La necesidad de hablar de un tema que ni siquiera vendría al caso de no ser por la manipulación mediática y polítca del tema, resulta hilarante desde cualquier punto de vista. En especial desde un criterio formado.
Es que el tema de fondo no resulta ser la caricatura de Bonil, ni la infancia del Tín ni la falta de recursos económicos para su preparación escolar. Y para las insignes bestias que andan gritando “negro bruto” ni siquiera entra en consideración la raza del mundialista. El análisis no podría ser más sencillo. Y justamente eso es lo preocupante.
La discusión de fondo no es acerca de si Agustín puede leer o no, o de si Bonil se burla o no (que en mi opinión no lo hace, sino va más allá de la persona para referirse al movimiento). Pero las hábiles “mentes lúcidas” nos venden una historia donde Delgado es una víctima más de la cruel sociedad ecuatoriana. Y lo hacen de forma brillante con un enunciado público para defender uno de los suyos. Cabe destacar que esta defensa se la hace con recursos públicos, al igual que el sueldo del asambleísta Delgado. Entonces cuando los de “las manos limpias” se las cubren con guantes de propaganda cabe preguntar ¿Ocultan algo señores?
Hay que considerar que el querido ex-futbolista ya no viste la tricolor, sino otra muy distinta. Más verde que amarilla. De darse este mismo caso en una empresa privada, se le muestra la puerta de salida al empleado y se le pide que la cierre desde afuera. Pero cuando la nueva partidocracia que juró no usar los trucos de la vieja partidocracia, usa los trucos de la vieja partidocracia, no queda más que preguntarse ¿Hace cuanto nos vienen metiendo el dedo con guante de box?
La asamblea acaba de sacar un video donde se ve al Tín anotando goles con la selección, con una música de victoria de fondo, para luego darle paso a una explicación sobre sus actividades en la asamblea. Nada más sospechoso que explicaciones jamás solicitadas.
Entonces el tema queda bastante claro para aquel que quiera ver. Nunca se fue en contra de lo que fue Agustín Delgado, sino se cuestiona su preparación como legislador. Nada racial. Nada discriminatorio. Simple y sencillo.
A Bonil le pitaron posición adelantada sin estarlo. El poder se rie desde Carondelet, pero no quiere salir a jugar el segundo tiempo. Los jugadores se van deshidratando y el chino del barrio ya no quiere fiar. De la goleada que se viene, no nos salva ni el Memo Ochoa.
...porque aunque el mundo gire para el otro lado, los que tengan que morir y los que no, morirán. No hay destino ni garantía de un infierno. Allí radica mi esperanza. Solo hasta allí, se atreven mis demonios a acompañarme. Y allí, con Claudio, la esperaré. (Ensayo de "Veinte")
sábado, 9 de agosto de 2014
viernes, 21 de febrero de 2014
Lo que escribo cuando me despierto de madrugada.
Unos audífonos. Ese es el precio que tuve que pagar porque la inspiración (o lo que sea que me hizo volver al teclado) regrese a mí.
Son las 4 de la mañana y no tengo que trabajar sino hasta dentro de 6 horas. Un amante del sueño como yo a esta hora estaría más dormido que el director de campaña de Viviana Bonilla, pero sin embargo aquí ando, escribiendo un texto sobre absolutamente nada. Y eso me calma. Y esa calma me emputa. Así soy a veces. Más veces de las que no soy.
Tengo 10 dólares en el bolsillo, una deuda conmigo mismo, la mitad del corazón en casa y la otra en la cocina. Hace mucho que no me perdia de esta forma. Hace mucho que no me perdía del todo.
Si los audífonos hubieran sido unos Beats by Dre, me habría dolido menos. Todos los tienen y suelen escuchar las peores canciones. Eran un regalo de una mujer a la cual le debo plata, tiempo y respeto. Lo primero es lo único que puedo pagar.
No me va mal, excepto cuando me va mal. Sé que tendré un largo día que solo podrá ser arreglado por la sonrisa de una mujer que no voy a ver hoy. Ni mañana. El primer sábado que trabajaré desde hace más de 6 meses. La puta que los pario.
Busco debajo de la cama, en los bolsillos de los pantalones y en el único cajón que me fue asignado. Nada. Ucrania se cae a pedazos y a Venezuela se la están comiendo viva, pero me vale tres atados de verga, me preocupa no volver a encontrarlos. Tanta buena música sonó a través de ellos. Me acompañaron cuando decidí ponerme a trotar. En el vuelo de 13 horas de Guayaquil a Amsterdam. En el recorrido de 15 minutos de mi actual casa al hotel. "Actual casa". ¿Donde está mi hogar permanente?
