viernes, 30 de julio de 2010

Instrucciones para decir adios...

"Si te vas, estos días serán esa sucia y vacía franja de playa, que queda cuando tú te has ido, cuando el mar se aleja y la marea baja" Ismael Serrano.

Toda despedida tiene un protocolo. Todo adiós (por lo menos los sinceros) duele. Es la regla.
Pero ciertas personas incultas, incumplen tales normas. Personas sinceras por lo general. Y he aquí un pequeño recopilatorio para salir bien librado de un adiós.

¿Qué hacer antes de un adiós?

"Debes prepararte emocionalmente". Eso es mierda. No hay como prepararse para un adiós. No se asimila un adiós hasta que este sucede. Inclusive, a veces, luego de sucedido el mismo no se lo siente. Quizás uno de esos tristes días de Quito en los cuales parece que la lluvia se ha llevado el color de todo, te resuene ese adiós en el pecho, te de un golpe en el alma, o en lo que sea que llevemos dentro, y las lágrimas que ahorramos en el instante, caigan sin explicación. Sin permiso.

Antes de un adiós se debe aprovechar el tiempo. Se debe reír. Se debe llorar, porque después del mismo no habrá evidencia de la emoción que supuestamente sentimos, pues ella ya se habrá ido.

Antes de un adiós, se debe querer. Antes de un adiós se debe odiar. Pero sobre todo, antes de un adiós, se debe perdonar. Por los momentos no vividos. Por los gestos fingidos. Por los besos no dados. Por los "te amo" ahorrados. Por las heridas causadas. Por las promesas no cumplidas...

¿Qué hacer durante?

Lo políticamente correcto, es un apretón de manos, un abrazo, o un beso. Un par de palabras de aliento. Un "Que te vaya bien". No más.

No se debe manchar el momento con sinceridad. Mentir en un adiós es algo que todos hacemos. Después de todo ¿Qué es la vida sino una mentira con momentos de verdad? Si todos dijéramos lo que realmente pensamos, la sociedad se derrumbaría, pues está basada como todo lo relacionado al hombre, en mentiras.

Durante el adiós no puedes pedir que ella se quede. Durante un adiós se debe mentir, y desearle "la mejor de las suertes". Durante un adiós, se debe ahogar ese grito que viene desde el fondo, maldiciendo al tiempo, callando un "Quédate conmigo por favor, no te vayas". Rogando por 5 minutos más. Solo 5 minutos más.

Ese acto de suicidio sentimental, de negar la naturaleza del ser, de escases emotiva, se llama racionalidad. Hay que ser racional en un adiós.

Pero lastimosa (o beneficiosamente según se vea) lo que la boca miente con palabras, los ojos delatan con lágrimas. Y así es siempre cuando un adiós es sincero. Y esas lágrimas tienen el poder de decir "Te Amo" sin que lo escuche nadie. Solo ella.

Por último durante un adiós, se debe aceptar el dolor. Y se da cierto placer en ese dolor. Pues necesitamos de él. Es la huella que deja un adiós.

¿Qué hacer después de un adiós?

Aprovechar la barra libre. Lacerarte el alma con canciones, fotos y recuerdos. Llorar en silencio. Escribir poemas baratos. Explotar el karaoke. Hartar a los amigos con tu lástima. Y guardar la esperanza de que ella vuelva.

Porque después de un adiós lo que queda es esperar. Esperar a que ella regrese. Esperar a que vuelvas...

jueves, 22 de julio de 2010

El Compadre Garañón vs Homero Simpson

6 – Producción plurinacional y local

Que se promueva la diversidad cultural y de identidades en los contenidos de los medios de comunicación, garantizando, al menos, un 50% de producción propia en radio y televisión abierta, que incluya informativos. Deben preverse espacios para la producción nacional independiente, tomando en cuenta los diferentes idiomas del Ecuador.

