no es otra cosa que la negociación previa del puesto en cualquier ámbito de la vida. Parecido al que usted hizo para entrar de una a gerente de la empresa por los contactos de papi. Ah, ¿no fue usted? Perdón, se me hizo carita conocida. En fin. Sigamos.

Este año nos encontramos con 12 candidatas. No digo bellas candidatas porque la Estéfani Espín no se lanzó para candidata (porque les daba 3 vueltas) así que quedaron 12. Como los 12 apóstoles, pero menos barbudas. Algunas. Se presentaron, dijeron sus actividades favoritas, y se vendieron ante un público que parecía que se atrasaba a la novela. Excepto las barras de cada candidata. Resulta que mientras más fea eres, más gente tienes que llevar. Algo así como una ley de compensación.

El Cristian Norris fue el ángel de la noche. No, no de piedra, de negro estaba, porque era un evento formal. En todo caso, fue quien presentó al evento junto a Estéfani si-te-lanzabas-fijo-ganabas-Espín.

Las candidatas desfilaban por el escenario ante la atenta mirada del jurado. No haré ningún símil al respecto con esa oración. El evento transcurría de forma normal, es decir bajo la crítica inmisericorde de todos los televidentes que lo único que nos importaba eran 3 cosas:

1.- Que ojalá gane la más guapa.

2.- Que al menos “unita” se tropiece

3.- La ronda de preguntas.

En mi opinión ganó la más guapa, así que no hay reclamo en ese sentido. La más fea quedó de Srta. Amistad, y le dieron ese título porque aún no han inventado el de Srta. Buena Letra. Las Srtas. Patronato, Confraternidad y Simpatía son las que no ganan, así que nadie las recuerda.

No recuerdo que ninguna haya tropezado, porque mientras veía el evento también estaba en twitter leyendo lo que decía el Arturo Barriga, que era lo que la mayoría pensábamos (link al tweet aquí https://twitter.com/#!/arturobarriga/status/139540099045130240 )

Así que llegamos a la ronda de preguntas.

Antes de seguir adelante, debemos sincerarnos y aceptar que tenemos una versión mala, bien mala de nosotros, la cual espera que cuando les pregunten algo a las candidatas, estas hagan el favor de sumarse al club de las reinas bobas. Sí, usted que está leyendo esto, sabe que es así. ¿Qué? ¿Tampoco es usted? Bueno, me habré confundido de nuevo.

Las preguntas se sortearon con anterioridad, y les fueron entregadas a cada una de las participantes. Me parece que hacen un negocio en camerinos. Es decir:

Candidata X: “¡Yo quiero ese vestido! ¡Me haría ver taaaaaan bien!”

Candidata Y: “No mi reinis, ese es mííííío. Aunque me queda un poco apretado”

Candidata X: “Hagamos una cosa. A mi me tocó una pregunta bien fácil. Yo te doy mi pregunta si tu me das tu vestido”

Candidata Y: “Ay sí porfis! Me salvaste”

(Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia)

Entonces una vez prestas a contestar las preguntas tuvimos un abanico de personajes que en ese momento tomaron posesión de cada una de las chicas. Una candidata la vi inmolarse del espíritu de Adolf Hitler, y me asusté un poco. Otra chica parecía que le iba a dar un colapso (No, no un botellapso de Pepsi) mental, con lo que me recordó al Jamil cuando le dio el derrame y posteriormente nos jodió a todos. Otra bastante simpática me hizo acuerdo a Einstein. Sí tenía una simpática barriga. Y así.

Luego vino la elección del rostro Yanbal, el cual elije a la más guapa a pesar de que no haya habido amarre. Es decir, la Srta. Amistad no podía acceder a ese título ni a bala. (Si me encuentran desmembrado en varias fundas de basura en un botadero en Zambiza, ya saben a quien pueden culpar).

Y finalmente la coronación de la Reina. El alcalde Augusto Barrera se encargaría de ponerle la banda, aunque si hubiera sido yo le cambiaba la banda de reina por un chaleco antibalas. Es más estético (ninguna alusión a lo segura que es nuestra ciudad ahora).

Anunciaron a la Srta. Andrea Callejas (que ya había ganado “Rostro Yanbal”) como nueva Reina de Quito. Debió ser por su respuesta de que la solución para Quito era poner basureros. ¿Será que el papá tiene una empresa de basureros? No importa. Se abrazó con sus compañeras, le pusieron la corona y los amigos que llevó fueron a abrazarla. Fin.