Tengo un libro a medio escribir, una carrera a medio recorrido, dejé una mujer a medio amar y una botella a medio tomar. Vivo en gris. En ese espectro que es indefinible por definición. No dejo que las lágrimas caigan en mi vaso. Un whisky como este no admite agua sucia. Y el pecho seguirá queriendo inmolarse. Y el sentido común me repetirá que soy un imbécil. Y la mitad del corazón me dirá que ya era horita de sentir algo que no sea felicidad. Todo en exceso es malo. Excepto con ella. Con ella todo exceso no es suficiente.
Audífonos de mierda, se cansaron de emitir canciones de The Strokes y de Sabina. Quisieron quedarse conmigo a pesar de haberles dicho "You say you wanna stay by my side, Darlin your head's not right" y tambien quisiero quererse "enamorar como una rubia del montón". Me abandonaron "como se abandonan los zapatos viejos" y a pesar de que me dijeron "Somehow we don't have to know each other's name" ya lo sabiamos. Ellos y yo. Ella y yo.
El adios duele lo que duele un dolor de muela, una patada en la canilla, un beso no dado. No les deseo lo mejor, pues lo mejor nunca vendrá de mí. Como a ella desearle lo mejor es desearle que se olvide de mí. No quiero, aún sabiendo que es lo mejor. Las cosas claras desde el final, porque desde el inicio sería sabotearse y en eso tengo masterado.
Son las 5 de la mañana. Trabajo en 5 horas. Los pies siguen doliendo de la jornada de ayer. El pecho de la de mañana. Me parece muy extraño que jamás haya soñado contigo. He soñado con personas que he visto menos de 3 segundos, pero jamás contigo. Tienes un poco de cada mujer que ha pasado por mí. Debo agradecerles (al menos) a las mujeres de mi vida, que siempre dejaron buena música. Aunque se hayan llevado todo.
No, nunca perdí mis audífonos. Seguramente están buscando una forma de llegar a tí. Así como yo.
Son las 4 de la mañana y no tengo que trabajar sino hasta dentro de 6 horas. Un amante del sueño como yo a esta hora estaría más dormido que el director de campaña de Viviana Bonilla, pero sin embargo aquí ando, escribiendo un texto sobre absolutamente nada. Y eso me calma. Y esa calma me emputa. Así soy a veces. Más veces de las que no soy.
Tengo 10 dólares en el bolsillo, una deuda conmigo mismo, la mitad del corazón en casa y la otra en la cocina. Hace mucho que no me perdia de esta forma. Hace mucho que no me perdía del todo.
Si los audífonos hubieran sido unos Beats by Dre, me habría dolido menos. Todos los tienen y suelen escuchar las peores canciones. Eran un regalo de una mujer a la cual le debo plata, tiempo y respeto. Lo primero es lo único que puedo pagar.
No me va mal, excepto cuando me va mal. Sé que tendré un largo día que solo podrá ser arreglado por la sonrisa de una mujer que no voy a ver hoy. Ni mañana. El primer sábado que trabajaré desde hace más de 6 meses. La puta que los pario.
Busco debajo de la cama, en los bolsillos de los pantalones y en el único cajón que me fue asignado. Nada. Ucrania se cae a pedazos y a Venezuela se la están comiendo viva, pero me vale tres atados de verga, me preocupa no volver a encontrarlos. Tanta buena música sonó a través de ellos. Me acompañaron cuando decidí ponerme a trotar. En el vuelo de 13 horas de Guayaquil a Amsterdam. En el recorrido de 15 minutos de mi actual casa al hotel. "Actual casa". ¿Donde está mi hogar permanente?
Tengo un libro a medio escribir, una carrera a medio recorrido, dejé una mujer a medio amar y una botella a medio tomar. Vivo en gris. En ese espectro que es indefinible por definición. No dejo que las lágrimas caigan en mi vaso. Un whisky como este no admite agua sucia. Y el pecho seguirá queriendo inmolarse. Y el sentido común me repetirá que soy un imbécil. Y la mitad del corazón me dirá que ya era horita de sentir algo que no sea felicidad. Todo en exceso es malo. Excepto con ella. Con ella todo exceso no es suficiente.
Audífonos de mierda, se cansaron de emitir canciones de The Strokes y de Sabina. Quisieron quedarse conmigo a pesar de haberles dicho "You say you wanna stay by my side, Darlin your head's not right" y tambien quisiero quererse "enamorar como una rubia del montón". Me abandonaron "como se abandonan los zapatos viejos" y a pesar de que me dijeron "Somehow we don't have to know each other's name" ya lo sabiamos. Ellos y yo. Ella y yo.
El adios duele lo que duele un dolor de muela, una patada en la canilla, un beso no dado. No les deseo lo mejor, pues lo mejor nunca vendrá de mí. Como a ella desearle lo mejor es desearle que se olvide de mí. No quiero, aún sabiendo que es lo mejor. Las cosas claras desde el final, porque desde el inicio sería sabotearse y en eso tengo masterado.