Como mínimo, el 30% de la música emitida en los medios de comunicación deberá ser de autores e intérpretes nacionales. (Constitución, art. 19 y 21)

Este es el punto 6 de los 10 puntos para una ley de comunicación democrática en el Ecuador.

Sin entrar en mucho detalle, lo que sugiere (y más tarde impondrá) es que la mitad de la programación nacional deberá ser nacional. Es decir MADE IN BANANA REPUBLIC. Lo cual como sugerencia estaría más



que bien. Es bueno apoyar lo nuestro. El problema viene cuando nos ponemos a pensar en ¿Qué es lo nuestro?
Bueno, lo nuestro, o lo mío del Ecuador es la selección, la fritada, tonsupa (porque atacames ya es de Esteban Michelena), el ceviche, las islas Galápagos, Baños (los de agua santa), la liga, el encocado (el encocao también), la foch, la carolina, Cumbayá, Vivos, el mercado Iñaquito, la plaza de la independencia, el chulpi con tostado (y la casera que los vende también), la cerveza en vaso de plástico, el pedrito coco con fioravanti, la Susana Rivadeneira, etc.

Pero no me puedo identificar con la producción nacional (o la gran mayoría de ella). ¿Qué es producto nacional? En el caso de la televisión son: los programas de prensa rosa, Mi Recinto, 10/10 y los noticieros.

Pare de contar.

Los noticieros, aunque deprimentes, son necesarios. Los programas de chismes son... Buenos para quién no tiene vida. Mi recinto es una interrogante ¿Por qué sigue al aire? No hay razón. Tal parece que la fórmula de hablar de forma errada y fingida, junto a un intento de actuación, y sumado a mujeres de bastante "pechonalidad" es lucrativa. ¿10/10? Una gran idea + poco presupuesto + vestidos mínimos = Gran Negocio.

Y es que así se hacen las cosas en el Ecuador. "Con lo que haya". Y está bien. Para las personas que gusten de tales espacios. Si no hay demanda, solo no existiría la oferta. Pero ¿Qué sucede con las personas que no se identifican con la producción nacional?

Y ese es solo el caso de la televisión. ¿Qué sucede ahora con las emisoras radiales?

El día domingo, veía una interesante entrevista en el espacio conducido por Jorge Ortíz (Sí, Jorge hace buenas entrevistas... Cuando quiere.) en el cual se encontraban 2 posturas distintas en relación al punto #6. Margarita Laso a favor de la nueva ley y Otto Sonnenholzner en contra. Según Laso se deben dar más espacios para que el artista ecuatoriano surja. Según Sonnenholzner no se podría aplicar tal ley pues hay radios cuyo nicho de mercado es distinto. Inclusive radios que no programan música, o lo hacen en una menor medida.

¿Acaso los jardineros piden que les den más jardines apra que surjan? ¿O los cocineros piden que el gobierno haga una ley para que los martes la gente vaya a los restaurantes en vez de pedir pizza? Los músicos que han surgido han sido por talento, dedicación, esfuerzo y mérito propio. De aprobarse tal ley, la producción se masificará, pero se mediocrizará. Al tener garantizado un espacio, cualquier "pseudo-artista" tiene luz verde para deleitar al país.

El Ecuador es un país en el cual todo es posible. Hemos visto a cantantes ser políticos, a locos ser presidentes, a presidentes ser ladrones, a reinas de belleza ser presentadoras, a vaqueros ser periodistas, y a periodistas deportivos ser asambleistas. El hecho de que estemos acostumbrados a tales "acontecimientos" no quiere decir que sea lo correcto.
¿Qué esperar para un futuro? ¿Que la ley del 1 x 1 se extienda a la música que llevas en el ipod? ¿Que por cada parte de Harry Potter te toque ver "Las Aventuras de Delfín Quishpe"? ¿Que por cada capítulo de Los Simpson, tengas que ver otro de Mi Recinto?