Ah cierto, un grupo de anti-taurinos se subieron al escenario a protestar por los derechos del toro. Yo pensé que era la barra de la Srta. Amistad, que le apodaban “Toro” pero no ha sido asifff.

jueves, 10 de noviembre de 2011

La Paja y la Cultura

Primero, y para que no hayan equivocaciones en cuanto a este escrito, definiremos (yo definiré) el concepto a tratar.

Paja: 1.- Tallo seco de ciertas gramíneas

2.- Masturbación

Como el asunto de las gramíneas nos importa poco (a menos que seas agricultor o un caballo que aprendió a leer) nos concentraremos en la segunda definición y solo en cuanto a los hombres, pues todos sabemos que una mujer JAMÁS lo haría. Y si lo hiciera JAMÁS lo contaría. Y si lo contara JAMÁS lo corroboraría. Y si lo corroborara sería contratada para una “HotLine” o para dictar seminarios de sexo. (Es joda. Arriba las mujeres que se masturban) Arriba vivo yo.

Los expertos (no en pajas, sino los científicos) han hecho nuevos descubrimientos en el área, y han desmitificado algunos preceptos que se tenían como ciertos hasta el año 2002. Aquí algunos de ellos:

No te salen pelos en la mano por masturbarse... sino escamas. Esto se pudo comprobar al hacerle una entrevista a Reptile (Mortal Kombat) quien antes era hermano de Johnny Cage.

La masturbación, contrario a lo que digan las organizaciones de jóvenes pro-jalón, sí te puede dejar ciego. El riesgo que se corre es leve, y depende del ángulo, aceleración del fluído, velocidad del viento y calentura en que el individuo se encuentre en el momento de dar fin a dicho acto. En otras palabras, es recomendable utilizar gafas de seguridad al realizar la tarea previamente discutida.

Se tiene como verdad absoluta, que el exceso de paja ayuda en el juego Guitar Hero. Para saber el nivel de “calentura” de tus invitados invítalos a que jueguen “Through Fire and Flames” de Dragonforce. Si pierden a los 10 segundos, seguramente tienen novia. Si acaban la canción en perfect, lava la guitarra antes de utilizarla nuevamente.

No importa lo que nadie te diga. Si vas al baño, y después de terminar de “hacer del 1”, la sacudes más de 3 veces, ya cuenta como una paja.

Pero la palabra puede llevarse a ámbitos que poco o nada tienen que ver con el sexo. Por ejemplo, un “Pajazo Mental”, no significa un movimiento constante de las manos desde el cuello hasta el límite Parietal-Frontal con posterior estornudo. Nada más alejado de la verdad. Tal combinación de palabras, no son más que el ingenioso modo de ilustrar una serie de pensamientos nada tienen que ver con la realidad y jugar con ellos para recibir un placer infundado.

Tenemos también el término “Impajaritable”, que bajo ningún concepto alude a pensar en que tal criatura u objeto está imposibilitado de hacerse o recibir una paja. Muchos incultos han acuñado el término para referirse a personas sin extremidades superiores o extremadamente feas.

La palabra “Pajarito” ha sido totalmente desviada de su origen para referirse a casos de eyaculación precoz, o para el admirable y respetado “rapidito” (no confundir con las sopas instantáneas).

La cultura está al alcance de todos nosotros, y no tenemos más que buscarla para expandir nuestros horizontes, derribar las barreras que nos impiden el constante aprendizaje y dejar de leer huevadas como esta. Muchas gracias.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Lo pasado, ¿pasado?

Hoy fui a visitar al pasado. No tuve que ir muy lejos. Al parecer se ha mudado conmigo y recién me acabo de enterar. El pasado. Ya saben. Ese tipo de barba blanca que camina a tu lado, se sienta junto a ti en el bus de camino al trabajo. Ese que se acuesta contigo y te hace sonreír. Pero no te hace gozar. Ese que se acuesta contigo y te acompaña a llorar.

Me contó de viejos errores. Me habló de ti y de tu sonrisa. Me dijo que solo existimos en el ayer. Vivir de la memoria es un delicioso bocado de anestesia. Un placebo reservado para los cobardes. Un alimento diario para mí. ¿Recordar es volver a vivir? Sí. Para los que le tienen miedo a vivir. Para los que no se mueren por miedo a morir. Para los que caminamos mirando atrás.

Ese tipo me ha acompañado desde que tengo memoria (Es decir, desde los 14 años más o menos). Se niega a revelarme mi infancia. Esa etapa es como estar borracho. Todo el mundo la recuerda excepto uno. La tengo que buscar en fotos, en historias que me cuenta la gente. La tengo que buscar en videos de fiestas infantiles, en mi certificado de nacimiento. La busco en unos dibujos animados, en una torta de chocolate, en una piñata destrozada. La busco en la peor de las nostalgias. En aquella que añora lo que nunca sucedió.

