domingo, 1 de julio de 2012

El cambio

Crecer significa cambiar. Y no, no digo madurar. En un par de meses, habré visto al planeta dar su vuelta número 25 alrededor del sol, mientras que yo sigo teniendo la madurez (o falta de ella) de un quinceañero con una catapulta y una mala idea.

Volvamos a lo que quería decir. Crecer es cambiar. Transformamos un cuerpo pequeño que necesita de atención las 24 horas del día, por uno grande que puede cuidar de sí mismo y de otros. Bueno, no todos. Cambiamos los chupetes por cervezas, las espadas de plástico por celulares, tu pana de la infancia por la chica del sábado. Cambiamos sin darnos cuenta, sin siquiera sospechar que lo hacemos. Mientras que lo más importante para una chica el día de ayer era comprarle un nuevo coche a su Barbie, el día de hoy es conseguir un Ken con coche nuevo.

Al crecer vamos anhelando el siguiente paso. Cuando estamos en la primaria, morimos por ser los “grandes” del colegio. Entonces cambiamos los pantalones de rodillas con parches, por unos bien planchados. El peinado de lado, con fijador, gel, cera y manteca, por uno más a la moda. El balón de fútbol, por un puto tabaco. ¡Bienvenidos a la secundaria! Aquí básicamente somos lo mismo, pero con peor cutis y peores notas. Una vez bachilleres, anhelamos la universidad. Ese lugar que creemos que será un lugar de verdes prados con chicas guapas, pero que, al menos en mi caso, termina siendo un edificio frio con chicas... con chicas y chuchaquis semanales. Luego volvemos a cambiar, y pasamos de ser “seres humanos en entrenamiento” a profesionales que nos preguntamos a donde fueron a dar los conocimientos de los últimos 4 años. Por mi parte, de vivir en un país de primer mundo, estaría anhelando con infinitas ansias, la jubilación.

Cambiamos los posters de autos, por posters de chicas. Los posters de chicas, por diplomas. Los diplomas, por cuadros. Los cuadros por ventanas, y las ventanas por madera. Una madera que se encuentra 2 metros bajo tierra. Cambiamos nuestras lampiñas piernas, por unas más peludas y nos sentimos orgullosos. Cuando sucede lo mismo en las mujeres, el sentir es digamos, diferente.

Cambiamos de un agnosticismo nato, a (inserte la religión que sus padres/sociedad le impuso). Algunos volvemos al estado libre de culpa en el cual nacimos, y otros siguen yendo a misa los domingos. Cambiamos a los amigos del barrio, por los amigos del colegio. Cambiamos a la vecina, por la compañera de curso. Cambiamos de la talla “xs” a la “m”. Otros, a la “xl”. Ellos también cambian de la coca-cola regular, a la coca-cola diet.

Cambiamos de casa. Muchos cambian de ciudad. Algunos inclusive de país. Pasamos de usar tirantes a usar correas. De demócratas a republicanos. De revolucionarios, a conformistas. Cambiamos los viernes de farra con los amigos, a viernes de película con la novia. De domingos de almuerzo en casa de los suegros, a domingos de resaca y finalín. Sabemos que una mujer terminó su relación, porque cambio su corte y color de cabello. Sabemos que un hombre terminó su relación, porque cambió de mujer.

Cambiamos de “cajita felíz” a lomo welington. De soltero a casado. De mal casada, a feliz viuda. Cambiamos las pantalonetas por corbatas. Cambiamos nuestra ropa y nuestro estado de facebook. Por cierto, ¿Desde cuándo “es complicado” se volvió un estado?

Cambiamos las fotos de perfil y las cortinas de la sala. Cambiamos el baila de la silla por el baile del tubo. Unos cambian de cereal y otros cambian de sexo. Cambiamos de animales y también cambiamos de mascotas.

Como vemos, el cambio es simplemente una adaptación al presente. Es una actualización de nuestro “software”. Inclusive yo que hasta el día de ayer consideraba que lo mejor que una mujer se puede poner era un vestido escotado para una fiesta,  he cambiado de parecer. Definitivamente lo más sexy que una mujer puede usar, es una camiseta de los doors, para dormir. 

domingo, 24 de junio de 2012

El Solitario George


Estando a 16120km y 13 horas de diferencia de Quito, leo que ha muerto el solitario George. Entiendo que lo de “solitario” iba porque era el único de su subespecie. Veo que varios diarios del país le dedican sus portadas web, despidiendo al habitante más antiguo del Ecuador.

