jueves, 27 de septiembre de 2012

El título


Recuerdo con una risa atrapada en el silencio, a un profesor de mi universidad. El tipo daba clases de nutrición elemental pero varias veces nos dejó en claro que nos debíamos dirigir a él no como “profe” ni “licenciado” sino como “Doctor”. Como si le produjera un placer tácito el título que consiguió cuando la Paola Vintimilla fue reina de quito. Es decir, hace más de dos décadas. A ella, todos le seguirán diciendo “reinita” aunque su reino no es de este siglo. A él, le dirán doctor los que no se quieran jalar la materia. Doctores por millones, pero señores, pocos mi estimado catedrático.

Como el profe, hay muchas personas que necesitan de un título que le diga al mundo que ellos son “alguien” en la vida porque cruzaron una carrera de cuatro años, de los cuales asistieron tres. El otro lo invirtieron, como todo mortal, en amigos/as, farras, huecas, billares y demás antros de diversión que ofrece la carita de dios a sus post-bachilleres. Esa necesidad de creerse la gran huevada por dar un paso, que más que de superación, es casi de supervivencia en este planeta. Ing. Abg. Arq. Lcd. Econ. MBA. MED. DR. (Bullshit)

Sin ir más lejos, está el titulo de “bachiller”. Ahora me rio a carcajadas cuando recuerdo las palabras finales del discurso de fin de sexto curso de una amiga. “Compañeros, ¡lo logramos!”. En ese entonces aplaudí como foca de circo. Celebramos el logro más básico en la vida de un ser humano como si hubiéramos descubierto la cura contra el cáncer. Ahora me pregunto ¿Qué logramos?

¿Qué decir de las estimadísimas damas de la alta sociedad que adoptan como título el apellido del marido? Sí, esas viejas que asoman en revistas de sociedad y que son las que compran diez ejemplares de la misma revista para ponerla en todos los baños de la casa para que cuando sus invitados vayan a cagar, se enteren que están cagando en un baño “de alta sociedad”. Pero visto desde un punto de vista de intercambio comercial, ella por falta de méritos propios gana “respetabilidad” de un “buen apellido” y él gana otra posesión además de la casa, el carro, el barco y el perro. Perdón, el perro no porque el labrador jamás será “Firulais de …”

Títulos que van desde “hola, te presento a MÍ NOVIA” y que después (si el condenado no la caga) se transformarán en “hola, te presento a MÍ ESPOSA” como si el título que otorga el matrimonio fuese garantía de fidelidad. Es mayor la garantía que ofrece Chevrolet que la que ofrece el Alfa y Omega. Lo único que garantiza el matrimonio es más papeleo para cuando la cosa se vaya un poco para la mierda.

Muchas personas pasan sus vidas con un título como meta. Y tal vez yo también quiera acceder a uno algún día. Por el momento, me conformo con ser Alejandro a secas.

(O como putas quieran decirme).

martes, 11 de septiembre de 2012

Negro Asco


Suena la alarma. Son las 5 de la mañana del miércoles 12 de Septiembre del 2012, pero en Ecuador son las 4:30pm del martes 11 de septiembre. En media hora la “tri” se medirá al combinado uruguayo. Apago la alarma y prendo la laptop. Espero a que “Windows inicie” y mientras tanto me gana el sueño. Me despierto 1 hora después para ver el segundo tiempo del partido. Empieza a cargar la página donde veré el partido y me topo con un marcador insospechado. La tricolor está ganándole a Uruguay en su propia casa por el mínimo marcador. Me alegro y sigo viendo el partido. Falta obvia de Muslera a Benítez. Amarilla para Benítez por no fingir su caída. Todos duermen en casa pero me vale y le grito “¡Hijo de Puta!” al árbitro. Tres minutos luego llega el gol uruguayo. Una vez más, pero al universo en general “¡Hijueputa!”. Veinticinco minutos después se acaba el encuentro con un empate, 1 tarjeta roja para Valencia, 9 tarjetas amarillas en total, 12 puntos para Uruguay, 13 puntos para Ecuador, 14 millones de puteadas para el Chucho y 28 millones de puteadas para Amarilla.

Ingreso a twitter para enterarme de lo que la gente opinaba del partido. Quería leer en qué había fallado la selección. Quería información sobre el primer tiempo. Y lo primero que me encontré fue un tuit del usuario Carlos Álvarez Benalcazar que decía:

“@cravbenalc: gracias benitez x 2 ptos q faltaran al final de eliminatoria, negro asco! si culpas al arbitro del resultado eres mas loser q los chilenos”.