Puede que esté exagerando. Puede que no tanto...

jueves, 24 de junio de 2010

Cuando no puedes ver el mundial...

Al estar en mi trabajo, mientras leo unos artículos en internet de un escritor bastante divertido, saco un “ponqué” de mi maleta. Son las 7 de la mañana y decido picar algo (no al estilo coleóptero). ¿Por qué? Porque hay que sustituir con algo el no poder ver el mundial. En lugar de comerme mierda por haberme perdido el partido de Portugal, me como el ya mencionado “ponqué”. Para acompañar tan suculento manjar de niño de preescolar (adicción que no puedo explicar), saco también un mini envase de leche en tetrapack.

Recuerdo con bastante dificultad que en mis años de infancia (que aparentemente no han acabado) la colación consistía en una manzana, traída de Ambato, un termo con jugo de tomate de árbol, y un sánduche de mortadela (esa cosa q se parece al jamón, pero que no es, ni sabe ni cuesta lo que el primo pelucón). Eso era básicamente la colación (o lunch para quienes ganan más del sueldo básico).

Mientras recuerdo con nostalgia aquellos días, me doy cuenta de que el “ponqué” que me estoy mandando es con sabor a limón y la leche con sabor a fresa. Un momento. ¿Qué sucedió con el ponqué que sabía a ponqué? ¿Cuándo la vainilla pasó de moda? O peor aún, ¿Qué pasó con la leche que sabía a leche? ¿Cuándo las vacas se volvieron rosadas? ¿Acaso ahora ordeñan a vacas quinceañeras? ¿Por qué no se denuncia el ordeño del ganado menor de edad ante el PAE?

Busco en mi maleta y encuentro una manzana chilena. Después del incidente de las vacas quinceañeras (o mariconas según sea el caso), le doy poca importancia a comerme una fruta que fue tratada con sistemas de riego israelíes, cuidada con fungicidas chinos, transportada en un barco chileno con tecnología gringa a través de mares peruanos, que llega a suelo ecuatoriano, donde los de aduana ganan como si estuvieran en Italia, y mandan la carga en camiones japoneses (“En Ecuador Hino es Mavesa, porque Mavesa es Hino” El clásico comercial que ya nos tiene hartos porque siempre nos corta las mejores jugadas del mundial) para llegar a supermercados judíos donde las comprará luego mi madre de ascendencia inglesa según mi abuela, y venezolana según mi abuelo, para ser ingerida por mi persona en un almacén de una franquicia canadiense que elabora sus prendas en Colombia.

Después de la reflexión acerca de la globalización, de enterarme que Portugal le goleó (por no decir calificativos menos elegantes pero más apropiados) a Corea, y de calmar el ataque de ansiedad, me queda como conclusión una cosa: El no poder ver el mundial, te lleva a pensar huevadas.

viernes, 18 de junio de 2010

Corazones Solitarios

"Soy un hombre de buenos sentimientos, abierto, romántico, atractivo, económicamente estable, cariñoso, culto y educado. Busco a una dama con sentimientos afines para entablar una bonita amistad, y luego, de ser posible, una relac

ión seria. Enviar foto."

Esa es la forma en que muchos hombres, se publicitan a sí mismos, con la intención de conocer mujeres para, sino terminar, alternar su soledad con la compañía de una dama.

¿Por qué estoy en contra? A parte de que me parece un acto ridículo el hecho de considerarse uno mismo como "producto milagroso de TVentas" (que de milagro sobrevive sin ahogarse en

su vaso de miseria, vaso muy pequeño claro está), y totalmente innecesario debido al crecimiento de las redes sociales (adicción innecesaria también), el enviar tu "curriculum sentimentalum", para ser escogido como perro en petshop, no supone nada más que la extinción del valor en sí mismo.