Son las 5 de la mañana. Trabajo en 5 horas. Los pies siguen doliendo de la jornada de ayer. El pecho de la de mañana. Me parece muy extraño que jamás haya soñado contigo. He soñado con personas que he visto menos de 3 segundos, pero jamás contigo. Tienes un poco de cada mujer que ha pasado por mí. Debo agradecerles (al menos) a las mujeres de mi vida, que siempre dejaron buena música. Aunque se hayan llevado todo.
No, nunca perdí mis audífonos. Seguramente están buscando una forma de llegar a tí. Así como yo.
martes, 8 de octubre de 2013
Quiteñometro
A continuación una serie de preguntas que reflejarán a conciencia su nivel de pertenencia a la Franciscana ciudad de Quito. Vale recalcar que la puntuación es completamente acertada y los resultados tienen un margen de error de +/-0%.
Este cuestionario ha sido elaborado con la ayuda de famosos historiadores con el Dr. Elver Galarga, brillantes psicólogos como el Profesor Larry Capija y respetadísimos sociólogos como el Dr. Elvis Tek, con el acceso a una base de datos extensa y un archivo pleno y de confianza. Prosigamos pues, a la evaluación.
-
¿Va a el estadio los domingos? (Si
tiene plata para la entrada pero no para comer el lunes anótese 2 puntos)
-
¿Curiosamente le dan ganas de
ceviche los domingos cuando está chuchaqui?
-
¿Los jueves no se ahueva?
-
¿Los miércoles son de alcoholes?
-
¿Consume pizza solo los martes?
-
¿Odia los lunes tanto como a
Hitler?
-
¿No hay como los hornados don
dieguito?
-
¿Farrea viernes y sábado? (Si a
eso le suma unas cervezas los jueves, anótese 2 puntos)
-
¿Se pone la camiseta de la
selección solo en partido de eliminatorias?
-
¿Se alarmó por el incendio del
metropolitano pero no hizo nada más que publicar su frustración en Facebook/Twitter?
-
¿Ha tomado canelazos en la ronda?
(Si pide al mesero que lo hagan “cargadito” anótese 2 puntos)
-
¿Ha volado cometas en el metropolitano?
-
¿Come arroz con fideos? (Si
guarniciona con pan y papas, anótese 2 puntos)
-
¿Invita a “café” a sus amigos?
-
¿Cree que el invitar a “café” es
el equivalente de la hora del té?
-
¿Ha ido al play land park?
-
¿Ya no va al teleférico porque
está feo?
-
¿Le dice la zona/la foch /la
mariscal a la plaza del quinde?
-
¿Utiliza la letra “f” al final de
algunas palabras para enfatizar su significado?
-
¿El cevichocho cuenta como
ceviche?
-
¿Le dice biela a toda cerveza?
-
¿Le dice Quaker a toda avena?
-
¿Le dice Deja a todo detergente?
-
¿Le dice “joven” al mesero a pesar
de que se le nota en su 5ta década?
-
¿La luz amarilla del semáforo
significa “acelere que ya mismo le agarra el rojo”?
-
¿La velocidad a la cual debe
circular en los carriles es inversa a la señalada en la ley de tránsito?
-
¿Cuándo ha cometido una infracción
de tránsito y es detenido por un oficial, la primera palabra que aparece en su
mente es “arreglemos”?
-
¿Les dice “chapas” a los policías?
-
¿Les dice “chamos” a los niños?
-
¿Le echa la culpa de todo problema
en la ciudad al alcalde de turno?
-
¿Se considera un “forajido”?
-
¿El mejor alcalde que ha tenido
Quito fue Rodrigo Paz?
-
¿Hace check-in cuando va al NOÉ
pero no pone nada cuando se encuentra en KFC?
-
¿Tiene una relación de amor/odio
con Reinaldo Rueda?
-
¿Dice que si exprime el diario El
Extra, sale sangre?
-
¿Cree que el clima de Quito lo
prepara para todos los climas del mundo?
-
¿Se fue a estudiar a la San
Francisco por el campus/los contactos?
-
¿Le dice la Universidad De Los
Amigos/Universidad De Lento Aprendizaje a la UDLA?
-
¿Lo más difícil de la UDLA es la
subida de la colón/de la granados?
-
¿Le dice plute a la UTE?
-
¿Se ha pegado una “polichancrosa”
y sobrevivió?
-
¿Estudió administración de
empresas/derecho?
-
¿Se sabe más chistes que estrofas
del himno a Quito?
-
¿La última vez que cantó el himno
a Quito fue en el colegio?
-
¿El “frío” es una constante en sus
temas de conversación?
-
¿Tiene un smartphone pero no tiene
saldo?
-
¿Los hotdogs de la Gonzales son su
opción gastronómica al salir de farrear?
-
¿Se pasa quejando del clima (mucho
calor/mucho frio)?
-
¿Cree que Barrera es el peor
alcalde del mundo?
-
¿Conoce los ingredientes básicos
de un rosero?
