lunes, 21 de mayo de 2012

Instrucciones para abrir un libro

Debido a los bajísimos índices de lectura registrados en el país según un estudio de la universidad de la vida, avaluado por el ministerio del sentido común, hemos llegado a la conclusión yo y mi equipo de trabajo (osea mi vieja laptop) de que la gente no lee, no debido a la falta de libros en el mercado, a la falta de tiempo por el agitado ritmo de la vida moderna o la falta de recursos económicos para comprar uno. La razón por la que la gente no lee es debido a que la gente no sabe como abrir un libro. ¿Impresionado? Yo también lo estaba, pero los hechos son los hechos y a la universidad de la vida nadie debería discutirle.

El siguiente es un práctico instructivo para poder completar con éxito el proceso que se inicia desde que usted apaga la televisión cansado de ver tanta porquería, hasta que termina de leer la última página de su nuevo libro.

Capítulo 1 – Fuera Luces
El maravilloso proceso empieza cuando luego de no encontrar nada realmente interesante en la televisión al haber dado 3 vueltas por un paquete de cable de 200 canales (incluidos Playboy y ESPN). Si se quedó a medio camino en Mtv o E!, este instructivo no es para usted y debe cerrar esta página inmediatamente. Por otro lado, si usted aplica para el ejemplo de arriba ¡Felicitaciones! Se encuentra dentro del selecto grupo de homo sapiens sapiens. (No, no es un error que “sapiens” se repita 2 veces). Debe automáticamente apagar su televisión, tomar las llaves de su auto o simplemente el transporte más cercano a nuestro siguiente destino; Un lugar lleno de polvo y misterio. Un lugar casi abandonado por la memoria colectiva. Un sitio donde se conjugan los universos paralelos que insipientemente los científicos aún intentan averiguar. Usted se dirige hacia (inserte redoble de tambores…) la librería.

Capítulo 2 – Comprando realidades alternas
Usted, querido amigo, se encuentra en un muy buen camino, ¡No es hora de flaquear en su decisión! La librería es un lugar desconocido, o abandonado por la mayoría de personas en el mundo. Pero, no se preocupe usted, que con este práctico instructivo, la llegará a conocer mejor que a la palma de su mano (o de la de su trabajadora sexual de confianza). La librería cuenta con varias secciones (como el supermaxi o el playzone) que se encuentran estratégicamente divididas para su mayor deleite. Tenemos entonces la sección de best-sellers donde suelen estar los libros de Stephanie Meyer, Josh Grisham, Paulo Coehlo y Deepak Chopra. En otras palabras, si el personal que trabaja ahí no le permite incendiar esta parte de la librería, deberá conformarse con saltársela. Tenemos la sección de literatura ecuatoriana que es la que se encuentra normalmente al fondo del sótano. La de autoayuda que se encuentra envuelta por colibríes de colores, 2 venus de milo y música de Arjona. La de revistas, que se puede identificar por el gran tránsito en la misma. La de niños, que suele estar rodeada de pedófilos, y la de literatura erótica que suele estar rodeada de señoras menopaúsicas. Siéntase libre de merodear por los pasillos de este magnífico lugar, y luego de seleccionar un libro por el estúpido juicio que se desprende de seleccionarlo por su portada, llévelo a la caja, y haga un intercambio de feos y apestosos papeles verdes, por nuevos y estimulantes papeles blancos con tinta. O compre cualquier libro que le recomiendo el Oscar (@oscarvela). ¡Grandioso! ¡Usted es el poseedor de un nuevo libro!

Capítulo 3 – En sus marcas, listos…
El maridaje de tal manjar (el libro) suele ser una botella de cabernet sauvignon, o una taza de café. Por experiencia recomiendo el primero en cantidades estúpidas. El momento perfecto para leer un libro es siempre, aunque un libro saca a relucir lo mejor de sí mismo antes de una cita, luego de un velorio o durante una sabatina. Entonces ya que tenemos el acompañante y el momento ideal, nos falta únicamente el lugar idóneo. Este variará desde la cima del Everest, pasando por el café fashion de la esquina, hasta el ruidoso garaje donde ensaya la banda sin talento de su vecino. Usted lo decidirá dependiendo de sus características de adaptación a un ambiente o de si usted dejó esta página abierta en la casa de la banda sin talento de su vecino.

Capítulo 4 - …fuera!
Ya que tenemos todo listo, ha llegado el momento que estábamos esperando: ¡Es hora de abrir su nuevo libro! (inserte aquí una celebración medianamente jolgoriosa) Pues bien, empezaremos por tomar su libro con ambas manos, con la portada de frente a usted y la contraportada… ¡Lo adivinó! Apuntando directamente hacia el lado opuesto. Aprecie los detalles de la portada. Recuerde el título de su libro y olvide al imbécil del autor. Esta a punto de auto-practicarse una lobotomía inversa. ¡En buena hora!