De ser tales cualidades verdaderas, aquel hombre seria una mina de oro para muchísimas mujeres. Lo cual obviamente no es. En segundo lugar, dándole el beneficio de la duda (lo cual no le doy, pero para fines explicativos tendremos condolencia de tal ser humano) si tuviera todas esas cualidades, ¿Cuál es el punto de explicarlas? Sería similar a que un pavo real abriera sus coloridas y hermosas plumas, pero que aparte de eso, tuviera que explicar al resto de la bandada, que sus plumas son las mejores, más vistosas y por lo tanto, su descendencia será mejor que la de la compet

encia. Lo peor de todo es que conozco pavos así. Digo gente así.

¿Por qué hacerlo? No siempre es aceptable la respuesta "Porque puedo". No justifica poder hacer algo, el hacerlo. ¿Entonces donde está el punto de hacerlo? ¿Por miedo? ¿Por disparar perdigones a la bandada, a ver si cae alguna, o alguno (insisto en que ahora ya no se sabe)?

Si usted se encuentra dentro del club de los corazones

solitarios, le sugiero 2 c

osas. Primero pida de regreso sus huevos, que seguramente se los confiscaron en la casa de su ex, y segundo, salga de su casa, y conozca a aquella mujer que aun no ha llegado (el que busca, ...).

Si no tomo la sugerencia #1, ni intente aplicar la #2. Sera un desperdicio de tiempo, y me parece que a su edad, el tiempo ya dejo de ser un privilegio. De hecho, ahora el tiempo se vuelve el nuevo denominador de riqueza. Y le aseguro que usted no se

encuentra dentro del nuevo círculo económico-social, alto. En otras palabras, si no aprovecha el tiempo para conocer a quien nunca conocerá a través de tan prehistóricas secciones de revista, se va a quedar solo, viejo y viviendo con un gato (si tiene alergia a los felinos, esta mas jodido de lo que pensé).

Por cierto, cortejar a Manuela como signo de poderío machista y autosuficiencia no cuenta (en tal caso, contaría más el gato).

martes, 1 de junio de 2010

¿Culpa? Nunca más...

¿No puede dormir?

¿Siente un peso terrible en su espalda?

¿Ya no puede más con la culpa?

No se preocupe más. Llegó la solución a todos sus problemas. El revolucionario pack:

¡NO MÁS CULPA 3000!

Incluye:

Un alquiler de conciencia para aliviar el alma.

Una buena dosis de pastillas para el olvido.

Y un llavero con linterna.

Fue tanta la acogida que tuvo el producto y tantas las dudas del público, que se hizo un grupo de entrevistas con los principales compradores.

- ¿Cómo está señor? ¿Qué piensa del Producto?

- Bueno, es muy agradable poder dormir sin todas esas voces de judíos gritando en mi cabeza. La verdad es que nunca dormí mejor.

- Muchas gracias don Adolf. Aquí tenemos a otro comprador mayorista. Muy buenos días. ¿Qué opina acerca del NO MÁS CULPA 3000?

- Es un gran producto. Sucede que yo no escuchaba gritos como mi colega Adolf, pero el estallido de las bombas y los misiles era ensordecedor. Realmente lo recomiendo. ¡Y que viva América!

- Aquí tuvimos la humilde opinión del Sr. George W. ¡Qué gran sorpresa! Nos encontramos en este momento amigos televidentes, con un personaje muy querido por el público. ¿Cómo estás Joe?

- Muy buenos días. La verdad me encuentro bastante bien. El producto es magnífico. Mi doctor me diagnosticó insomnio, y fue cuando vi el anuncio en el periódico y vine sin dudarlo.

- Cuéntanos Joe, ¿Qué sucedió con tu problema de insomnio? ¿Pudiste superarlo?

- Sí. Ya no escucho la tos de los viejos fumadores. Además el cáncer pulmonar de mis clientes es algo del pasado. Osea para mí, jajaja. Mi nueva paz espiritual, es algo del presente. ¡Gracias NO MÁS CULPA 3000!

- Y esas fueron las palabras del carismático, Joe Camel.