Y digo que es un tipo porque una mujer no podría ser tan cruel. ¿O sí? Talvez está ahí el problema. ¡Eso es! El pasado es una mujer. Una señora gorda y sin dientes. Sabia como una abuela. Pilas como una puta. Misericordiosa como un vampiro cagado de hambre en una playa nudista.

Me acompañaba en las noches en que las cobijas y pesadillas cubrían mi cabeza. Cuando esa Golden Retriever dejó de ladrar. Cuando el abuelo dejó de respirar.

Su mano estaba en mi hombro cuando aquella niña me dejó plantado en el cine. Ahora ese recuerdo me saca una sonrisa, pues me enseñó una importante lección de vida. Cuando esa otra niña me dijo “sí”. Cuando los viejos se separaron. Cuando el mundo decidió seguir volviéndose inhabitable.

Y digo mujer porque un hombre no podría ser tan olvidadizo. ¿O sí? Talvez ahí está el problema. ¡Eso es! El pasado es hermafrodita. Y debe tener unos lentes de botella y aliento a whisky barato. Un/una loco/a que al abrir la boca para decirte lo que no quieres escuchar con ese aliento a borracho/a, ese olor a verdad fermentada, inexorablemente te aleja y te persigue.

Ahí estuvo en mis caminatas de madrugada por Quito. En un año nuevo que ya es viejo y prefiero no recordar. En las fiestas con mis amigos. En las constantes fiestas con nadie más que yo.

Con él estuve. Perdón, con ella estuve. Momento. Bueno, con ESO estuve cuando había tanto que decir. Cuando callé por prudencia. Cuando caminé a las 3 de la mañana frente a sus casas con ganas de gritar. En los almuerzos con la familia. Cuando vomité el alma en esa esquina. Cuando vomité sobre otras almas.

Y digo que tiene que ser hermafrodita, porque este último vaso de whisky me vuelve borrosa la capacidad de darle un mejor calificativo.

Y antes de salir de su hogar, que a fin de cuentas es el mío, le agradecí por el tiempo compartido. Me sonrió con una mueca esquiva y me hizo una promesa que no pude entender. Y de paso le hice una oferta que no pudo rechazar.

martes, 18 de octubre de 2011

La inmutabilidad del siglo XXI

El día de hoy ví una noticia que realmente me molestó mucho. No fue la noticia, sino su contenido lo que me indigno. Y no soy alguien que se indigna por huevadas. (La noticia y el video lo pueden ver en el siguiente link http://www.teleamazonas.com/index.php?option=com_content&view=article&id=16435:transeuntes-ignoran-a-nina-atropellada-dos-veces&catid=42:actualidad-portada&Itemid=91 )

Trataba acerca de una pequeña niña de 2 años, la cual fue atropellada 2 veces sin que nadie se inmutara por ello, y durante 7 minutos al menos 10 personas que pasaron a su lado, ni siquiera reaccionaron frente a lo que estaban presenciando.

Sé que el servicio social es a mí, lo que la planificación familiar a un conejo con sobredosis de viagra. Nunca estuvo en duda, tal tema, pero sí el egoísta factor de que me causó un escalofrío en cada parte del cuerpo.

No creo posible el ver que atropellan a una niña, y solo pasar a su lado, impávido e imperturbable. Dentro lo hijueputa que puedo ser con el género humano en especial, creo que estas cosas rayan en lo enfermo. ¿De esto estamos hechos los seres humanos? ¿De un resaltado quemimportismo para con el prójimo? Al parecer, así es. Y digo quemimportismo por no decir valeverguismo.

Muchos podrán decir que mi posición es algo pesimista. Que este es un caso en un millón. Puede ser cierto, pero ¿En qué difiere esa niña del pobre mendigo al que dejamos de verlo a los ojos hace 1 año? ¿2 años? Peor aún.

Todo lo que alguna vez nos causó un escalofrío por lo injusto de la situación, una erizada de pelos por lo impactante del hecho, un “salto” del corazón por lo terrible de la escena, cada día se va volviendo un “¿otra vez?” pues la costumbre nos mal acostumbro a dejar de sentir. A ver y no reaccionar. A caminar dormidos.

Recuerdo reirme a carcajadas con el dicho de “El hombre es el lobo del hombre” que repetía mi profesor de sociales. Hoy ya no río. Al menos ya no por eso.