-
¿Se ha comido un sánduche de
pernil en la plaza grande?
-
¿Dice que la virgen del panecillo
es la última virgen que queda en Quito?
-
¿Va de vacaciones a Tonsupa/Casa
Blanca para poder ver a sus coterráneos/as en traje de baño?
-
¿Entiende el significado por
contexto de la palabra “igualarse” en una fiesta?
-
¿El que no bagrea no culea?
-
¿No se acuerda quien quedó de Srta.
simpatía en cualquier reina de Quito?
-
¿Carlos Michelena es la insignia
del humor Quiteño?
-
¿Esteban Verdesoto es el mejor
chef de Quito?
-
¿Se ha hecho un piercing/tatuaje
en el mercado artesanal?
-
¿Le robaron en la calle Ipiales?
-
¿Le robaron (punto)?
-
¿Se queja del servicio del IESS
pero nunca ha ido?
-
¿Se hace tatuajes de henna cuando
va a la playa?
-
¿De chico asistió al show de Yuli?
-
¿Tiene su casera en su mercado
predilecto?
-
¿Su casera se llama María?
-
¿A la kermesse de su colegio fue
verde70 o Cruks en karnak?
-
¿Odia a Delfín Quishpe pero se
sabe al menos 1 de sus canciones?
-
¿No sabe a dónde se fueron todos
los paraguas que ha comprado?
-
¿Comida mala con ají resbala?
-
¿Lleva al menos un condón en la
billetera cuya calidad y fecha de expiración son dudosos?
-
¿Ha ido al menos 1 vez a un motel
de la Eloy Alfaro?
-
¿Usted se encamota en lugar de
enamorarse?
-
¿Posee un rosario pero la última
vez que asistió a misa fue cuando la tv era en blanco y negro?
-
¿El “pato” Borja le parece el
mejor locutor de radio?
-
¿Medias blancas pantalón oscuro,
maricón seguro?
-
¿Toda farra que se respete debe
empezar con una chiva?
-
¿Puede diferenciar entre San
Francisco y La Compañía?
-
¿Su sueño es casarse en la
basílica?
-
¿Sabe bajarse al vuelo?
-
¿Se molió las rodillas en la pista
de bicicletas de la carolina?
-
¿Usted no golpea a otro, sino que
le “saca la pugggta”?
-
¿Para usted algo no está mal, sino
está “echo verga”?
-
¿Ha comido tripas en la floresta?
(Si ha comido y lo niega súmese 2 puntos)
-
¿Utiliza el servicio de lavado de
parabrisas en los semáforos de la ciudad?
-
¿Cuándo le presentan a alguien
sigue preguntando “de los (inserte apellido) de donde”?
-
¿Grita “2 por shunsho” jugando 40?
-
¿Libó fuera de la plaza de toros
en fiestas de Quito?
-
¿Posee una jaba de biela que tiene
telarañas?
-
¿Se tomó una foto con las
empanadas de viento de medio metro?
-
¿Deja “encargando el puesto” en
cualquier fila?
-
¿Cree que la nueva prueba de amor
es ir a ver a el/la novio/a mozo/a al nuevo aeropuerto?
-
¿Usted se transforma de la madre
teresa de Calcuta en Hulk el hombre increíble con el tráfico?
-
¿Escucha el conteo de fin de año
en radio Tarqui?
-
¿Se rio con la anterior pregunta?
Puntaje:
1-20 Usted viene a Quito 1 vez cada
siglo y probablemente ni siquiera hable español.
21-40 Jura que Quito es lo que se
encuentra entre la Patria y la Rio Coca
41-60 Tiene un conocimiento decente de la
ciudad y su cultura. Seguro hizo el cuestionario con el "Terruño" al lado.
61-80 De padres y abuelos Quiteños, orgulloso decendiente de loables generaciones, heredero del primer patrimonio cultural de la humanidad, poseedor de una gran fuerza para trabajar por su ciudad. Excepto los lunes, y de martes a viernes de 7am a 1pm, o en preferiados o cuando juega la selección.
81-99 Quiteñasoffffff. ¿Estás leyendo esto en la ronda, con un canelazo en la mano izquierda, con banda de pueblo de fondo y en horario de trabajo, verdad?
100 ¿Don Evaristo?
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Conducir en Quito: La amabilidad como excepción a la regla
Sujeto: Este servidor
Lugar(es): Av. De los Granados, Av. Eloy
Alfaro, Av. De los Shyris, Av. 6 de Diciembre, La casa de la verga
Fecha: Miercoles 4 de Agosto, 2013
Hora: 8:00 am, pero da igual porque es un
mierdero a cualquier hora.
Bajo al parqueadero, abro la puerta, conecto
el iphone al equipo del auto y suena “Try a Little Tenderness” de Otis Redding.