Los científicos (lo que sea que científico signifique), calculan la edad de la tortuga sobre los 100 años. En lo político, quiere decir que Jorge (porque eso de vivir en Ecuador y llamarse “George” es o muy de clase alta, o de clase muy baja, y el “George” no pertenecía a ninguna de ellas) vivió la venta de la bandera, la dictadura de Larrea (Me hace acuerdo a otro personaje con el que rima), la primera guerra con el Perú, las 5 presidencias de José María, la balacera de Gonzales Alvear y sus panas militares, el asesinato de Roldós, la amputación del territorio por la guerra del 95, los bailes del loco, la micropresidencia de Arteaga,  la “constitucional” presidencia de la mejor cintura que ha tenido el Ecuador, el cenicerazo a Mahuad, la escapada en avión de Lucio y el pecho antibalas de otro más. Y a pesar de haber vivido todo eso, no dijo nada. Porque las torugas no hablan.

En lo deportivo, tampoco gritó el gol de Kaviedes1.0 (porque el kaviedes 2.0, honestamente, apesta), ni se fue a la shyris a celebrar cuando nos fuimos al mundial de Korea-Japón. Tampoco se fue a la shyris cuando jugamos el mundial de Alemania. El solitario Jorge, aunque seguro lo pensó,  jamás escribió un tuit con hashtag #LargateRueda. Porque las tortugas no tienen pulgares ni plan de datos en su celular. Ni celulares.

Al solitario “George” no le importó que le congelaran los fondos en el año 2000. Le dio lo mismo que le dieran 8 años de prisión a Aspiazu o que las calles de Quito se hayan vuelto una mierda con Augusto. No vivió para ver a los hermanos Isaias tras las rejas o al menos con 1 patada en los huevos, y ninguno de nosotros lo hará. Quien diga lo contrario, simplemente no ha vivido en Ecuador. Pero Jorge, a pesar de eso, no fue a protestar en las afueras de Filanbanco. Porque las tortugas no escriben carteles.

A Jorge le importó poco que en e 2004 Ecuador fuera el anfitrión de Miss Universo. Seguramente vió a las candidatas cuando lo visitaron, pero le dio lo mismo. Él lo que quería era tirar con una tortuga bien puesta, y no una niña 90-60-90 con 2 litros de maquillaje y sonrisa finjida. Y no, las tortugas (dentro de lo que me ha enseñado National Geographic) no se pueden masturbar.

Seguramente en Manabí nacerán muchos niños que por nombre llevarán el nombre de “George” en honor a la tortuga que llevó el nombre de “George” en honor al actor y comediante George Goebel, y no lo sabrán ni les importará. Ellos simplemente dirán “Yo nací cuando el solitario George se murió”, y no serán solitarios ni por un momento. Eso, a mi pana Jorge, no le importará porque a las tortugas, no les preocupa que su nombre se “berreé”.

Hoy todos los perfiles de mis amigos de Twitter y Facebook (que no es lo mismo que decir “mis amigos. Punto.”) le dedican un muy anglosajón “R.I.P Solitario George”. Gente que hasta ayer le valía, no un pepino, sino LE VALÍA VERGA la vida del habitante más longevo del país. Yo me incluyo dentro de ese grupo, pues, a pesar de haber conocido al “solitario George” jamás le dediqué más atención que los breves 5 segundos que se demoró mi mamá en tomarme la foto sobre el caparazón del reptil. ¿Cuánta gente se habrá sentado sobre él? ¿Cuántos cabrones como yo habrá tenido que soportar ese animal durante más de 100 años de vida? Muchos. Tal vez usted sea uno de ellos.

No se pongan tristes por la muerte de Jorge. Alégrense. Seguro él al fin descansó de imbéciles como nosotros.

martes, 19 de junio de 2012

El Macho Alfa Quiteño

Según la siempre-confiable Wikipedia, el macho alfa es, en animales sociales, el individuo en la comunidad al que todos siguen.


Según el nunca-confiable autor de este blog, el Quiteño es, un animal que sigue sin salir en la sección “social” de la comunidad autóctona.



Partiendo de esa definición y aplicándola a la fauna de hombres quiteños, podemos fácilmente concluir que el macho alfa quiteño, es aquel hombre que nació en el perímetro que limita al norte con Carcelén, al sur con Tambillo, al este con Cumbayá y al oeste con el Pichincha y sus faldas de monja. Ah, y en el eje “y” (No, no donde está la estación norte del trole) limita arriba con un cielo sin estrellas, y abajo con el futuro metro que seguramente se desplomará.