Al terminar la nota, el reportero se alejaba cuando vio un hombre bastante grande que se escondía entre los asistentes. Llevaba un abrigo largo, una gorra y anteojos negros. Pero el reportero vio escapar debajo del abrigo una túnica blanca, y en el rostro llevaba una poblada barba platinada junto a una melena del mismo color. Solo le escuchó decir “Hijo, yo no te abandoné. No te abandoné” mientras dejaba escapar una lágrima y se alejaba con la caja de productos por una escalera de luz, hasta que se perdió tras las nubes…


Concurso de relatos sobre anuncios clasificados de tablondeanuncios.com

lunes, 3 de mayo de 2010

Mi fé

¿Qué hace que la vida valga la pena? ¿La meta o el camino?

¿Qué hace que se justifique la existencia? ¿Alguien a quien amar? ¿Un propósito social? ¿Una realización profesional? ¿El éxito personal? ¿Un encuentro espiritual?

Esas preguntas surgen a lo largo de la vida de las personas. Pero aparecen 2 problemas junto a las posibles justificaciones. La primera va en el sentido de medición. ¿Cuánto es suficiente? ¿Cuando saber si se ha alcanzado lo que se quería?

La segunda es mas profunda y problemática. ¿Quien dijo que había que justificar la existencia? Por lo mencionado anteriormente no me refiero a que no haya propósito. Esta es una opción más dentro de un menú de opciones. Darle justificación a la vida es opcional. Pero aseguro sin miedo a equivocarme que es la mejor opción.

No se viene al mundo con un propósito previamente designado o elegido. Eso seria aceptar que se viene de otro lugar. Que nuestra existencia es previa a la gestación. Que el cuerpo es solo un medio de paso para el alma que perdura por siempre. Claramente esto no ha sido posible comprobar bajo ningún método racional. ¿Como entender que se da por aceptada la teoría del big bang pero se sigue adorando a un dios? ¿O a varios? Creamos seres superiores pues al hombre le da pereza y pesar caminar su camino. Hacer el camino al andar.

Liderar es un trabajo duro, y más aun liderarse uno mismo. ¿No es mas fácil seguir a alguien mas? Así pues, no hay que explorar caminos desconocidos, ni perderse en espesas selvas de dudas. Así no se tendrá que naufragar en la ignorancia y menos aun subir montañas para ver mas allá del propio engaño.

Es más fácil seguir el camino plano, con una sombrilla que proteja del sol y de la lluvia, dentro de un paraje tranquilo, para llegar donde muchos han llegado. Los que lo caminan creen que llegar donde sus similares han llegado es el sentido de sus vidas. Creen que la salvación es la meta. ¿Salvación de que pregunto yo? Según recuerde no he hecho algo por lo que deba pagar. No he cometido ningún crimen que no pueda ser redimido por la ley del hombre. Es más cómodo seguir a un dios común, superior a nosotros, que a nuestro propio dios. Prefiero ser yo mi dueño y mi sirviente. Yo mi pastor y mi rebaño. Yo mi propio dios.

Me han preguntado si soy ateo. Me preguntan si soy satánico. Me preguntan que sucede si estoy errado.

Primero, no soy ateo. Alguien o algo tuvo que haber creado todo este lío, pero eso no quiere decir que el “creador” ande por ahí responsabilizándose de su obra, de su creación. Pero cuando dudas de la existencia de un dios, o de la responsabilidad del mismo sobre su “rebaño”, por ser alguien que desea algo más que obedecer, es natural en la gente, el categorizar, pues es su forma de entender lo que no se entiende. Clásico comportamiento social para entender al ser, y no al individuo.

Tampoco soy satánico. Al negar la existencia del viejo de barba y túnicas blancas con voz ronca, esta sobreentendido que el flaco rojo de cuernos y cola tampoco existe. La dualidad ha sido algo que ha existido siempre, y se aplica desde términos luz-oscuridad, blanco-negro, bueno-malo, hasta diablo-dios. Aunque me parece que si existiera el cuernudo de trinche, sería seguramente un tipo de mejor humor, amplio conocimiento y gran ritmo. Un ser mas "cálido".