Y más tuits de otros usuarios de similares características.

¿Si el que hubiera comido los goles hubiera sido Saritama, le hubiera dicho “Blanco Asco”? ¿Osea que como Dominguez salvó un par de situaciones riesgosas sería un “Buen Negro”? Entonces según esa lógica Felipe Caicedo es un “Excelente Negro”.

No puedo creer que en lugar de ver camisetas amarillas, existan personas que ven piel negra y piel blanca. Sí, Benítez queda en deuda porque su trabajo es marcar goles y no lo hizo. ¿Quieren putearlo por malo? ¡Adelante! ¿Quieren criticarlo porque no desayunó y llegó al partido a comerse todos los goles que pudo? ¡Sigan! ¡Con mucho gusto! Pero que sus reclamos de un marcador de fútbol, sean de acuerdo al fútbol, y no a la raza.

Quieren un fútbol de nuevo milenio con pensamiento de señor feudal. Vamos parando un poco este tema. Va en serio.

En cuanto a lo de Amarilla, es un caso aparte. En facebook le dijeron ladrón. En twitter, le pusieron una profesión de cuestionable reputación a su mamá. De ahora en adelante se empezará a usar el dicho "Más puteado que Carlos Amarilla en 11 de septiembre". El Toño lo tomó de forma más tranquila y le dijo payaso. Yo solo pensaba en lo que hubiera pasado si Pepe Pancho hubiera seguido en la selección.

De la que te salvaste Amarilla.

jueves, 16 de agosto de 2012

La vida por los colores


Desperté. Abrí mi cuenta de twitter. No pasó mucho tiempo ni hizo falta mucho esfuerzo para encontrar la noticia del día. Todos lo comentaban. “Ecuador le concede el asilo diplomático a Julian Assange”. Lo que el gobierno de Correa venía cocinando, se cumplió este jueves 16 de Agosto del 2012. Pero antes de decirle Rafael de Nostradamus, veamos más de cerca lo que llevó a que esta fecha en especial se diera esta noticia.
Las razones oficiales por las cuales se lo busca al fundador de “wikileaks” son más que conocidas. Y las verdaderas razones, también. No hace falta ahondar en el asunto del show mediático en el cual está envuelto el australiano. Assange se hospeda en la embajada de Ecuador en Londres desde el 19 de Junio del presente año. Casi 2 meses le tomó al gobierno ecuatoriano darle asilo diplomático. ¿Por qué?

La imagen del gobierno de Rafael Correa ha tenido altos y bajos durante su mandato. El último de los escándalos del mismo, fue la falsificación de firmas de los ciudadanos que no se encontraban afiliados a ciertos partidos políticos. Yo, por ejemplo me encontraba inscrito cono adherente en el Movimiento Unidos Por La Democracia, sin jamás haber dado mi firma. Pues bien, resulta que el movimiento con mayor número de firmas falsas es Alianza País, el partido del Señor Rafael Correa, y el partido que tiene mayoría en la asamblea. ¿Coincidencia que se le el asilo a Assange justo cuando ocurre el escándalo del CNE? ¿Coincidencia que esto suceda luego del rumor del pacto “Bucarám-Correa”? Si es así, el “timing” del gobierno de la revolución ciudadano es perfecto.

Deducimos entonces que el gobierno tenía guardada esta carta para jugarla en el momento preciso. El momento preciso fue hoy. La improvisación no tiene cabida en esta obra de teatro, que va pidiendo 2da temporada para el 2013. Hay que intentar quedar bien con todos. Hoy, el gobierno quedó bien conmigo, que veo de forma muy positiva que un país tan pequeño, tan vulnerable, tan intrascendente en términos económicos, políticos, bélicos, etc, haya decidido hacer lo correcto frente a oscuros y comprobados intereses a los cuales Assange, ha sido mucho más que una pequeña molestia desde el año 2006. Hoy el gobierno quedó mal conmigo, porque usa la cortina de humo de la “libertad de expresión” para tapar sus porquerías.