Si usted, estimado caballero, nació en el perímetro urbano anteriormente descrito, puede calificar para ser Macho Alfa Quiteño. Pero eso no es suficiente. Hay un grupo de características que debe cumplir, y que se las señalaremos a partir de este párrafo para descubrir si efectivamente hay un macho alfa en su interior, y las consecuencias que eso trae.

El macho alfa quiteño, es ese individuo que tiene carro antes de tener bachillerato. Es el hombre que en cualquier partido de la liga, estando todo el público en silencio, grita “EEEEEEEEEEEELEEEEEEEEEEEEE IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII” a lo que sus tácitos súbditos responden “LIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIi”. Si es partido del quito, entonces dirá “Cooooooooooooompañeros del Volanteeeeeeeeeeeeeeeeeeeee” a lo que sus súbditos responderán “Dieeeeeeeeeeeez Cuaaaaatro Compañeriiiiiiiiiiiiiiiiiiiitooooooooooo”.

El macho alfa quiteño, es el que lleva botella de johnnie negro (comprado el el Iñaquito) a fiesta donde solo hay zhumir. Es aquel soberbio ejemplar masculino que despierta admiración en sus compañeros cuando dice que se ha tirado a la mitad de las cajeras del banco del pacífico, cuando solo tiene sexo con manuela. Es ese semental que les dice a sus panas “les voy a presentar unas “hembritas” que se van a quedar locos”, cuando en realidad la novia fue la que le obligó a que lleve a 2 amigos para sus 2 amigas con sobrepeso.

El macho alfa es el que grita en la plaza de toros “¡Pero que viiiiiiiiiiiiiiiiva quito!” a todo pulmón, pero que cuando le dicen que parece de otra ciudad, de otro país, jura que es un halago. El macho alfa es el que pone el departamento para las fiestas, pero les da vasos de plástico a todos aunque lo que se vaya a tomar sea chivas 18 años. Es aquel personaje que invertirá el sueldo de 1 mes en 1 noche para poder acostarse o al menos tocarle una teta, a la muchacha que según sus amigos “ni cagando nos para bola”. Es el que destapa las bielas con los dientes/jaba/cuchara/anillo/borde de vereda/encendedor/etc, teniendo un destapador.

Macho alfa quiteño es aquel individuo que le revienta la nariz contra la mesa al primo de 10 años en su cumpleaños luego de gritar “¡Que muerda el pastel!”. Es aquel que clama no chumarse con jaba y media de bielas. Aquel que jura ser mejor técnico de la tri que Rueda, por el hecho de jugar FIFA, aunque no patea un balón desde la secundaria. Es aquel que jura que hacer 2 horas y media de Quito a Tonsupa lo eleva sobre el común de los mortales.

El macho alfa, en quito, es el individuo que en presencia femenina suele intentar despuntar en su grupo sacan a relucir sus mejores características mediante la técnica de “batraceo del resto de la manada” con lo que reluce dentro de su entorno social íntimo. Suele presentarse hostil ante quienes intenten relevarlo de su estatus, y protege su condición de líder con frases tales como “¿Y vos quien chuchas eres para contradecirme?” “…tu ñaña no dijo lo mismo” o el clásico “Con 1 mano atada a la espalda igual te saco la puggggta”, llegando incluso a verse envuelto en enfrentamientos físicos donde el individuo normalmente suele fracasar en su intento de “sacarle la puggggta” al macho beta (o longo alzado, según la locación de la disputa).

Pd: Si contestó “sí” a todas las anteriores, ¡felicitaciones! Usted se encuentra en el 99% de hombres residentes en quito que se consideran macho alfa, y probablemente usted aún viva con su madre.

jueves, 7 de junio de 2012

Los espejos mágicos son los culpables

“-Espejito, espejito, ¿quién es en la Tierra la más bella de todas?.
-Tú, mi reina, muy bella, pero…”

En ese “pero” está basado todo el cuento de Blancanieves. Al menos en la versión de Disney que todos recordamos de nuestra infancia, puesto que nos dio pereza ir a leer el cuento original de los hermanos Grimm. En ese “pero” están las ganas de asesinar a alguien que nunca hizo nada malo (nada malo de lo que sepamos al menos). En ese “pero”  están entrelazadas las vidas de una reina mala con complejo de diva, de un grupo de amigos de baja estatura y dudosa orientación sexual, de un cazador que no da para sicario, de un príncipe más oportunista que Graziani en sus buenas épocas, y de una manzana que pudo haber sido la de Adán.