Capítulo 5 – (Solo lea este capítulo el momento de terminar su nuevo libro)
Suponemos que no ha terminado su libro e hizo caso omiso al apartado anterior, por lo que deducimos que usted es una persona con una sana curiosidad y además un tramposo. Y bueno, ¿No lo somos todos? En caso de que SÍ haya terminado su libro, es hora de dar con el último paso de esta práctica guía. Reflexione sobre lo que acaba de leer. Abra una nueva botella de la porquería que usted beba y celebre. Usted acaba de vivir una vida paralela a su aburrida vida y lo hizo en pocos días. Cierre su libro, deposítelo en su estante favorito, y ábralo de 5 a 10 años después. Su pequeña inversión por la compra de 1 libro le dará como resultado un libro distinto cada vez que lo vuelva a abrir. Y si compró “Rayuela” de Cortázar, seguro tendrá muchos más.

PD: El autor de esta nota no se responsabiliza por cualquier adicción a la lectura que pudiera ocurrir como consecuencia de este texto.

jueves, 10 de mayo de 2012

Carta a Toral


Señor 
Paulino Toral
Guayaquil 

Después de leer su carta del día 07/05/2012 publicado por la revista VIVE, el cual se puede encontrar en este vínculo https://www.facebook.com/RevistaViveEcuador/posts/288955334531219 respecto al artículo Familias Diversas (04.05.12) me siento en el derecho y el deber de decirle lo que pienso. Esta carta va dirigida concretamente al autor de la carta, pero quien se vea en similar situación a la suya podría sentirse en su misma posición como receptor del mensaje a continuación. Ruego, en base a los principios éticos que usted tan inequívocamente exige del periodismo, que publique íntegra esta carta en la próxima edición de VIVE (revista que ha dado a entender que respalda su texto y su doctrina). 

Usted habla de que los testimonios y opiniones del artículo que habla sobre la ideología de género son favorables a la misma. También califica a esa ideología de “perversa”. Usted afirma que, y cito (refiriéndose al autor) “Usted no se limita a informar, sino que informando a medias, en realidad busca "desinformar" al lector”. 

Usted dice muchas cosas Sr. Toral. Su opinión, dentro de muchos, por no decir la mayoría de católicos que leyeron su carta, refiriéndonos al tema de ideología de género claro está, es tomada como palabra, sino divina, al menos autoritaria. Me pregunto yo ¿Con qué base racional afirma que una ideología de género es “perversa”? Supongo que no tiene hijos. Yo tampoco, y por eso no puedo hablar desde la experiencia por lo que coincidentemente estamos en las mismas condiciones de estar en lo correcto, o de hallarnos en un error. Su arma es su doctrina, la mía la razón. Veamos donde nos lleva esto. 

Usted habla de la manipulación del lenguaje como un medio para corromper hábilmente las conciencias. La misma manipulación de lenguaje que ha sido utilizada por la iglesia católica (y por muchas otras religiones que por motivos claramente obvios, no entraremos en detalle). No nos olvidemos que el corromper una conciencia se puede lograr mediante la manipulación de la misma mediante métodos forzados o voluntarios. La revista VISTAZO no obliga a nadie a leer sus artículos. Quienes lo hacen, son libres de hacerlo. El catolicismo por otro lado, se encargó mucho tiempo de asesinar a quienes no creían en su doctrina. Esa es una forma de manipulación forzada. Ejemplos puntuales, sobran en la historia.  

Usted dice que “Informar sobre los hechos es bueno, si es para formar las mentes”. ¿Qué entiende usted por “formar las mentes”? Es subjetivo su concepto, que imagino viene de un manual de doctrina de la iglesia católica. Lo imagino porque lo he leído. También menciona que el periodista “se calla los traumas psicológicos y los descarríos morales que ellas (las familias alternativas) generan” y cuestiona la falta de exhaltación de las familias naturales. Artículos sobre lo importante de los valores en las familias, sobran. Publicaciones como la revista VIVE, comúnmente los publica. Por otro lado, el tema de las familias alternativas no es tan cubierto debido a la polémica que genera. Revista VISTAZO por medio de su periodista Karla Pesantes, por otro lado, le da espacio a este tipo de temas. Los traumas y daños psicológicos que usted menciona, no son producto de tales familias. Daños similares o peores se han visto en familias naturales, por lo que el crecer dentro de un hogar alternativo no es la única variable de la ecuación. No todo es blanco o negro Sr. Toral. 

Usted dice que la deshonestidad es propia de la ideología de género. ¿Qué le lleva a aseverar tal “verdad”? La deshonestidad no es propia de ningún grupo, sino propia de comportamientos individuales erróneos. No caigamos en el error de generalizar. Usted cataloga de “jugada destructiva” a un artículo periodístico. ¿Es acaso destructiva la información de un medio libre de doctrina, al menos, religiosa? ¿No es más destructivo acaso que no se hable de los fenómenos sociales actuales? En cuanto a la prohibición de información, su iglesia tiene mucha experiencia en el área.