Ahora que sucede si estuviera equivocado. Es fácil. El momento del juicio final, supuestamente cuando bajen los ángeles y todo se destruya, todos aquellos quienes se arrepientan serán salvos. Pues solo será cuestión de arrepentirse de "toda una vida de pecado" y subir al cielo.

Yo les pregunto lo siguiente. Que sucede si ellos se encuentran errados. Una vida llena de obras dedicadas a dios. Bautizos, comuniones, confirmaciones y matrimonios. Todos bajo la iglesia. Diezmos. Misas. Cruces en oro, plata y diamantes. Curas con grandes extensiones de terreno. Sentimiento de culpa en todo el mundo. ¿No les parece un gran negocio? ¿Y si el momento de morir, descubren que no hay tal "salvación"? O peor aun, no descubren nada porque solo se cierra el telón, se apagan las luces y todo queda en mas absoluta oscuridad y profundo silencio. No tendrían conciencia de nada, porque no ha habido un más allá. Si algún creyente pudiera regresar de tal lugar, lo más seguro es que se cabree como nunca nadie en su vida. Algo más grave que el niño que le dicen que existe santa claus, y se topa con que todo es un invento. O pudiera optar por una segunda opción, menos efectiva, pero más lógica: se pega un tiro.


Una vida de hacer las cosas por y para nosotros con la posibilidad de una improbable salvación y consecuente arrepentimiento al final de nuestros días, o una vida de devoción al "señor" y los consecuentes ritos (no hay como ponerlo de otra forma), para ganarte paz espiritual, y un sillón en el reino de la nada. En eso consiste el libre albedrío.

Ahorraré el tiempo de rezar en hacer. El de la fé por algo que no veo, ni escucho, ni siento, ni entiendo, por creer en mi mismo. En eso consiste una vida proactiva. No vivir para nadie, ni por nadie. Solo por y para ti. Y en el proceso, vivir para mí prójimo, la gente que quiero, seres de carne y hueso. En eso consiste ser dueño y señor de tu camino. En eso consiste apropiarte de tu existencia. Caminante, el tiempo sigue corriendo...

martes, 27 de abril de 2010

Recopilatorio de confesiones prudentes y no políticamente correctas

Muchos de nosotros vivimos. Ya la embarre. Corrijo. Muchos de nosotros actuamos. Si, así queda mejor.

Actuamos por la necesidad que tenemos de esconder lo que somos. Por la vergüenza que supone mostrarnos al resto como realmente somos (Seamos sinceros. ¿Quien quisiera conocernos, o peor aun amarnos si de buenas a primeras nos mostráramos como somos?). Actuamos para encajar con el papel que tenemos que representar para que la obra no fracase. ¿Qué sucede cuando la obra fracasa por actuar? Bueno, no he querido adentrarme mucho en el tema existencial, porque aunque admire a kundera, estoy sintiéndome insoportablemente leve últimamente.

¿Entonces cuando dejamos de actuar? Fácil. Cuando nos morimos. Y cuando nos confesamos. Y no hablo de la confesión con el cura (Cosa que nunca he hecho en mi vida y me parece moral y lógicamente incorrecto. Osea hipócrita y estúpido). No. Hablo de esas confesiones que marcan tu día a día. Que son lo que tu eres, pero solo se muestran ante quien es como tu, o exactamente lo opuesto. ¿Qué es lo que acabo de decir?

Bueno para no alargar, por cortesía a quien este leyendo esto en apuros, aquí van mis confesiones (no todas, pues como dije, si nos mostráramos tal como somos...).