Nos alarmamos porque el servicio de BlackBerry se derrumba durante 3 días. Alzamos nuestra voz en protesta hasta alcanzar una respuesta que bien o mal nos satisfaga. Pero no hacemos nada frente a la extinción de los pueblos indígenas en la mal llamada “amazonía ecuatoriana” por el avance de los programas petroleros. No hacemos nada frente al desalojo de familias en la zona de Rio Grande. No hacemos nada frente a nada. Punto.

Somos una raza con gran potencial de sentir empatía. Y el problema yace en la palabra “potencial”. Alguien con potencial, es alguien que en el presente no tiene eso que debe desarrollar para adquirir. Así mismo, podemos ser potencialmente piadosos, y actualmente una mierda. No tiene por que ser contradictorio lo que digo. Es la cronología de una naturaleza aún “en veremos”.

La niña fue “rescatada” por una mujer que recogía basura en la zona, después de que una docena de individuos la pasó por alto. Finalmente, murió 3 días después.

No hablo de que talvez, si el primero que la vio antes de que el segundo auto la atropelle, se hubiera comedido en ayudarla, ella hubiera sobrevivido. Talvez el primer impacto fue el más fuerte y sin importar lo que se haya echo, ella hubiera fallecido de todos modos. No hablo de nada de eso. Me pregunto cuantos de estos casos suceden a diario en todo el mundo sin que exista una cámara que registre la escena, y por eso no los conocemos.

Y mientras hechos terribles como estos sacuden mi ya asqueada conciencia, en los TT (Topic Trends) de twitter se habla de la #Sabliza. Definitivamente, quiero que el fin del mundo llegue lo más pronto posible.

viernes, 14 de octubre de 2011

La razón vs. la pasión

¿Conformarse con la persona correcta o amar a la persona equivocada?

Todos nos hemos encontrado en este dilema. Sí. Todos.

Este tipo de fenómeno ocurre casi siempre en una etapa avanzada de la relación. O sea, en Quito a los 4 o 5 meses de que el hombre “se declaró” a la dama en cuestión. Y es posible ser experimentado por cualquiera de los 2 involucrados. Inclusive, por ambos al mismo tiempo o en diferentes épocas.

El amar a la persona que sabes que no te conviene, a pesar de ser una contradicción de la naturaleza humana (osea la estupidez) es algo muy común. Como el niño que a pesar de la advertencia de su madre, mete la mano en el fuego por la curiosidad. La diferencia es que la quemadura luego de la advertencia, en el primer caso, deja un ardor interno y una herida imposible de ver. Pero aún así somos tan obstinados en continuar con esa persona que, con intención o sin ella, nos hace daño. ¿Pobrecitos nosotros? No. ¿Pendejos? Sí.

Tenemos en el otro polo a la persona más correcta y adecuada para ti. Pero simplemente no “sacude tu mundo” como tu quisieras. Por lo tanto se vuelve aburrido y tú terminarás jodiendo al o la pobre cristiano/a que tomó un salto al vacío por ti.

No hay imbécil más grande que aquel enamorado de un prospecto inconveniente. Simplemente la razón no entra en la ecuación. La terquedad a la que nos sometemos, eso sí autoinducida, es sorprendentemente sólida. Como sólida la piedra con la que nos damos en la trompa luego de despertar del sueño.

Nadie aprende en cuerpo ajeno. No sé quien lo dijo, pero seguramente fue la conclusión de una estupidez similar a la que estamos tratando en estas líneas.

Entre, aburrirse con la persona ideal, y lacerarse el alma con la equivocada ¿Qué elegimos? Fácil. La segunda. ¿Por qué? No lo sé. No soy un puto psiquiatra. Pero según la experiencia de este humilde servidor, es por la emoción. Ni siquiera por los sentimientos. La emoción de que esa persona a pesar de ser un alfiler debajo de nuestras uñas, nos brinda eso que nadie más puede. Puede ser compañía. Puede ser dinero. Puede ser sexo. Puede ser mil cosas, que a nuestro criterio de embobe mundial, la o lo vuelve la/el único/a proveedor/a de lo que necesitamos. Y la ley de oferta y demanda explica bastante bien la relación existente en esa situación.

Entonces, ¿Por qué alargar el proceso sabiendo que al final de todo, te joderán? Por cobardes. Saber que mañana te cortarán un dedo es peor que saber que lo amputarán al final del mes. Porque no estamos acostumbrados a enfrentarnos a nuestros problemas y terminamos alargando la agonía mucho más de lo debido. Mucho más de lo soportable. Exprimimos lo que más podemos de nuestro aguante hasta quedar secos y ser arrojados a la basura por nosotros mismos. Alargamos la ilusión sabiendo que no es real.