Usted dice que “Todo el mundo sabe que la Constitución Montecristi (2008) fue el caballo de Troya que se usó para deslizar en nuestro Ecuador la ideología de género”. Habla de Ecuador como suyo (obviamente es de todos los ecuatorianos) pero asume que todos nosotros pensamos como usted.  


Usted, Paulino Toral afirma que quien escribe sobre el tema o practica un periodismo inepto y sin un mínimo de categoría profesional o ejerce un periodismo maquiavélico, que no se detiene ante ningún medio para conseguir la corrupción de los lectores. En otras palabras, o es ignorante o es malvado. ¿Por qué? ¿Por no pensar como usted? Se entiende entonces que usted es el embajador en la tierra de la verdad y el bien.

Usted dice que la ideología de género pretende acabar con la familia. Según sus razones “porque es en ella donde los niños y los adolescentes captan como algo natural la diferenciación entre varón y mujer; el sentido de Dios, el valor de la religión, la necesidad del matrimonio; el aprecio a la familia misma; comprende a través de los ojos el rol del varón y la mujer, establecido por Dios y la naturaleza”. Analicemos los conceptos. La diferenciación entre un hombre y una mujer (así como la diferenciación de géneros en el reino animal) no requiere de una enseñanza de parte de una familia natural, puesto que de ser ese el caso, un huérfano no podría diferenciar entre los géneros (cosa que no sucede, sépalo). El sentido de Dios, es subjetivo para cada persona en cuanto al valor que se le da por la significación y necesidad de la persona. En ese sentido, un ateo, un agnóstico o un politeista, no serían fruto de una familia natural (cosa que tampoco sucede, sépalo también). La necesidad del matrimonio, no es necesidad, sino elección. Finalmente habla del rol del varón y la mujer. Quiero darle el beneficio de la duda y pensar que habla simplemente del rol reproductivo de cada uno, y no de una posición machista impuesta por la doctrina católica. Rebatir tal concepto, como usted dijo en algún punto de su carta, sería insincero y en ese caso, verdaderamente perverso. Ejemplos los hay de sobra en la biblia católica, que usted seguramente la conoce de memoria. 

Dice usted que “la distinción entre varón y mujer es simplemente un esquema judeo-cristiano, bíblico, que debe ser abandonado como fruto de una cultura trasnochada”. Pongámoslo a la inversa; ¿Por qué la distinción entre varón y mujer no es simplemente un retrasado esquema judeo-cristiano, bíblico, que debe ser abandonado como resultado de una cultura que avanza? Afirma que quien escribió el artículo “se ubica claramente a favor de esta reingeniería social atea e inhumana”. Para su conocimiento (le sugiero que además de leer la biblia, lea los estudios realizados a nivel global, que poseen mucha más veracidad que un libro atemporal que carece de valor científico), indican en resumen que la gente con menor inteligencia o conocimiento, tiene más tendencia a buscar refugio en una religión como forma de protegerse de las grandes interrogantes de la vida. Esto es irrefutable. La mayoría de científicos e investigadores en el mundo son agnósticos o ateos. Justamente ellos son quienes han logrado un avance tecnológico, social y cultural. No precisamente los sacerdotes, quienes se encuentran en sus mismas prácticas desde hace, no años, ni décadas, ni siglos, sino milenios.

Afirma que “la libido, por la cual los dos sexos complementarios se atraen, es común con los animales; pero la inclinación a buscar un compañero/a estable para unirse en matrimonio y formar una familia es de Ley Natural. Entre los animales, el macho y la hembra se aparean, la hembra cuida a los cachorros y después cada uno toma su camino”. En este enlace podrá encontrar que la homosexualidad también se encuentra dentro de los animales:
http://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad_en_animales ¿Error de la naturaleza? Pero si usted dijo que lo natural es lo normal. Entonces ¿aplicamos algunos ejemplos para sustentar su tesis, pero desechamos el resto porque no convienen? Recuerdo que usted condenaba este tipo de actitud en la autora del texto, pero sin embargo lo repite. Entonces la ley natural a la que usted acude, termina por abandonarlo.  

Usted dice que “Habrá un día, quizá, en el que usted comprenda el mal que ha hecho y la confusión que ha sembrado con este artículo...: Cuando usted salgan a la sala de su casa para la petición de mano de su hija y ella les diga: "esta es mi novia, quiero casarme con ella para formar una familia alternativa; ya tengo contratado el vientre de alquiler y he comprado el semen, no sé de quién, para darle a usted nietos"... O tenga que ir usted a la casa del novio de su hijo para pedir la mano del homosexual con quien su hijo contraerá matrimonio para formar "una familia alternativa"... Ese día no sé si llegue; pero el mal está ya hecho, y usted será quien en un futuro no muy lejano, sembrando hoy vientos, cosechará mañana tempestades... No hay libertad sin responsabilidad; ni responsabilidad sin premio o castigo divinos”. Realmente el amor a los hijos es incondicional, o eso es lo que tengo entendido de todas aquellas personas que han tenido descendencia. La felicidad de un hijo, es la propia felicidad. ¿Quién es usted para juzgar la felicidad de cada uno? Si a mi me hace feliz el helado de vainilla y a usted el de chocolate, no significa que uno de nosotros se encuentre en un error. Lo que a usted le hace feliz, puede diferir de mi propio concepto, siempre y cuando no se dañe a un tercero. Y lo del castigo divino, nuevamente es inmedible, incomprobable e irrazonable.