¿Y todo por culpa de quien? De un puto espejo.

Pensémoslo un momento. El espejo a sabiendas de los trastornos casi patológicos de vanidad de la reina, decide decirle que es otra la mujer más bella del mundo. No solo eso. Le dice que ella antes era la más bella, pero que ahora es una segundona. Algo así como la “Miss Amistad” de los concursos de belleza. El espejo es quien tiene la culpa de todo lo que sucede, no la “reina mala”. Reinas malas las hay en los concursos de belleza, en los noticieros, los hospitales, las escuelas, (en los estadios no, ahí solo hay imbéciles), y hasta en los cuentos de hadas. Es cierto. Si el espejo hubiera cerrado la bocota que no tiene (porque los espejos no tienen boca) nada malo hubiera sucedido. La reina habría seguido creyendo que estaba más buena que Megan Fox, el príncipe le hubiera barajado a bella durmiente al otro príncipe, los enanos hubieran seguido trabajando en la mina y organizando sus pequeñas orgipiñatas, el cazador se hubiera ido a competir a las olimpiadas y habría ganado el oro en tiro para Alemania y Blancanieves se habría ido a trabajar como cajera en el recientemente inaugurado Banco Santander.

Bueno, si el espejo no le respondía a la reina mala, esta lo hubiera partido de un “coronaso real” (dícese de un golpe dado por una corona diferente a las del Burguer King, osea de oro) o lo lanzaba por la ventana de su alcoba real. No, no habían “cuartos” sino alcobas, sépalo. Por otro lado, hubiéramos tenido muy buenos resultados si el espejo recordaba una canción de Arjona antes de que al guatemalteco le hicieran una lobotomía: “Una mentira que te haga feliz, vale más que una verdad que te amargue la vida”.

En la nueva versión del libro, blancanieves es interpretada por la "expresiva" Kristen Stewart y la reina por la magnífica (sin comillas) Charlize Theron. Me perdonan, pero cualquier espejo que diga que la primera está más buena que la segunda, es un espejo meritorio de 10 latigazos, con posterior azotada con rama de ortiga y baño de agua helada no potable.

Espejos mágicos los hay también en todas partes y somos todos los imprudentes que no nos callamos cuando debemos hacerlo. El saber que tu novia lleva una blusa horrible y decirlo, es suicidio. El saber que tu jefe es un imbécil, y decirlo, es despido. El saber que tú no eres lo más lindo que ha visto el mundo, y decirlo, es honestidad. Y por eso caminamos espejos y hombres por este mundo, diciendo lo que pensamos y recibiendo cachetadas, o causando el asesinato de un tercero.

Solo me queda el preguntarme, si la reina hizo lo que hizo tan solo sabiendo que había 1 persona más bella que ella sobre el planeta, ¿qué hubiera hecho si el espejo le decía que estaba gorda? Amigos míos, están avisados.

lunes, 21 de mayo de 2012

Instrucciones para abrir un libro

Debido a los bajísimos índices de lectura registrados en el país según un estudio de la universidad de la vida, avaluado por el ministerio del sentido común, hemos llegado a la conclusión yo y mi equipo de trabajo (osea mi vieja laptop) de que la gente no lee, no debido a la falta de libros en el mercado, a la falta de tiempo por el agitado ritmo de la vida moderna o la falta de recursos económicos para comprar uno. La razón por la que la gente no lee es debido a que la gente no sabe como abrir un libro. ¿Impresionado? Yo también lo estaba, pero los hechos son los hechos y a la universidad de la vida nadie debería discutirle.

El siguiente es un práctico instructivo para poder completar con éxito el proceso que se inicia desde que usted apaga la televisión cansado de ver tanta porquería, hasta que termina de leer la última página de su nuevo libro.

Capítulo 1 – Fuera Luces
El maravilloso proceso empieza cuando luego de no encontrar nada realmente interesante en la televisión al haber dado 3 vueltas por un paquete de cable de 200 canales (incluidos Playboy y ESPN). Si se quedó a medio camino en Mtv o E!, este instructivo no es para usted y debe cerrar esta página inmediatamente. Por otro lado, si usted aplica para el ejemplo de arriba ¡Felicitaciones! Se encuentra dentro del selecto grupo de homo sapiens sapiens. (No, no es un error que “sapiens” se repita 2 veces). Debe automáticamente apagar su televisión, tomar las llaves de su auto o simplemente el transporte más cercano a nuestro siguiente destino; Un lugar lleno de polvo y misterio. Un lugar casi abandonado por la memoria colectiva. Un sitio donde se conjugan los universos paralelos que insipientemente los científicos aún intentan averiguar. Usted se dirige hacia (inserte redoble de tambores…) la librería.