Cinturón de seguridad, gafas de sol y enciendo el Aveo. Me encuentro saliendo
de Monteserrín camino a la 10 de Agosto y Eloy Alfaro. Es el mismo recorrido de
martes a viernes. Se abren las puertas automáticas del parqueadero y en mi
mente aparece el primer pensamiento del día “¿Con qué hijueputa me toparé hoy?”.
Luego Otis me habla de la amabilidad mientras se va perdiendo en el ruido de
las bocinas que me anticipan la llegada a la Granados.
Luego de 1 sacada de dedo (Como la que jura el
Mashi que el chamo Guevara le hizo porque le tiene envidia de sus lindos ojos
gatos) me logro incorporar a la Eloy Alfaro. Hoy no juega ni la Liga, ni la
selección, ni el madrid. Hoy la pizza no es 2x1, ni se soluciona lo del
deportivo Quito, no hay Chucho , el gobierno va a explotar el Yasuní y los
gringos van a explotar el planeta. La gente, no está precisamente de buen
humor. Y eso se advierte en la Eloy Alfaro y el cruce para subir a la Gonzales
Suarez. El semáforo cambia a verde y la señora del Sportage sigue maquillándose
valiéndole 3 atados de verga el tiempo del resto. Mientras tanto el señor del
vitara encuentran atrás de ella empieza a pitar con fe y alegría en el segundo
0.1 del cambio del semáforo. Un matrimonio perfecto.
Sigo por la Eloy y cruzo la 6 de diciembre, la
Shyris, y la Amazonas. Los semáforos se me cagan de risa y cambian a rojo cada
que estoy a punto de cruzar. Autos que cambian de carril sin el menor aviso son
el pan de cada día. Las direccionales son tan útiles para el Quiteño, como el
manual de Carreño para un caníbal.
Vuelta en “U” al final de la Eloy Alfaro y voy
arrastrando un mal genio similar al que se cargaba Alfaro cuando lo arrastraron
luego de que lo mataron estando vivo (?). Tomo a la izquierda por la Shyris
mientras un chapa me rompe el tímpano con su silbato. Ya queda casi nada de la “tenderness”
que me recomendaba Redding hace menos de 30 minutos. El carril de la izquierda
va ocupado por personas que desean curvar hacia el sur y el del medio y el de
la derecha, dominados por buses que en carrera por tomar pasajeros, van
haciendo una magnífica demostración de su habilidad para manejar. ¡Simpáticos
profesionales del volante que suben y bajan al vuelo a los capitalinos! ¿Qué
sería de la vida del Quiteño sin sus ocurridas rebasadas y jerga popular? Seguramente viviríamos más seguros. Pero que
aburrido viviríamos.
La dosis de adrenalina no está completa sin el
angelito del 4x4 que te lanza el auto, el comedido limpiavidrios que aunque le
digas que no necesitas de sus servicios de limpieza puesto que tu parabrisas
fue limpiado contra tu voluntad hace cinco semáforos, se pasará por el orto tu observación.
Pero te lo dejará NI-TI-DO.
Subir la Granados nuevamente, encontrarte con
el redondel del ciclista y avistar el Monteolivo (que de campo santo no tiene
nada) que se asoma en la curva como esperándote a que uno de estos días no
soportes tanta amabilidad de la gente y decidas finalmente pegarte el tiro. O
agradecer que no vives en Guayaquil.
Nota del autor: Los personajes presentados en
este texto, así como los lugares y las situaciones son producto de la puerca
actitud que todos tomamos al manejar. Y del Barrera también.
miércoles, 3 de julio de 2013
It's a Holiday in Cambodia
No soy alguien que hace crónicas, pues
prefiero la comodidad de escribir sobre lo que me rodea, en lugar de rodear lo
que me sorprende. En fin, esta historia tiene su comienzo en un pequeño bar en
la playa Ochetel de Sihanoukville en Cambodia.
Tengo un par de amigos en ese bar debido a que
mi amiga Milena (con quien viajo al momento) ha estado en Cambodia un par de
veces antes. Skybar, es el nombre del pequeño bar. La música suena mediante un
playlist que está en la computadora del dueño, pero tras un par de cervezas
puedes pedir canciones que tendrás que buscar tú mismo porque a pesar de tener
un muy buen inglés, Yaya y Sharai, las 2 bartenders del lugar, no podrían
distinguir entre “Highway to hell” de ACDC y “Torres Gemelas” de Delfín.
El bar tiene su barra con los licores que
permanecen intactos en sus estanterías. Imagino que esa botella de Blue Saphire
debe tener al menos 2 años sin que nadie haya ordenado un martini. Colores
neutros alrededor del bar. Un par de cuadros pintados por niños del pueblo, una
cocina que podría sencillamente ser clausurada en cualquier otro país, y un
baño al que se accede a través de la misma son los escenarios en los que la
noche se desenvuelve.
Son las 6 de la tarde del domingo, y se podría
decir que es temprano para empezar a beber (o totalmente reprochable), pero con
Milena venimos matando el chuchaqui desde la mañana a punta de Jim Beam y Coca
cola. Llego al bar y me encuentro con ella y su interlocutor.