Finalmente usted cierra su carta con este párrafo “Termino recordándole que Dios existe, que Él no es ningún pintado en la pared (…) Y que nunca tenga que ver a ninguno de sus descendientes formando una "familia alternativa". Dios es bueno y escuchará mi súplica...”. Para usted dios existe, pero para un creciente número de personas, no. Entienda que las creencias son solo eso, no verdades. Afirma que dios escuchará su súplica, y que es bueno. Espero que de existir tal dios sea bueno, aunque las evidencias de su obra hablen diferente de él. Para mí, es incomprobable la existencia de un ser “superior” por así decirlo. Y de hecho, el dios al que usted se refiere, yo tan solo lo he visto pintado.

Con respeto y mucho dolor.

Quito, 10 de mayo de 2012 (22h10)


Alejandro Castro N. - CI 1711195642

domingo, 6 de mayo de 2012

El uniforme del colegio


Todo colegio viste  a sus alumnos con su uniforme, con el propósito de diferenciar a sus alumnos del resto de colegios, y para homologar la vestimenta de los mismos. Pero ¿el uniforme solo cumple esos 2 propósitos?

Sería ingenuo el pensar de esa forma. Aquí hay mucha mala intención. Vamos por partes.

Primero debemos tomar en cuenta que los uniformes no se encuentran contemplados en las pensiones o matrículas de los establecimientos, por lo que son un ingreso más para el colegio. Y siempre hay una “señora costurera” que maneja el negocio de los uniformes de la institución. Obviamente, una pequeña parte (por no decir una gran parte) de sus ganancias van para el Colegio.

Poniendo de lado que además de poseer el monopolio textil de la institución, la tal costurera hace los uniformes como si estos fueran para fisicoculturistas germanos. La talla small le queda grande al más alto de la clase. Y nuestros viejos siempre comprarán la talla large porque “como estás en época de crecimiento, el uniforme te va a quedar pequeño a mitad del año”. Cabe mencionar, que mis camisas de cuarto curso, me siguen quedando como guayabera de estatua de botero.

Pero la “señora costurera” no contenta con hacernos lucir como estrellas de video de reggaetón, con su confusión de tallas logra plasmar una moda bastante vintage en otras prendas. Tal es el caso de las pantalonetas de deportes que se trasladan desde el mundial de México 86, para ser colocadas en las raquíticas piernas de los afortunados niños que visten una prenda semi transparente con un largo similar al de cualquier minifalda de estrella porno. Yo, la acuso a usted “señora costurera” de haberme cagado la vida sexual en el colegio.

Pero no podemos culpar a la “señora costurera” de todas nuestras desgracias de la moda estudiantil. Yo quisiera saber, ¿Quién mierda es el diseñador de los uniformes? No, no es joda. Tal parece que hay que graduarse en la carrera de diseño de modas del tecnológico superior CK (Creaciones Kevin).

La calidad de los elásticos de las medias, sean estas blancas con un par de rayas circundantes en la parte superior de las mismas o azules, es equivalente al de los hermosísimos chalecos que tan inteligentemente distribuyó la Comisión Nacional de Tránsito.

¿Qué decir del color por excelencia de la temporada verano-invierno? Por supuesto, estamos hablando del “incaducable” azul marino. Karl Lagerfeld y Doña Mayerlisita no pueden estar equivocados. El color predilecto para el clásico pantalón de parada, y calentador de día de deportes. Y como olvidar el famoso saco o como dirían los diseñadores mundialmente famosos y las vendedoras de MNG “jersey liviano”, tan apetecido por los consumidores de prendas escolares.

No olvidemos a las famosas camisetas tipo “polo” que se volvían transparentes después de un par de inmersiones en una solución de H20 al 5% de cl. O como no recordar, en el caso de las chicas, las faldas que debían usarse cuatro dedos sobre la rodilla, pero que para la suerte del deleite masculino, las usaban como nosotros usábamos los shorts de educación física. (Para referencias de ¿Cómo usábamos los shorts? remítase al párrafo número cinco.)

Para finalizar, hay que agradecer algo del uniforme. Hay agradecer que el diseñador del uniforme de mi colegio, decidió no incluir a la corbata como parte del mismo, ya que esa prenda se hubiera destinado para suicidios colectivos. 