Capítulo 2 – Comprando realidades alternas
Usted, querido amigo, se encuentra en un muy buen camino, ¡No es hora de flaquear en su decisión! La librería es un lugar desconocido, o abandonado por la mayoría de personas en el mundo. Pero, no se preocupe usted, que con este práctico instructivo, la llegará a conocer mejor que a la palma de su mano (o de la de su trabajadora sexual de confianza). La librería cuenta con varias secciones (como el supermaxi o el playzone) que se encuentran estratégicamente divididas para su mayor deleite. Tenemos entonces la sección de best-sellers donde suelen estar los libros de Stephanie Meyer, Josh Grisham, Paulo Coehlo y Deepak Chopra. En otras palabras, si el personal que trabaja ahí no le permite incendiar esta parte de la librería, deberá conformarse con saltársela. Tenemos la sección de literatura ecuatoriana que es la que se encuentra normalmente al fondo del sótano. La de autoayuda que se encuentra envuelta por colibríes de colores, 2 venus de milo y música de Arjona. La de revistas, que se puede identificar por el gran tránsito en la misma. La de niños, que suele estar rodeada de pedófilos, y la de literatura erótica que suele estar rodeada de señoras menopaúsicas. Siéntase libre de merodear por los pasillos de este magnífico lugar, y luego de seleccionar un libro por el estúpido juicio que se desprende de seleccionarlo por su portada, llévelo a la caja, y haga un intercambio de feos y apestosos papeles verdes, por nuevos y estimulantes papeles blancos con tinta. O compre cualquier libro que le recomiendo el Oscar (@oscarvela). ¡Grandioso! ¡Usted es el poseedor de un nuevo libro!

Capítulo 3 – En sus marcas, listos…
El maridaje de tal manjar (el libro) suele ser una botella de cabernet sauvignon, o una taza de café. Por experiencia recomiendo el primero en cantidades estúpidas. El momento perfecto para leer un libro es siempre, aunque un libro saca a relucir lo mejor de sí mismo antes de una cita, luego de un velorio o durante una sabatina. Entonces ya que tenemos el acompañante y el momento ideal, nos falta únicamente el lugar idóneo. Este variará desde la cima del Everest, pasando por el café fashion de la esquina, hasta el ruidoso garaje donde ensaya la banda sin talento de su vecino. Usted lo decidirá dependiendo de sus características de adaptación a un ambiente o de si usted dejó esta página abierta en la casa de la banda sin talento de su vecino.

Capítulo 4 - …fuera!
Ya que tenemos todo listo, ha llegado el momento que estábamos esperando: ¡Es hora de abrir su nuevo libro! (inserte aquí una celebración medianamente jolgoriosa) Pues bien, empezaremos por tomar su libro con ambas manos, con la portada de frente a usted y la contraportada… ¡Lo adivinó! Apuntando directamente hacia el lado opuesto. Aprecie los detalles de la portada. Recuerde el título de su libro y olvide al imbécil del autor. Esta a punto de auto-practicarse una lobotomía inversa. ¡En buena hora!

Capítulo 5 – (Solo lea este capítulo el momento de terminar su nuevo libro)
Suponemos que no ha terminado su libro e hizo caso omiso al apartado anterior, por lo que deducimos que usted es una persona con una sana curiosidad y además un tramposo. Y bueno, ¿No lo somos todos? En caso de que SÍ haya terminado su libro, es hora de dar con el último paso de esta práctica guía. Reflexione sobre lo que acaba de leer. Abra una nueva botella de la porquería que usted beba y celebre. Usted acaba de vivir una vida paralela a su aburrida vida y lo hizo en pocos días. Cierre su libro, deposítelo en su estante favorito, y ábralo de 5 a 10 años después. Su pequeña inversión por la compra de 1 libro le dará como resultado un libro distinto cada vez que lo vuelva a abrir. Y si compró “Rayuela” de Cortázar, seguro tendrá muchos más.