De entrada la escena se me hace familiar. Es
impresionante la cantidad de sesenteros en adelante que vienen a Cambodia en
busca de cerveza, cocaína y chicas jóvenes. Las tres bastante baratas cabe
destacar. Pero el tipo se maneja con modales, con palabras apropiadas, con
bromas inteligentes. Tiene que ser un escritor. Y un escritor no conocido,
puesto que aún posee la humildad que la fama suele devorar.
Me presento y se presenta. “I’m from Ecuador”, “Where are you from?” le
digo. “Originally from my mom, but lately from fuckin’ everywhere” responde. Yo río. Él rie. Milena rie. Todos reimos en el bar al compás de los
jarros de cerveza. Se escucha “Salud” “Cheers” “Prost” y finalmente Yaya cierra
el brindis con un bastante cambodiano “lok a mooi”.
Milena tiene hambre y su novio viene a buscarla
para ir a comer. Ya tengo mucha biela encima como para pensar en comida. Les
digo que estoy bien, y ambos se retiran en la moto de él. Llevan 3 días de
conocerse y 1 de novios. Así de fácil es el amor en sihanoukville. Así de
efímero. Así de eterno. Me quedo tomando cerveza con este personaje que cada
vez se vuelve más interesante. Por el acento se le nota que viene de estados
unidos. “I was working in
California during the 60’s and the 70’s. I saw the rise and fall of many bands
in these years son”. Ya van 6 cervezas en la cuenta de
cada uno. Empiezo a armar un porro con un papel saborizado. “Rolling for me is not an option. I just got
tired of rolling joints. I think it was 1990 when I decided I’m not rolling
shit anymore, that’s why I always carry a pipe”. Sonrío.
El tipo la tiene clara. Alternamos pitadas y proseguimos.
Vendió un negocio que tenía en Oregon y con su
pensión viaja por el mundo. Sudamérica, Centroamérica, Norteamérica, Europa,
Australia, y al momento el sud-este de Asia. Va en camino a Sri-Lanka. ¿En
busca de qué? No me lo pregunten. Vive a razón de 900 dólares por mes. Osea 30 diarios. “10 for lodging, 10 for food,
and 10 for fun” dice mientras ríe. Suena “Love me two
times” en el bar y me cuenta de como puteó a The Doors en un concierto en el
70, justo un año antes de la muerte de Jim. “A name doesn’t make a show” me
dice. Acabo de conocer a la primera persona que mando a Morrison a la verga. Me
habló de como vió a Led Zepellin por 5 dólares. De un matrimonio que duró 4 meses.
De los hijos que decidió nunca tener. Del surf en California y de como no
soporta estar en Oregon más de 1 semana seguida. Deduzco que nació allí.
Al lado derecho de nuestra mesa está una
pareja, que luego nos enteramos vienen de nueva Zelanda. Les calculamos unos 45
años a ella y 50 a él. El tipo no suelta su ipad y pasa la mayor parte de la
noche en su celular. Ella enciende un cigarrillo tras otro diciendo cortas
frases cada 10 minutos. Le comento
el asunto a mi interlocutor. “She might be in company of a man, but dude, that
girl is fuckin’ lonely right now”. Asiento con una
sonrisa. La señora aun guarda encantos de su juventud. Como diría un amigo
“está potable”. Ellos pagan la cuenta y se marchan. Ella sonríe cuando mi
interlocutor le conversa un par de palabras. Su acompañante no. Se retiran y
antes de preguntarle algo a mi amigo, él me dice “Life is what you make of it”.
Me da la respuesta antes de hacerle la pregunta. Esta vez esa frase no me suena
trillada.
El tipo cree en dios. No el católico, pero un
dios más personal. Me recuerda a una canción de Depeche Mode. Me dice que
apenas hace 1 mes descubrió a Bukowsky y que se identifica mucho con su estilo
de vida, mas no con su forma de literatura. Me recita un par de poemas. Uno
acerca de las drogas. Uno acerca del amor de una mujer. Uno acerca del dogma y
el karma al cual tituló “My dogma bit the tires of my karma” y otro que por la
borrachera que cargaba no recuerdo.
De pronto suena “Cocaine” en los parlantes del
bar. “If there is one song I can’t
stand is this one” me dice. Pregunto enseguida el por qué. “There were so many
good coke songs, much better tan this one, but you know how media works”. Decide, después de la
octava cerveza, ir al baño. Se levanta y siente el golpe del alcohol. Finalmente
puedo ver la pinta completa que carga. Sandalias de cuero, viejos y rotos
shorts de jean, camisa hawaiana abierta, prominente barriga, barba legendaria
que según me contó, la empezó a cultivar en el 64, año en el que graduó de la
secundaria. Lo veo agacharse y agarrar un viejo bastón de madera. El tipo es
una leyenda. Al regresar seguimos conversando de como han cambiado las cosas.