Y sí, yo los hubiera iniciado.

domingo, 22 de abril de 2012

El Paraíso


El paraíso es comerte una hamburguesa doble con queso tocino y extra mayonesa después de fumarte un porro. Es leer “Veinte” de Rafael Lugo y creerte Iñaqui por 2 horas y 15 minutos. El paraíso es ver al Real Madrid ganándole al Barcelona en el Camp Nou. Es ver jugar a Cristiano Ronaldo. Es recordar a Zidane.

El paraíso es quedarte en cama mientras Quito llora con gotas de fría lluvia y exhala de sus pulmones la espesa neblina. El paraíso es beberte una botella de Jack Daniels con mucho hielo. Es el martes 2x1. Es jugar un partido con los amigos los miércoles. Es leer los editoriales de Francisco Febres Cordero. Es tener a alguien como "La Cata" del pájaro.

El paraíso es tirar con quien quieres, no con quien puedes. Es tomarte una copa de vino mientras cocinas una cena para 2. El paraíso es conducir un domingo a las 11:30 de la noche. Es ver ganar a la tri. Es putear al busero que se pasó al carril de la izquierda. Es ir a 120 en una zona de 90.

El paraíso es apagar la luz y prender el ipod. Es escuchar a todo volumen “Free Bird” de Lynyrd Skynyrd. Es caminar descalzo por la playa. El paraíso es que le quiten el condor de oro a Maruri por sus comerciales de Aceite Sabrosón con Delfín Quishpe. Es el cruce de piernas de Sharon Stone en “Basic Instinct”. Es que pongan en una película de “SAW” a Alfonso Harb, Jorge Ortiz, Rolando Panchana, Mery Zamora, Fabian Alarcón, Jacobo Bucaram y David Reinoso.

El paraíso es no ir al dentista. El paraíso es escuchar el himno de la champions. Es recordar la puteada de Cevallos a Intriago. Es escuchar “La verdadera historia de Mambrú” del Churón Ampudia. Es comerte un cheese cake de uvilla en el Cassolette y no compartirlo. Es dormir en tu cama. Es cagar en tu baño. Es el roce de sus pies con los tuyos por debajo de las sábanas.

El paraíso es ver una foto de Mahuad después de que Jacobo le remodeló el rostro. Es pausar el video de la llegada de Jefferson Pérez en Atlanta 96. Es jugar FIFA 2012. Es la taza de té caliente que preparó tu mamá cuando estabas enfermo. Es el sol de Quito a las 5 de la tarde. El paraíso es que el Vaticano explote. Es que Michael Jackson reviva.

El paraíso es ver arrepentirse a Ryan Philippe en “Cruel Intentions”. Es el discurso de Al Pacino en “Any Given Sunday”. El paraíso es ganar en un juego de poker. Es que se suspendan las clases por las “bullas” organizadas por el MPD. Es que Jorge Escala se calle de una vez por todas.

El paraíso es no ir al Supermaxi. Es el olor de un ciprés. Es un trío con Angelina Jolie y Megan Fox. Es la conversación que quedó pendiente con mi abuelo. Es que le quiten la frecuencia a radio disney. Es la foto que guardo en una carpeta de mi laptop.

El paraíso es que el repartidor no llegue en 30 minutos. El paraíso es escuchar en la memoria “¡De pie hijo de perra! Porque Mickey te ama…”. Es un beso en el aeropuerto. Es vivir como Marc-Vivien Foé. Es morirse como Marc-Vivien Foé.

El paraíso es verla sonreír.


*Texto inspirado, casi copiado (y mal copiado) de "El Paraíso" de Adolfo Zableh. Lo pueden leer aquí: http://www.redbull.co/cs/Satellite/es_CO/Article/El-Para%C3%ADso-021243197337912

viernes, 13 de abril de 2012

Porque puedo


Hoy, mi amigo Jorge Delgado (@jordelgado) me recordó que no había escrito nada en el blog desde el 20 de Marzo. Me avergüenza el hecho de no tener nada que escribir estos días, más aún cuando un gran cambio en mi vida está a punto de suceder, y por eso justamente me he concentrado en hacer algo que no hacía hace mucho tiempo. No, no es estar sobrio. Es, sencillamente vivir.

Estos días han sido una válvula de escape de la cotidaneidad en la que me ví envuelto los últimos meses. Despertar, cocinar, ir al gimnasio, trabajar, beber, dormir. Repita la operación durante 5 días a la semana, todas las semanas, y tendrá un buen escritor, pero un tipo amargado.

Esto no es una queja, ya que yo mismo escogí esa rutina por motivos que no vale mencionar puesto que ya no vienen al caso. Durante este tiempo he e conocido gente genial, pero más que todo he redescubierto a la gente que me rodeaba y que sin embargo, eran invisibles para mí en ese entonces.