Y mientras unos reclamaban al presidente el hecho de proteger a un periodista internacional mientras se censura y se persigue a los periodistas ecuatorianos, otros aplaudían la decisión del gobierno, dándole un carácter de “David contra Goliath” al conflicto diplomático que ha surgido entre Ecuador e Inglaterra. Mientras unos apuntan con un dedo y no precisamente el índice a la jugada “maestra” de Correa, otros rasgándose las vestiduras de forma figurada, gritando un patriotismo de 140 caracteres, elevando la voz contra el “colonialismo” de la gran Bretaña, gritan “que viva el gobierno de la revolución ciudadana”.
Leo con tristeza las palabras de odio de opositores al gobierno por una medida que según muchos, no le compete. Palabras de odio de simpatizantes del mismo, contra los opositores. Odio, cabe mencionar, que el mismo gobierno ha sembrado.

La vida por los colores. Colores que hace mucho dejaron de ser amarillo, azul y rojo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

La destrucción del español

Últimamente (por esto de vivir momentáneamente en Australia) he venido pensando en la importancia que tiene el lenguaje en la vida de las personas. Deben haber al menos una veintena de formas para utilizar la palabra “fuck” debido a la pobreza de este lenguaje para insultar. Por otro lado nosotros, los hijos bastardos de la madre patria, tenemos al menos tres tipos de insultos para cada ocasión. ¡Que bello es el español para maldecir! ¡Que hermoso que es el castellano para amar! ¡Que grande que es para mentir! Pidiendo de antemano disculpas por la redundancia de las dos últimas oraciones, los invito a seguir este paseo que quien sabe donde nos llevará.

El español es una de las lenguas oficiales en 22 países donde más de 441 millones de personas, incluyendo a este servidor, lo hablamos. Y parece que los 441 millones de personas de habla hispana no son suficientes, así que el aprendizaje de un nuevo idioma es ofrecido por el zoológico de escuelas y colegios del que disponemos. Me parece que el problema reside en que muchos sin siquiera saber hablar, escribir y pronunciar correctamente el castellano, ya estábamos aprendiendo otro idioma. La enseñanza de una lengua extranjera es para el pueblo, lo que el cebado para un ganso. A la final, el animal termina con un órgano del cuerpo hipertrofiado. Y el ganso también. ¿El español no es tan bueno, que desde pequeños ya tenemos que aprender otro idioma? Si no lo es, ¿Para qué putas aprendemos español? En un par de décadas, según estudios, el mandarín se convertirá en la lengua más hablada en el mundo por razones financieras y de negocios, así que el inglés quedará nuevamente obsoleto y en lugar de importar una gringa guapa que nos enseñe la canción de “pollito chicken, gallina hen”, vendrá algún primo de Jackie Chan a realizar el mismo trabajo.

Pero mientras eso no suceda, los que llevamos la lengua natal de la (puta) madre patria nos encontramos en el día a día, con seres extraños. Los hijos híbridos de los Gypsy Kings y las Spice Girls. Me refiero por supuesto a los practicantes del “spanglish”. Suelen reunirse en lugares donde pueden demostrar su mestiza cultura con otros entes similares. Uno de ellos es la famosa red social “Facebook” donde si Miguel de Cervantes tuviera una cuenta, la cierra a los 2 minutos y luego se pega un tiro en la cabeza dejándonos sin Don Quijote ni mierda. Dejamos de reir de forma normal para remplazar la vieja y eficiente carcajada por el “LOL” que ni siquiera es una abreviación en español, sino la contracción anglosajona de “Laugh Out Loud” o “Lots Of Laughs”. ¿Qué sucedió con el confiable “cague de risa”? Yo me rio en español, hablo en español, y he de morir en español maldiciendo con un muy castellano “la puta que los parió” a todos aquellos que volvieron a mi bello idioma en un  proto-lenguaje de neandertales con más variedad de faltas ortográficas que de colores en el pantone.

El castellano dejó de ser una de las lenguas más hermosas debido a un virus que se está esparciendo por los países de habla hispana. La peor de las enfermedades de transmisión textual. La estupidez. La gente ha dejado de escribir para “bloguear” como la bestia que escribió este texto. Ya no comentamos, sino “tuiteamos”. Hemos pasado de hablar para “textear”. La tecnología, ese instrumento que debería habernos liberado, simplemente nos ha dado más herramientas para multiplicar las formas en que nos comunicamos de forma incorrecta. Y fea. Tan fea, que tan solo el dar un vistazo a poco de lo que muchos escriben, resulta en un instantáneo calambre al ojo. Eso también lo produce ver una foto de la Mery Zamora o de Vito Muñoz, pero eso es otro tema.