PD: El autor de esta nota no se responsabiliza por cualquier adicción a la lectura que pudiera ocurrir como consecuencia de este texto.

jueves, 10 de mayo de 2012

Carta a Toral


Señor 
Paulino Toral
Guayaquil 

Después de leer su carta del día 07/05/2012 publicado por la revista VIVE, el cual se puede encontrar en este vínculo https://www.facebook.com/RevistaViveEcuador/posts/288955334531219 respecto al artículo Familias Diversas (04.05.12) me siento en el derecho y el deber de decirle lo que pienso. Esta carta va dirigida concretamente al autor de la carta, pero quien se vea en similar situación a la suya podría sentirse en su misma posición como receptor del mensaje a continuación. Ruego, en base a los principios éticos que usted tan inequívocamente exige del periodismo, que publique íntegra esta carta en la próxima edición de VIVE (revista que ha dado a entender que respalda su texto y su doctrina). 

Usted habla de que los testimonios y opiniones del artículo que habla sobre la ideología de género son favorables a la misma. También califica a esa ideología de “perversa”. Usted afirma que, y cito (refiriéndose al autor) “Usted no se limita a informar, sino que informando a medias, en realidad busca "desinformar" al lector”. 

Usted dice muchas cosas Sr. Toral. Su opinión, dentro de muchos, por no decir la mayoría de católicos que leyeron su carta, refiriéndonos al tema de ideología de género claro está, es tomada como palabra, sino divina, al menos autoritaria. Me pregunto yo ¿Con qué base racional afirma que una ideología de género es “perversa”? Supongo que no tiene hijos. Yo tampoco, y por eso no puedo hablar desde la experiencia por lo que coincidentemente estamos en las mismas condiciones de estar en lo correcto, o de hallarnos en un error. Su arma es su doctrina, la mía la razón. Veamos donde nos lleva esto. 

Usted habla de la manipulación del lenguaje como un medio para corromper hábilmente las conciencias. La misma manipulación de lenguaje que ha sido utilizada por la iglesia católica (y por muchas otras religiones que por motivos claramente obvios, no entraremos en detalle). No nos olvidemos que el corromper una conciencia se puede lograr mediante la manipulación de la misma mediante métodos forzados o voluntarios. La revista VISTAZO no obliga a nadie a leer sus artículos. Quienes lo hacen, son libres de hacerlo. El catolicismo por otro lado, se encargó mucho tiempo de asesinar a quienes no creían en su doctrina. Esa es una forma de manipulación forzada. Ejemplos puntuales, sobran en la historia.  

Usted dice que “Informar sobre los hechos es bueno, si es para formar las mentes”. ¿Qué entiende usted por “formar las mentes”? Es subjetivo su concepto, que imagino viene de un manual de doctrina de la iglesia católica. Lo imagino porque lo he leído. También menciona que el periodista “se calla los traumas psicológicos y los descarríos morales que ellas (las familias alternativas) generan” y cuestiona la falta de exhaltación de las familias naturales. Artículos sobre lo importante de los valores en las familias, sobran. Publicaciones como la revista VIVE, comúnmente los publica. Por otro lado, el tema de las familias alternativas no es tan cubierto debido a la polémica que genera. Revista VISTAZO por medio de su periodista Karla Pesantes, por otro lado, le da espacio a este tipo de temas. Los traumas y daños psicológicos que usted menciona, no son producto de tales familias. Daños similares o peores se han visto en familias naturales, por lo que el crecer dentro de un hogar alternativo no es la única variable de la ecuación. No todo es blanco o negro Sr. Toral. 

Usted dice que la deshonestidad es propia de la ideología de género. ¿Qué le lleva a aseverar tal “verdad”? La deshonestidad no es propia de ningún grupo, sino propia de comportamientos individuales erróneos. No caigamos en el error de generalizar. Usted cataloga de “jugada destructiva” a un artículo periodístico. ¿Es acaso destructiva la información de un medio libre de doctrina, al menos, religiosa? ¿No es más destructivo acaso que no se hable de los fenómenos sociales actuales? En cuanto a la prohibición de información, su iglesia tiene mucha experiencia en el área.

Usted dice que “Todo el mundo sabe que la Constitución Montecristi (2008) fue el caballo de Troya que se usó para deslizar en nuestro Ecuador la ideología de género”. Habla de Ecuador como suyo (obviamente es de todos los ecuatorianos) pero asume que todos nosotros pensamos como usted.  


Usted, Paulino Toral afirma que quien escribe sobre el tema o practica un periodismo inepto y sin un mínimo de categoría profesional o ejerce un periodismo maquiavélico, que no se detiene ante ningún medio para conseguir la corrupción de los lectores. En otras palabras, o es ignorante o es malvado. ¿Por qué? ¿Por no pensar como usted? Se entiende entonces que usted es el embajador en la tierra de la verdad y el bien.