He podido saborear estas últimas semanas, el exquisito deleite de una conversación sincera. He confesado dolores que han dejado de doler, a pesar de que la marca que dejaron será imposible de borrar. Me he alegrado con las alegrías del resto (muy extraña emoción). He bebido no por necesidad, sino por gusto. Me ha dejado de importar lo que jamás debió preocuparme, pero que me jodía los días y a veces las noches. He dejado de pretender ser, y he empezado a ser. Me he portado como un cabrón y me molesta que no me moleste en absoluto. He querido sin haber tenido un motivo. Me he divertido mucho.

No se trata de ir a una discoteca, beberse la barra libre (que también lo he hecho, y es divertidísimo las primeras 2 horas) y cantar a toda puta viva voz “Me Vale” de Maná. Simplemente se trata de concentrarse en lo que uno quiere, sea este objeto de afecto una mujer, una carrera, una meta, un propósito o tan solo el momento, y disfrutarlo sin miedo a que su tiempo caduque, a que su importancia expire. Se trata de gritarle “Me Vale” a la vida, al mediodía de un día cualquiera sin ninguna razón adicional a la del sentimiento actual. Y sí, debería pedir perdón por la grocería que dije en este párrafo. Prometo no volver a nombrar al grupo mexicano de nuevo.

Siento que con este texto intento justificarme, cuando lo que quise desde el inicio fue compartirles un giro de 180 grados que ha empezado a suceder a partir de varios factores que derrumbaron el modus operandi de lo que hasta hace algún tiempo era este servidor.

Así que jodan, tiren, beban, recen, trabajen, jueguen, viajen, coman, amen, odien. LEAN. En fín, hagan lo que les de la puta gana.

¿Por qué? Fácil. Porque pueden.

jueves, 29 de marzo de 2012

Cuenta regresiva

No puedo decir que han sido incontables las veces que intentado decirte esto, puesto que las puedo contar y no son más de 10. ¿O eran más de 15? No importa, el punto es que no son incontables ¿Por qué lo hago ahora? Misterios de la vida, supongo. El punto es que aquí estoy, contándote algo que lleva, ya algún tiempo marinándose en pensamientos que deben estar caducos. De ahí tal vez, la pestilencia de ellos.

Mis ideas son confusas al intentar contarte algo que intento explicar, y que sin embargo no sé como terminará. Muchos al sentirse como yo, componen canciones, se tiran lo que venga, realizan una pintura, devoran 2 litros de helado, se pegan un tiro o esperan pacientemente a que el tiempo lo cure todo. Otros, lo escribimos con la esperanza de arrancar lo que sentimos, bueno o malo, y pegarlo a una hoja con tinta permanente para que no pueda abandonar la página en la que intentamos sepultarlo. Hoy, no escribí nada, puesto que el viento solo se lleva las hojas, no las palabras. 

Supuse que el intentar escribir lo que te quiero decir, solo hubiera hecho que la hoja se rompiera. No conozco un esfero que soporte el peso de un grito. Y a pesar de eso sigo creyendo ciegamente que una oración se va a llevar lo que un vaso de whisky no pudo.

Mírate. Jamás imaginaste encontrarte en esta posición. Tan lejano de lo que suponías, ibas a ser. Tan ajeno a tu proyección. Pero dejemos de hablar de tí, porque el que ha venido a decir algo soy yo. ¿Hace cuanto no nos vemos? Ya no puedo recordarlo. Y bueno ¿qué importancia tiene el tiempo, cuando la vida es eternamente corta? No gracias, ya lo dejé. ¿Un whisky dices? Seguro. ¿12 años? Debe ser una ocasión especial, porque usualmente bebes whisky de mierda.

Como te iba diciendo, gran parte del tiempo que he pensado en contarte esto, ha sido cuando he estado con un par de tragos encima. Adentro quise decir. A pesar de que sabes que odio que me corrijan, te lo agradezco. Si hubiera sido otra persona, le reventaba el vaso en la cara. Por supuesto, primero me lo bebía, ya me conoces.

Pensé en ir a su casa, sabes. Lo sé. Fue un momento de locura. Al final no lo hice. No porque no pudiera, ya que puedo salir de aquí cuando yo quiera, sino porque ya es tarde. Si el solo hecho de poder coordinar un par de palabras cuando estaba frente a ella era complicado, no puedo imaginar el intento de darle un sentido organizado a las diez, cien, ¡mil! Sí, ¡mil ficciones! que deambulan por esta cabeza tan propia y tan ajena al tiempo.

Es frustrante el tener que olvidar los años de la composición de la cordura, como requisito para empezar a vivir. Como si un perro luego de años de aprender trucos y mandos, entienda que no necesitaba dar la pata para disfrutar de la vida. Pero nadie lo entenderá hasta que se pregunten la razón por la que dan la pata. Ladridos más, ladridos menos y creen que se entienden. Hasta incluso creen que se enamoran, se pelean, hacen guerras entre ellos, hacen las paces, etc. Jajaja. Como si "hacer la paz" fuese un atributo humano. Como si el hombre hubiera hecho algo en su vida más allá de tirar piedras a los de arriba, tirar escupitajos a los de abajo y si tiene suerte, tirar lo suficiente. Guau, guau. Punto.