Entiendo que para ahorrar tiempo, utilicemos la contracción de algunas palabras en un mensaje de texto, o lo mismo para colocarnos dentro los 140 caracteres que twitter requiere. Y entiendo que eso es el equivalente a que le demos una patada en la boca a todos nuestros profesores de lenguaje y escribamos “xq” en lugar de “porque”. Pero es totalmente injustificable y atroz el leer a una juventud (esa que se supone que es el futuro del país) escribir barbaridades del tipo “Amorzito, te xtrño muxo baby”. Hacer eso, es como comprar un pasaje ida y vuelta a Madrid, tocar la puerta de la RAE, convocar a todos sus miembros y escupirles en la cara. Y lo leemos todos los días, de conocidos, de amigos. Inclusive de familiares o en el peor de los casos, nosotros mismos. En el caso del autor de "Amorzito", vale decir que si ya cagaste el 99% de la oración, bien valdría que cambies ese “te” por un “the” y nos terminemos de ir a la mierda todos.

Reconozco que el hecho de cambiar las palabras o transformarlas en sus formas de diminutivo (Mamá-Mamita, Pedro-Pedrito, Hijo-Hijito) es algo muy propio del castellano, lo cual a pesar de no ser de mi más profundo agrado, está totalmente justificado por las reglas gramaticales. Pero eso de decirle “mijín” a un amigo, como lenguaje urbano derivado del español, me parece una atrocidad que Eugenio Espejo se las hará pagar cuando termine de revolcarse en su tumba y finalmente regrese en el holocausto zombie. Analizando el “mijín” nos damos cuenta que viene de la palabra “mijo” que a su vez viene de la contracción de las palabras “mi + hijo”. Por consecuente deducción, aquella persona que le diga “mijín” solo le está haciendo saber que su interlocutor podría ser su taita.

Vaya a saber yo, cuantas muertes causará este artículo. 

viernes, 27 de julio de 2012

El fin de un camino


Suena el teléfono a las 5 de la mañana. Veo de quien proviene la llamada y en la pantalla del iphone solo sale “Blocked” por lo que entiendo que es llamada desde Ecuador. Contesto y me habla un amigo. “Loco, te llamo a informar que fallecío el "Litos" el día de ayer en un accidente de tránsito. Yo ando en Ambato pero me voy al velorio fijo. Solo te quería avisar, y nada, vos quédate tranquilo y cuídate mucho”. Colgué el teléfono, ví la hora y me dí cuenta que aún tenía unas 4 horas más de sueño, por lo que me sentí bien.  Cerré los ojos y volví a dormir.

Me levanté listo para empezar mi turno de trabajo. Saludé con un par de compañeros de trabajo, reimos con algunas bromas y continué con mis actividades.

El reloj de la cocina marcaba la 1 de la tarde, y yo de repente sentí una tristeza. Una de esas tristezas que el universo sortea diariamente. Sentí que las piernas me pesaban, que el pecho me dolía sin dolerme. Me acordé de la noticia. “Pero si el man ni siquiera era un amigo cercano. Es más, serán unos 3 años que no le veo, ni sé donde andará trabajando ni que será de su vida. ¿Por qué putas me siento así?”.

Mientras terminaba de cortar unos pedazos de pan, el reloj seguía avanzando y yo recordaba los pocos momentos que pasé junto a él. Me acuerdo de su risa. Él sí sabía reír. Y hacer reír al resto. No me sé su segundo nombre, ni su segundo apellido. Jamás conocí a sus viejos, ni me interesó hacerlo. No sé donde vivía ni que sueños tenía. Solo tengo su nombre y su sonrisa. Seguro que no soy el más indicado para escribir sobre él. Jamás seré el indicado para escribir sobre nada, pero este texto por como es el ser humano no va para la memoria de mi amigo, sino para sacarme toda esta mierda que me viene jodiendo desde la mañana. Que asco. Que egoístas que somos.