Usted dice que la ideología de género pretende acabar con la familia. Según sus razones “porque es en ella donde los niños y los adolescentes captan como algo natural la diferenciación entre varón y mujer; el sentido de Dios, el valor de la religión, la necesidad del matrimonio; el aprecio a la familia misma; comprende a través de los ojos el rol del varón y la mujer, establecido por Dios y la naturaleza”. Analicemos los conceptos. La diferenciación entre un hombre y una mujer (así como la diferenciación de géneros en el reino animal) no requiere de una enseñanza de parte de una familia natural, puesto que de ser ese el caso, un huérfano no podría diferenciar entre los géneros (cosa que no sucede, sépalo). El sentido de Dios, es subjetivo para cada persona en cuanto al valor que se le da por la significación y necesidad de la persona. En ese sentido, un ateo, un agnóstico o un politeista, no serían fruto de una familia natural (cosa que tampoco sucede, sépalo también). La necesidad del matrimonio, no es necesidad, sino elección. Finalmente habla del rol del varón y la mujer. Quiero darle el beneficio de la duda y pensar que habla simplemente del rol reproductivo de cada uno, y no de una posición machista impuesta por la doctrina católica. Rebatir tal concepto, como usted dijo en algún punto de su carta, sería insincero y en ese caso, verdaderamente perverso. Ejemplos los hay de sobra en la biblia católica, que usted seguramente la conoce de memoria. 

Dice usted que “la distinción entre varón y mujer es simplemente un esquema judeo-cristiano, bíblico, que debe ser abandonado como fruto de una cultura trasnochada”. Pongámoslo a la inversa; ¿Por qué la distinción entre varón y mujer no es simplemente un retrasado esquema judeo-cristiano, bíblico, que debe ser abandonado como resultado de una cultura que avanza? Afirma que quien escribió el artículo “se ubica claramente a favor de esta reingeniería social atea e inhumana”. Para su conocimiento (le sugiero que además de leer la biblia, lea los estudios realizados a nivel global, que poseen mucha más veracidad que un libro atemporal que carece de valor científico), indican en resumen que la gente con menor inteligencia o conocimiento, tiene más tendencia a buscar refugio en una religión como forma de protegerse de las grandes interrogantes de la vida. Esto es irrefutable. La mayoría de científicos e investigadores en el mundo son agnósticos o ateos. Justamente ellos son quienes han logrado un avance tecnológico, social y cultural. No precisamente los sacerdotes, quienes se encuentran en sus mismas prácticas desde hace, no años, ni décadas, ni siglos, sino milenios.

Afirma que “la libido, por la cual los dos sexos complementarios se atraen, es común con los animales; pero la inclinación a buscar un compañero/a estable para unirse en matrimonio y formar una familia es de Ley Natural. Entre los animales, el macho y la hembra se aparean, la hembra cuida a los cachorros y después cada uno toma su camino”. En este enlace podrá encontrar que la homosexualidad también se encuentra dentro de los animales:
http://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad_en_animales ¿Error de la naturaleza? Pero si usted dijo que lo natural es lo normal. Entonces ¿aplicamos algunos ejemplos para sustentar su tesis, pero desechamos el resto porque no convienen? Recuerdo que usted condenaba este tipo de actitud en la autora del texto, pero sin embargo lo repite. Entonces la ley natural a la que usted acude, termina por abandonarlo.  

Usted dice que “Habrá un día, quizá, en el que usted comprenda el mal que ha hecho y la confusión que ha sembrado con este artículo...: Cuando usted salgan a la sala de su casa para la petición de mano de su hija y ella les diga: "esta es mi novia, quiero casarme con ella para formar una familia alternativa; ya tengo contratado el vientre de alquiler y he comprado el semen, no sé de quién, para darle a usted nietos"... O tenga que ir usted a la casa del novio de su hijo para pedir la mano del homosexual con quien su hijo contraerá matrimonio para formar "una familia alternativa"... Ese día no sé si llegue; pero el mal está ya hecho, y usted será quien en un futuro no muy lejano, sembrando hoy vientos, cosechará mañana tempestades... No hay libertad sin responsabilidad; ni responsabilidad sin premio o castigo divinos”. Realmente el amor a los hijos es incondicional, o eso es lo que tengo entendido de todas aquellas personas que han tenido descendencia. La felicidad de un hijo, es la propia felicidad. ¿Quién es usted para juzgar la felicidad de cada uno? Si a mi me hace feliz el helado de vainilla y a usted el de chocolate, no significa que uno de nosotros se encuentre en un error. Lo que a usted le hace feliz, puede diferir de mi propio concepto, siempre y cuando no se dañe a un tercero. Y lo del castigo divino, nuevamente es inmedible, incomprobable e irrazonable.