Escúchame. Nosotros, los hombres juramos ser el centro del universo. Le metemos esa mierda en el cerebro a todo niño y niña que viene al mundo por error de cálculo, o error de concepto. Les decimos lo especiales que son, y lo valiosas que son sus vidas para dios. No estoy diciendo que lo haya, pero en caso de que sea así, ese dios no estaría repartiendo la suerte al azar. O crees que tú, que ese dios está diciendo "Tú tendrás una buena vida, tu no. Tú nacerás sano, tú no. Tú vivirás por largo tiempo, tú no". Esa balanza entre lo divino y lo terrenal, entre el destino que nos depara y el camino que creamos, siempre va a caer por el lado de la culpa, y ahí no hay competencia, pues el monopolio de la fé está escrito en piedra y no con palabra divina, sino con sangre. ¿Tú crees que fue un plan divino lo que nos pasó a tí y a mí? ¿Crees que dios nos ama, y que nos tiene preparado un gran festín al final del túnel? Espera sentado, pues tus piernas se volverán polvo antes de que logres siquiera ver el inicio del túnel. ¿Y qué hay de ella? Nadie viene con garantía contra defectos de fábrica. Es lo que hay mi amigo, el milagro de la vida viene con letras pequeñas. El milagro de la vida es un puto electrodoméstico chino.

Creo que me apasionado sobre un tema que no viene al caso. Disculpa mi sobresalto.

¡Ya lo recordé! Son 16 años que no nos vemos, y aunque has cambiado mucho desde la última vez que te ví, no podría confundirte jamás. Canas más, canas menos. La barba te sienta bien. El cabello largo igual. Aunque lo neguemos, el perder vida ante la muerte, nos vuelve más atractivos día a día, puesto que somos productos con fecha de inicio desconocida, y fecha de fin estimada. ¿Y qué hacen las personas con algo que está próximo a caducarse? Pues se lo comen lo antes posible. Amigo mío, la fecha de caducidad es previa a la vejez terminal. Si la vida fuese justa, uno debería morirse cuando ya nadie quiere comerte, ni tu puedes comerte a nadie. Estoy hablando metafóricamente, por supuesto.

Para no alargar el asunto, ya que me tomó mucho valor el finalmente venir a verte, te diré lo que vine a decir. La vida ha pasado, el mundo ha dado muchas vueltas y el tiempo jamás se detuvo por más que le imploré que lo hiciera. Aún siento su tibio cuerpo, enfríandose en el asiento de al lado. Aun tengo el ensordecedor ruido de las llantas. Luego del metal. Luego llantas, metal, metal ¡metal, metal, metal! ¡Silencio! El sonido del perpetuo silencio retumbándome en los oídos, despertándome en aquellas noches en las que Morfeo se burla de mí. Aún huelo la gasolina, los asientos de cuero, el perfume channel #5, el smog, el whisky de mierda... el miedo. Aun puedo sentir su cabello húmedo por su sangre y mis lágrimas. ¿Has escuchado esos gritos en la mitad de la noche, en la mitad del día pronunciando su nombre? Esos gritos que viajan al pasado, buscando abrir una brecha que me es imposible cerrar. Son mios. Yo sé que lo sabes, pero necesitaba decírtelo. Necesitaba verte a la cara y decírtelo. Necesitaba ver tu expresión. Ver si la culpa se había borrado con los años. Y ahora que veo que no ha sido así, me alegro mucho. Me hace feliz el ver que tantos años luego, sigues sufriendo, porque el perdonarte es algo que no voy a hacer. Tú la mataste, hijo de puta. ¡Hijo de mil putas! Y por tú culpa, yo estoy aquí, lleno de ira y vacío al tiempo. Por tu culpa, estoy aquí, lleno de nada. ¿A donde crees que vas? No te puedes ir aún, porque esto no se acaba hasta que yo digo que se acaba. Y ¿sabes algo? una muerte no es suficiente castigo para ti. No, no, no... No lo es. ¡Cállate! Sabes que odio las interrupciones. Ahora abre la boca, y cuenta hasta tres... ¡No! Mejor hasta diez, odio los números impares, más aun los primos. Empieza...

10

9

8

7

6

5

4

3

2

1...


*Sonaron 2 tiros. Los guardias revisaron todas las habitaciones. Estaban todos los internos, excepto uno. Lo encontraron tirado en el baño, con una bala en la cabeza. La otra, se encontraba en la mitad de uno de los espejos.