Leo en su página de Facebook incontables mensajes de despedida. Talvez personas que estuvieron más cerca de lo que yo jamás estuve. Tal vez personas que les valió su amistad como a mí. No lo sé. Recuerdo que lo ñultimo que escribió en su perfil fue algo relacionado con “sacar el FUAAAA”, una broma relacionada con un video mexicano. Recuerdo que reí con eso en su momento, porque con otros amigos reíamos también sobre el FUA. Y eso fue lo último que le dijo al mundo. Literalmente, sus últimas palabras.
Todos le envían mensajes de que ahora es un angel más en el cielo. Que ahora dios lo tiene en su gloria. Que pasó a una mejor vida. Solo me queda esperar que sea así, porque no he tenido jamás una prueba de el cielo del que hablan. Jamás he visto al dios del que hablan, pero sí a mi compadre el diablo, que habita en todos los lados, en toda la gente. No se si hayas pasado “a mejor vida”, pero te aseguro mi pana, que donde sea que esté ahora (si es que ahora estás en algún lugar) seguramente es mejor que esta vida que no es vida.

El día de hoy falleció Carlos Picerno, excompañero de gastronomía de la Universidad Tecnológica Equinoccial. El día de hoy, todos morimos un poco sin darnos cuenta. Gracias viejo por recordarnos que las sonrisas se quedan en la memoria. Sonrisas que a veces son más necesarias que el aire. Te pido perdón a vos y a todos a los que he olvidado y que posiblemente recordaré solo cuando se marchen. Así es la gente. Así es la vida. Solo te prometo, no una oración porque hasta donde sé, las palabras se las lleva el viento, sino un trago en tu nombre. No fuiste alguien especial en aquellos años, y aunque esto suene tan falso como es, no me queda más que decirte que hoy beberemos los dos, como hace 3 años, y esta vez sí será “el último, y nos vamos”. Salud compadre.

miércoles, 25 de julio de 2012

Si Iron Man fuera ecuatoriano


Si Iron Man hubiera nacido en el reino de banania, osea Ecuador, primero que no se llamaría Aironman. Ni siquiera le hubiéramos bautizado como “El Hombre de Hierro” sino algo del estilo “El man de lata” y se lo confundiría en medios impresos como un habitante de Latacunga. Los medios le sacarían en la sección de prensa rosa, mientras el círculo ros… digo el gobierno lo calificaría como “fruto de la inversión en ciencia y tecnología que, a pesar de ser virtualmente inútil, no hay que olvidar que anteriores gobiernos jamás lo hicieron”.

Nuestro “héroe” no se llamaría Tony Stark, sino Estiven Guzmán, y su empresa no sería “STARK Industries” sino Guzmán y hermanos, y tampoco se hubiera dedicado a la innovación de tecnología armamentista o a la generación de nueva energía sino a la importación de llantas o a la consultoría. No manejaría un AUDI R8, sino un Corsa tuneado.

La señorita Pepper Pots en lugar de ser la bella, inteligente, discreta y delicada secretaria de IronMan, hubiera sido alguna exreina de belleza con un título de bachillerato a duras penas, y con un puesto en algún programa tipo “Vamos con Todo”. Tampoco se apellidaría Pots, y adoptaría el apellido “de Guzmán” para poder aparecer en la sección sociales de la revista COSAS.

El taita del Estiven sería un político de los jurásicos, con mucho dinero, que lo mandó a las mejores universidades de Estados Unidos. Pero el Estiven solo se la pasó chupando y agarrando con cuanta gringa pudo. Al final, algo algo le quedó, y con eso pudo diseñar el traje IronMan, que en un inicio era un disfraz para la fiesta de Halloween la empresa.

En lugar de tener al “Reactor Ark” en el pecho, tendría una cadena de oro comprada en la bahía junto a un rosario que le regaló su mamá en su bautizo. Además el traje no funcionaría con la energía de tal reactor, sino con un huevo de pilas doble A recargables, y estaría hecho de una aleación de latas de pilsener con varillas robadas de la construcción del vecino. Tampoco podría volar, porque eso significaría tener que matricular el traje, comprar el SOAT, y sacar licencia de piloto. El traje se quedaría en la casa los martes por el Pico y Placa y los índices de delincuencia subirían tanto como los pedidos de las pizzas en ese día. Y en caso de poder volar, no podría ir a más de 50km/h en zonas urbanas, porque sino iría preso. Eso sí, en perimetral agarría una sorprendente velocidad de 90km/h aunque siempre le rebasaría, por la derecha, algún hijo de papi en su bmw.