La frase “Back in my day” antecede a todo tema. El cliché es la norma.
Le pregunto acerca de que es lo más
sorprendente que ha vivido. Me
dice “Well, through 70 years there are plenty of weird stories, but I’ll tell
you the weirdest thing I saw here in Cambodia”. Me cuenta
como vio en Cambodia a un policía completamente uniformado y en servicio entrar
a un bar, agarrar un “bong”, pegarse 2 hits y luego regresar a dirigir el
tráfico. Me habló de como conoció y tiró con una enfermera en un concierto de
Jimi Hendrix en un hotel en las vegas. “The best fuck drug is not really cocaine” dice. “Nowdays it’s illegal
and unpopular, but back in my day we could have a couple of morphine shots, and
fuck for hours”. Si hasta ahora había una pequeña parte de
mi persona que no había sido impresionada, pues ya no lo estaba más.
Vemos al reloj. Son apenas las 11. “Well son, it’s time for me to go to bed”. Mi noche apenas empieza pero su día ya termina. “Gotta wake up for my morning swim, and I’m
pretty sure I’ll be hangover if I have 1 more beer”. Yo ya
estoy a mitad del camino y no me da miedo recorrer la otra mitad. Así han sido
los anteriores 30 días, así que no tiene sentido parar ahora. Se despide, y me
comporto como groupie pidiéndole una foto. “You have no idea how many people do that. But it’s all right”. Me siento como un irritante fan, pero el tipo lo toma con muy buena
onda. Me entrega su tarjeta la cual obviamente perdí por motivos antes
mencionados. Un apretón de manos y desapareció al final del callejón de piedras
cerca de la playa.
De aquel escritor solo me queda una gran
historia, un e-mail, una fotografía y su segundo nombre.
“Stop looking for the key, and find yourself a
hole”
Bartholomew.
viernes, 31 de mayo de 2013
La Solución a la Ecuación de la Religión
El mundo occidental se ve regido por el
cristianismo y sus ramificaciones. Entiéndase católicos, protestantes, evangelistas,
testigos de jehová, entre las de mayor relevancia social. Difieren entre ellas
en muchos detalles pero podemos estar de acuerdo en que el inicio y fin de su
doctrina es acercarse, ser meritorio de, ganarse el amor de, regresar a,
obtener la gracia de, sentir el amor de, el ser divino que se conoce comúnmente
como dios. El mismo principio aplica para el Islam, el Hinduísmo, y el
Judaísmo en el medio y lejano oriente. Un ser omnipotente y omnipresente. Algo así como Chuck Norris o
Rafael Correa en sabatina.
Todo lo dicho hasta ahora es de dominio
público. O al menos espero que lo sea. La parte innovadora del asunto es el
siguiente.
A este ser dios se le piden favores o
milagros, y a cambio de su gracia divina, el creyente reza y comparte su (no
puedo ponerle otro nombre) alucinación, con su entorno social. El sistema se
inculca de padres a hijos. En pocas palabras, se hace un intercambio “divino”.
Creyente pide, dios concede a cambio de su fé.
Dado el principio básico de transacción
celestial, pongo a su consideración el siguiente escenario. Pepito quiere
sacarse la lotería, por lo que compra un billete de la misma. En su pueblo hay
3 templos. Una iglesia católica, una mezquita y un templo hinduista. Pepito va
a cada una de ellas, y pide sacarse la lotería. Le reza a Jehová, a Mahoma y a
Ganesh. Llega el día del sorteo, y gana el premio. ¿A cuál de las 3 deidades le
atribuye “el milagro”?
Con esa pregunta que resulta ser la premisa
del siguiente texto, doy a continuación una sencilla guía que le lanza un
vistazo de forma objetiva al ritual de la oración. Al denominado “dios” usted
puede reemplazarlo por el nombre de su deidad predilecta.
¿Cuánto tiempo tarda dios en realizar el
favor?
El tiempo, entendiéndolo en minutos, horas,
días, meses y años, será arbitrario. Dependerá del tamaño en importancia del
favor, que puede ir desde 1 siglo para la paz mundial, a 1 semana para la mujer
del vecino. Mientras más grande y complicado sea el favor, basándonos en un
sistema de probabilidades, más tiempo tardará en ser concedido. Aunque muy de
vez en cuando, sale doble cero en la ruleta.
¿Se conceden todos los favores pedidos?
No. Estadísticamente, es muy improbable por no
decir imposible, que cada uno de los deseos de una persona se cumplan por obra
divina. Según este razonamiento, se deduce que a menos favores pedidos, mayor
cantidad de los mismos serán concedidos.
¿Cuál es la tasa de favores concedidos?