Fin

martes, 20 de marzo de 2012

Una de esas

Luego de asistir a un partido de fútbol con buenos jugadores, pero mejores amigos donde la lluvia perdonó la primera mitad del juego, pero cayó inmisericordemente en una mentira de verde gramado llamado también césped sintético, me encuentro nuevamente mojado pero con una ducha de agua caliente que se siente mejor que de costumbre.

El cuerpo va recuperando la temperatura normal, pero algo sigue sin sentirse del todo bien. Una incomodidad que no me deja pensar claramente. ¿Una lesión? No. Al parecer más allá del cansancio, mi cuerpo se encuentra bastante bien. Me quedo incómodo por la falta de respuestas, como usualmente me sucede, y cierro la llave.

Seco y dentro de una camiseta que ha servido para alimentar una familia de polillas me acomodo en el lugar predilecto de siempre. La luz que ilumina la habitación es reemplazada por una menos fuerte sobre un velador que parece el mostrador de un bazar. Distingo una botella de agua, un desodorante, llaves del auto, 2 revistas, 3 libros, un par de gafas, una bola de boliche, unos parlantes, 2 chupetes, algunos centavos, un portarretratos vacío, media botella de whisky y me canso de contar. Es lo mismo que había ayer. Es lo mismo que hay hace 3 meses. Es lo que hay.

Intentando engañar al cerebro de la molestia que no logro definir, cargo una película en la computadora. Toda una ciudad duerme pues la rutina demanda que el mundo funcione principalmente desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde. Toda una ciudad duerme excepto los responsables guardias, las putas pobres y los escritores de pacotilla. El cerebro no se deja engañar. Quiere entender que sucede consigo mismo, y al no poder hacerlo se mando un auto shut down.

El frío de la madrugada me despierta con una brillante pantalla que me da los créditos de la película. Descalzo avanzo hasta la cocina y una botella de coca-cola me recibe con los brazos abiertos. Aquel hombre que diga que no bebe directamente de la botella, miente. Bueno, pues me serví un vaso de cola y mentí. La cama me recibe de la peor forma posible. Vacía y caliente.

Apago la luz del velador, e intento buscar los audífonos que se han escondido entre las mil y una cosas que pueblan mi mesa de noche últimamente. Los encuentro, y dentro de mi empresa de búsqueda voy botando al suelo una serie de objetos que reconoceré el día de mañana seguramente con las plantas de los pies. Espero que no hayan sido mis lentes o las llaves por obvias razones.

La oscuridad del cuarto es casi absoluta. Únicamente es interrumpida por una pequeña luz roja que me indica que el switch para prender la luz se encuentra donde siempre está. Doy la vuelta a la almohada, la cual me muestra su lado celestial, su lado frío. El iphone me ofrece una lista de canciones perfectas para joderme la vida, mas no para poder dormir. “El shuffle es sabio” pienso, y lo pongo a trabajar. Hoy no es su noche tampoco, y me decido a colocar las últimas canciones que he descargado del internet.

Suenan unas cuerdas de guitarra, seguidas de algo similar a un xilófono. Luego la percusión entra en escena mientras el cerebro en vez de adormecerse, se interesa en una melodía oída algunas veces en el pasado inmediato, pero jamás escuchada a profundidad. Una voz adormecida acompaña a los instrumentos previamente descritos, cuyo inglés británico me esconde un par de palabras de cada estrofa. Me encuentro con el primer coro, y la previa voz casi imperceptible se transforma en un grito que retumba dentro de la cabeza. Un grito pronunciado previamente por mí, en otro idioma, en otro lugar. Ya ha dejado de importar el entenderlo o no, porque eso que quiso decir, lo que quiera que haya sido, ahora se vuelve un grito de guerra propio. Entra una voz femenina, dulce y recriminatoria. No es necesario entender la letra. La forma de hablar de ellos me dice todo. Hay fuego en cada palabra. Hay una pesada acusación. Hay mucho dolor. Hay nostalgia de la mala. De la fea. De la única que existe.

Vuelvo a poner play y entiendo más palabras. Espero con ansias el coro y me doy cuenta que he encontrado otra de esas canciones que se vuelven imprescindibles hasta que se vuelven insoportables.

Repeat. Repeat. Repeat...

Asimilo que tampoco podré dormir este lunes. Esta canción/diálogo entre ambos cantantes no permite cicatrizar aquella molestia que no entiendo. Esta canción/diálogo entre ambos, yo y su fantasma, me está pegando donde es imposible defenderse. Decido volverla mi himno por los escasos 4 minutos que dura.

Hay canciones que entretienen. Hay unas muy malas y otras peores. Hay unas que duelen y unas que matan. Pero si tienen suerte a veces, y solo a veces, se encontrarán con esas que fueron escritas para ustedes. Hoy, a las tres de la madrugada con nueve minutos del martes veinte de abril del 2012, encontré una de esas.


“But I don't wanna live that way, reading into every word you say
You said that you could let it go
And I wouldn't catch you hung up on somebody that you used to 
know”

Somebody that I used to know – Gotye