Finalmente usted cierra su carta con este párrafo “Termino recordándole que Dios existe, que Él no es ningún pintado en la pared (…) Y que nunca tenga que ver a ninguno de sus descendientes formando una "familia alternativa". Dios es bueno y escuchará mi súplica...”. Para usted dios existe, pero para un creciente número de personas, no. Entienda que las creencias son solo eso, no verdades. Afirma que dios escuchará su súplica, y que es bueno. Espero que de existir tal dios sea bueno, aunque las evidencias de su obra hablen diferente de él. Para mí, es incomprobable la existencia de un ser “superior” por así decirlo. Y de hecho, el dios al que usted se refiere, yo tan solo lo he visto pintado.

Con respeto y mucho dolor.

Quito, 10 de mayo de 2012 (22h10)


Alejandro Castro N. - CI 1711195642

domingo, 6 de mayo de 2012

El uniforme del colegio


Todo colegio viste  a sus alumnos con su uniforme, con el propósito de diferenciar a sus alumnos del resto de colegios, y para homologar la vestimenta de los mismos. Pero ¿el uniforme solo cumple esos 2 propósitos?

Sería ingenuo el pensar de esa forma. Aquí hay mucha mala intención. Vamos por partes.

Primero debemos tomar en cuenta que los uniformes no se encuentran contemplados en las pensiones o matrículas de los establecimientos, por lo que son un ingreso más para el colegio. Y siempre hay una “señora costurera” que maneja el negocio de los uniformes de la institución. Obviamente, una pequeña parte (por no decir una gran parte) de sus ganancias van para el Colegio.

Poniendo de lado que además de poseer el monopolio textil de la institución, la tal costurera hace los uniformes como si estos fueran para fisicoculturistas germanos. La talla small le queda grande al más alto de la clase. Y nuestros viejos siempre comprarán la talla large porque “como estás en época de crecimiento, el uniforme te va a quedar pequeño a mitad del año”. Cabe mencionar, que mis camisas de cuarto curso, me siguen quedando como guayabera de estatua de botero.

Pero la “señora costurera” no contenta con hacernos lucir como estrellas de video de reggaetón, con su confusión de tallas logra plasmar una moda bastante vintage en otras prendas. Tal es el caso de las pantalonetas de deportes que se trasladan desde el mundial de México 86, para ser colocadas en las raquíticas piernas de los afortunados niños que visten una prenda semi transparente con un largo similar al de cualquier minifalda de estrella porno. Yo, la acuso a usted “señora costurera” de haberme cagado la vida sexual en el colegio.

Pero no podemos culpar a la “señora costurera” de todas nuestras desgracias de la moda estudiantil. Yo quisiera saber, ¿Quién mierda es el diseñador de los uniformes? No, no es joda. Tal parece que hay que graduarse en la carrera de diseño de modas del tecnológico superior CK (Creaciones Kevin).

La calidad de los elásticos de las medias, sean estas blancas con un par de rayas circundantes en la parte superior de las mismas o azules, es equivalente al de los hermosísimos chalecos que tan inteligentemente distribuyó la Comisión Nacional de Tránsito.

¿Qué decir del color por excelencia de la temporada verano-invierno? Por supuesto, estamos hablando del “incaducable” azul marino. Karl Lagerfeld y Doña Mayerlisita no pueden estar equivocados. El color predilecto para el clásico pantalón de parada, y calentador de día de deportes. Y como olvidar el famoso saco o como dirían los diseñadores mundialmente famosos y las vendedoras de MNG “jersey liviano”, tan apetecido por los consumidores de prendas escolares.

No olvidemos a las famosas camisetas tipo “polo” que se volvían transparentes después de un par de inmersiones en una solución de H20 al 5% de cl. O como no recordar, en el caso de las chicas, las faldas que debían usarse cuatro dedos sobre la rodilla, pero que para la suerte del deleite masculino, las usaban como nosotros usábamos los shorts de educación física. (Para referencias de ¿Cómo usábamos los shorts? remítase al párrafo número cinco.)

Para finalizar, hay que agradecer algo del uniforme. Hay agradecer que el diseñador del uniforme de mi colegio, decidió no incluir a la corbata como parte del mismo, ya que esa prenda se hubiera destinado para suicidios colectivos. 

Y sí, yo los hubiera iniciado.