No hablo de conformarnos con Mr./Ms. correcto/a a pesar de no sentir ni un mal pensamiento de él o ella. Hablo de ser coherentes con nosotros mismos. Ya comienzo a sonar a libro de autoayuda, así que culminaré pronto antes de ir a vomitar.

La vida es absurdamente corta para vivir en un espejismo La mayoría de personas se ilusionan con el potencial de alguien, y no de la realidad de ese alguien. Cambiar a alguien es más jodido que hacer que la tierra gire en reversa. Cambiar, a ese alguien por alguien mejor es tan sencillo como bajarte del bus equivocado, y tomar el correcto. O por lo menos tomar el que te acerque más a tu casa.

Pero sé que un texto no hará la diferencia en su dilema. Así que salud por ustedes que siguen al otro lado del río. Y salud por mi anterior YO que dejó de acompañarlos hace algún tiempo.

martes, 11 de octubre de 2011

En contra de la infidelidad

El siguiente artículo es mi primera publicación (y esperemos que no la última) para la revista SOHO. Salió en la edición 104 de la revista SOHO Ecuador de Septiembre/Octubre del 2011.

Primero, cambiemos de una vez por todas, el concepto de fidelidad. No se es fiel. Se está fiel. La fidelidad no es un título, como en el ejército cuando dicen “Soldado un día, soldado toda la vida”, sino un estado que diría más o menos “Fiel un día, ya veremos mañana”.

Endosarle tu libertad a una mujer tiene muchas cosas positivas. No, no es joda. Muchas personas creen que actualmente la fidelidad es algo propio de los equipos de sonido, y no de las personas. Específicamente de los hombres. Estas son las verdaderas razones por las que yo he decidido serle fiel al género femenino.

Debemos pensar en términos económicos. Puedes serle fiel a tu esposa, porque es lo correcto, pero haberla dejado de amar años atrás. Pero no puedes amarla y serle infiel. ¿Por qué? Porque en el juicio de divorcio, eso no cuenta como argumento de defensa, huevón, y quedarás solo, y con la mitad de tu dinero. Además de que actualmente los tiempos de crisis, afectan al bolsillo del hombre promedio. Traducción: apenas nos alcanza el dinero para tener una mujer. No se diga dos.

Cuando uno es fiel, se contribuye al decrecimiento de suicidios femeninos. Es cierto. Por lo menos los causados al lanzarse de un edificio. Muchas se botan de un sexto piso creyendo que lo que les pusieron fueron alas, no cuernos.

Las razones de salud son bastante fuertes y debemos tomarlas en cuenta. Muchas veces decimos que nuestra mujer casi nos mata de iras. ¿Para qué queremos otra? ¿Para que termine de matarnos? Primero muerto, antes que perder la vida. Tomemos en cuenta que la fidelidad, además de garantizarle a tu mujer que no le romperás el corazón, te garantiza a ti que no te romperán la trompa en caso de que tu suegro sea ex-militar o boxeador. Y si es mafioso, por ahí te pueden ir rompiendo… el orgullo.

El serle fiel a tu esposa, elimina la tediosa labor de tener que pedirle siempre que se disfrace de la vecina para poder hacerle el amor. Y la tediosa labor de un divorcio (véase sus consecuencias en el tercer párrafo)

La no tan santa sede, mediante las tablas de la ley que entregó diosito en persona a Moisés, porque en ese tiempo no había fax ni blackberrys, condena al adúltero. Por ende, si no quieres arder en las llamas del infierno, es mejor negocio no romper el mandamiento. Puede que por ser fiel, mueras del aburrimiento. Pero no morirás al estilo del Gabo García Moreno (para los incultos, a machetazos). Por lo menos no, si es que vives en Manabí.

Y para terminar, siendo esta la más sencilla de las razones, tenemos a la lógica como una poderosa aliada. La infidelidad te identificaría con una canción del grupo de bachata “Aventura” y eso ya es castigo suficiente. (Escuche “los infieles” y péguese un tiro)

Fe de erratas: Después de la publicación de este artículo y una cachetada debo hacer, y por “voluntad propia”, la siguiente rectificación. Donde dice “Estas son las verdaderas razones por las que yo he decidido serle fiel al género femenino” debe decir “Estas son las verdaderas razones por las que yo he decidido serle fiel a mi novia”.