Llamaría a su mamá antes de cada “misión” a pedir la bendición. El color del traje sería dorado con rojo, pero además le añadiría una franja azul cuando juegue la selección. Y después de no clasificar al mundial, le pondría una camiseta del quito afuera del traje para cuando se quede sin baterías el traje, los taxis le cobren la mitad de la carrera. Le pintaría un "Jesús es mi gps" aunque el traje no llevara ni radio am.


Viviría en la Gonzales Suarez por la cercanía a los hot-dogs. No pelearía contra la delincuencia pasadas las 6 de la tarde por miedo a que le roben el traje o le den el vire como a la “bestia” Quiñonez, pero sí pelearía afuera de los bares cuando se chume. Y le sacaría la “pugta” a todos, argumentando que “él sí tiene las bolas de acero”, mientras Pepper de Guzmán, reiría en silencio.


Y tampoco le hubieran invitado a formar parte de los Avengers. Pero seguro le invitaban a la diablada de Pillaro.

lunes, 23 de julio de 2012

Coehlo: La ligereza como piedra filosofal


Los libros de Paulo Coehlo han sido traducidos a 56 idiomas, lo que lo convierte en el autor más traducido del mundo. Ha sido publicado en 150 países, una cantidad bastante cuantiosa considerando que lo que vende son libros y no películas de Hollywood o iphones. Además el escritor brasileño cuenta con más de 54 millones de libros vendidos, una cifra comparable con las ventas mundiales de artistas de la talla de The Police, Black Eyed Peas, Robbie Williams, RHCP, Linkin Park, Cold Play o Michael Bolton.

En pocas palabras, Coehlo es una apuesta segura cuando de ventas se trata. Aunque teniendo en cuenta que lo más escuchado a nivel mundial es Lady Gaga, lo más comido son las frituras, y lo más descargado del es la pornografía, el ser un referente en ventas no es un sinónimo de calidad. Y Paulo no es la excepción. El criticado autor nos trae libros a razón de casi uno por año, lo que nos dice algo acerca de él: O tenemos a uno de los genios de la literatura actual, o alguien encontró la piedra filosofal... de las ventas. Descubramos que hay al final del agujero.

Todos hemos escuchado títulos como “¿Quién se ha llevado mi queso?”, “La culpa es de la vaca”, “Chocolate caliente para el alma”, “Padre Rico, Padre Pobre”, etc. E inclusive los habremos leído en alguna ocasión. La auto-ayuda como terapia barata, se lleva gran parte del mercado mundial en venta de libros. La “literatura” del brasileño, se compone en esencia de un pilar de auto-ayuda, ya sea este la búsqueda de un objeto preciado o el emprendimiento de un viaje mágico. Sabiendo de antemano que la mayoría de personas en el mundo obedecen a una fe que les indica que tienen un propósito en la vida, y que con el paso del tiempo lo irán descubriendo, el autor de “El Alquimista” se aprovecha de manera inteligente de los motivos a los cuales responde la psicología humana, y les muestra un respuesta metafórica entre verdadera y ficticia. Y va más lejos. A sabiendas de la ambigüedad de sus respuestas para la vida, son colocadas a propósito para que se puedan interpretar de diversas formas, dando siempre como resultado una respuesta satisfactoria  a las necesidades del lector. Un pajazo mental.

Jorge Martí nos dice: “Mejor que leer a Coehlo, es no leer nada en absoluto”. Estoy en desacuerdo puesto que en mi opinión es más beneficioso que un niño lea “El Peregrino” a que se encuentre frente a un episodio de “Jershey Shore”, “Mi Recinto” o “Vamos Con Todo”. De hecho, el tenerlo tras un libro de Paulo es mejor que tras un televisor, a pesar de que este tenga 300 canales. Aunque tampoco es una excusa para hacerlo.

Sus personajes tienen de creíbles, lo que el Dr. Lecter de misericordioso. La complejidad en su narrativa es un término que no existe en la misma. Su prosa es fácil de entender a pesar del simbolismo mágico que conllevan sus párrafos. Se digiere de maravilla como un caramelo, pero su aporte al cuerpo resulta siendo el mismo que de un carbohidrato vacío.

En la medida en que no hay que echarle mucho seso para entender las, muchas veces absurdas, canciones de Arjona, a Coehlo se lo lee sin ningún problema a pesar de tener al lado de uno a 10 gritones obreros y cada uno con su respectivo martillo neumático.

En resume, la obra del “guerrero de la luz” no es más que fast-food para el cerebro. Y los efectos de la comida chatarra están más que demostrados. Pero al final, usted decide.