Dependerá de la dificultad de la obtención de
los mismos, pero una apuesta numérica lógica, sería 50% concedidos, 50% no
concedidos. Lo gracioso de esto, es que podríamos pedir los mismos favores a,
digamos la luna, una estrella fugaz, un trebol de 4 hojas, el Norman Wray, el
pulpo Paul o el árbol de chirimoyas del vecino, y las probabilidades siguen
siendo las mismas. 50, 50.
¿Hay personas VIP en el salón de la oración?
Sí. Mientras más ingresos económicos,
relevancia social y estética corporal (acorde al modelo impuesto por el
colectivo) tenga una persona, mayores son sus probabilidades de recibir lo
deseado. De ahí la relación entre figuras religiosas (cruces, rosarios, cuadros
de la vírgen, escena de la última cena, presencia del “dios bendiga este
hogar”, texto en el carro “dios es mi copiloto”, oración al final de un
discurso “dios los bendiga”) y personas en la alta escala económica y social.
Este comportamiento se imita por aquellos que intentan obtener los mismos
beneficios que aquella persona “más afortunada” obtuvo. Pruebas alrededor de
nosotros, más que suficientes.
¿Mientras más se rece, más probabilidades hay
de que se conceda el favor?
Explicado de otra manera, existe la
misconcepción de que mientras más se vaya a misa, mientras más padres nuestros
se reciten, mientras más ave marías se recen, mientras más “penitencia” se
haga, mientras “mejor ser humano” uno sea, el favor pedido será atendido con
más urgencia. En pocas palabras, no. Así que tranquilo, usted puede dejar de
ayunar por ese acenso en el trabajo. Tal vez la falta de energía en las
mañanas, es lo que le está saboteando su propio “plan”.
Su elección (si tuvo la posibilidad de elegir
a su “dios”) se ve marcada por su lugar de procedencia. Richard Dawkins expone
que por el hecho de nacer en américa del norte, lo más probable es que usted
sea cristiano. De haber nacido en Oriente medio, tal vez hubiera sido musulmán.
Si su nacimiento hubiera ocurrido en la India, a lo mejor usted se encontraría
en las filas del hinduismo. De haber nacido en la época dorada de Grecia, tal
vez sus oraciones estarían dirigidas a Zeus. O hace 5000 años, pudo simplemente
haber adorado a un volcán en erupción. Y
de todas maneras, las respuestas planteadas en este texto, serían las mismas
sin importar su religión o época en la cual viviera.
Es por el sendero de la lógica, y no el de la
fe, es que iremos hacia la verdad. No sé si llegaremos a ella, pero seguramente
estaremos más cerca que quienes sigan rezando 5 padres nuestros al día.
viernes, 22 de febrero de 2013
El Quiteño
El quiteño no te molesta. Jode.
El quiteño no da besos. Da “muchas”.
El quiteño no se va de fiesta. Farrea.
El quiteño no está libando. Está chupando.
El quiteño no conoce el jueves. Conoce el
“juernes”.
El quiteño no siente frío. Siente “pacheco”.
El quiteño no se enamora. Se “encamota”.
El quiteño no se “en-novia”. Se amarra.
El quiteño no trabaja. Camella.
El quiteño no se acaba de despertar. Se
recuerda.
El quiteño no te engaña. Te mete el dedo. (Y
si el engaño es grande, entonces te mete el dedo con guante de box)
El quiteño (taxista usualmente) no te
fracciona el dinero en monedas de menor denominación. Te “descambia” el
billete.
El quiteño no es un ser de grandes y
admirables cualidades. Es “un chuchas”.
El quiteño no niega la posibilidad de realizar
tal o cual acción. Te dice “ni cagando”.
El quiteño no “mira por ti”. Te “da viendo”.
El quiteño no está extremadamente cansado o
físicamente desmejorado. Está “hecho verga”.
El quiteño no está borracho. Está “arando”.
El quiteño no reúne dinero junto a sus amigos.
“Hace vaca”.
El quiteño no tiene relaciones sexuales.
Remoja el bizcocho.
El quiteño no te da una golpiza. “Te saca la
puta”.
El quiteño no te acompaña. Te “acolita”.
El quiteño no es chistoso. Es “un cague”.
El quiteño no te comprende. Te “cacha”.
El quiteño no es temerario. Es arrecho.
El quiteño no se encuentra en una fiesta de
proporciones épicas. Anda en un “farrón”.
El quiteño no termina su relación amorosa.
Corta.
El quiteño no se alimenta. “Jama”.
El quiteño no duerme. Ruca.
El quiteño no está tomando cerveza. Anda
“bielando”.
El quiteño no viaja a los Estados Unidos. Se
va a la “Yoni”.
El quiteño no tiene novia. Tiene pelada.
El quiteño no tiene resaca. Anda con
“chuchaqui”.
El quiteño no se encuentra ocupado. Anda “a full”.
El quiteño no expresa incoherencias. Habla
huevadas.
Y finalmente, el quiteño no es quiteño. Es
quiteñofffff.
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