Confieso que estudie para ser chef, trabajé de mensajero express (fue porque me duro 1 semana el oficio), de dibujante barato, de profe de ingles express (la misma razón), de mesero, de cocinero, de vendedor de ropa (oficio que a la larga saca lo peor de cualquier persona) y de malabarista de semáforo (con lo que ganas mas que con cualquier otro trabajo).

Confieso que me gusta la política aunque deteste a los políticos, y que escribo poesía aunque no me gusta leerla después.

Confieso que sonrio más de lo que quisiera, y amo más de lo que puedo. Y puedo más de lo que hago (sí, soy vago por naturaleza).

Confieso que ni los años de escuela, ni los de colegio, ni siquiera los de universidad fueron tiempos mozos. Lo que realmente quiero es vivir la vejez, época en la cual esté más cerca de la muerte, más lejos de las mujeres, menos preocupado por lo que me pongo, más gruñón de lo que se me permite y podré recuperar todas las horas de sueño que me ha robado la juventud. No tendré que sonreír a quien no quiera, viviré feliz entre tirantes y cachuchas, entre pastillas y nietos, entre la vida y la muerte.

Confieso que no puedo comer un huevo duro sin vomitar, y tampoco puedo amar a medias (todo o nada). Que duermo sin medias y que soy músico frustrado.

Confieso que no creo en ninguna religión ni en ningún dios. Pero por amor podría hasta hacerme fiel de la iglesia del diego (si no lo entendió, es que usted lee mucho y no ve mucha tele).

Confieso que no me lavo las manos a menudo, que nunca he visto a un muerto (ni al abuelo), y que las pelirrojas con churos me dan desconfianza (Gracias Ronald Mc. Donald!).

Confieso que amo la soledad, y que la gente me aburre (y me enoja). Por otro lado las personas me agradan.

Confieso que la estupidez excesiva me divierte, la normal me cabrea, y la común me hace reflexionar.

Confieso que soy adicto a la leche, que no soporto a las mascotas (ni perros, ni gatos, ni tamagochis), y que no se manejar.

Confieso también, que me deprimo una vez al año, pensando en que ya debería ser millonario por escribir huevadas como esta, y que si hay infierno, seguramente ya me tienen una buena suite.

Confieso que paseo no es paseo si es que no es a la playa, que me como al menos 1 hamburguesa al día y que nunca se me ha borrado el cassette (solo cuando conviene).

Confieso que las iglesias me dan frío, no me gustan los números decimales (algún recuerdo reprimido de la primaria), mi animo depende de mi peinado y que odio a deep mike (sentimiento totalmente justificado).

Confieso que los domingos me da ganas de comida china, que nunca quisiera vivir en un lugar tranquilo, que sigo viendo dragonball (¿Qué esperan de un niño que vio como un hombre con peinado extraño peleaba contra un tipo verde de antenas subido en una nube voladora con un bastón que crecía infinitamente?), y que se me esta cayendo el cabello.

Confieso que me compre una gafas Armani, y que me toco comer hamburguesa de a $1,00 por un mes.

Confieso que no acabo mi novela porque no me ha llegado la inspiración (y porque vivo metido en el facebook).

Confieso que deseo ser alguien grande, y no necesariamente “bueno”.

Y podría seguir confesando más y más cosas, pero ¿Cual es el punto de quedar desnudo de palabras, seco de secretos y escaso de historias?

Le recomiendo que se confiese. No con el amargado de sotana, sino con su amigo, con su esposa o el vecino.

¿De que nos sirve confesarnos? A lo mejor así descubrimos que esa espectacular chica también comparte tu afición por los videojuegos o que tu jefe también escucha vallenatos y reggaeton.

Nos podemos encontrar también con cosas no tan agradables, como que la espectacular chica no nació siendo chica y cosas por el estilo, pero al menos lo sabríamos...

De esta forma empezaremos a aceptarnos por quienes somos, y no por quienes deseamos que el resto vea en nosotros.

Pd: La última confesión, sí es en serio.